Domingo de la 4ª semana de Pascua. – 02/05/2004

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Comentario Pastoral
OVEJAS DEL BUEN PASTOR

Este domingo, conocido como el del Buen Pastor, recientemente desde tiempos del Papa Pablo VI tiene el matiz propio de ser Jornada de oración por las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.

Una de las imágenes bíblicas más entrañables es la del pastor. Ya en las catacumbas y en los mosaicos de las antiguas basílicas es frecuente la imagen del “buen pastor” joven y fuerte, que carga una oveja sobre sus hombros. Pastor y cordero son una misma realidad dentro de la maravillosa unidad de las imágenes terrenas usadas para representar al Cristo pascual desde la primitiva Iglesia. Son rasgos propios del pastor la fortaleza, el aguante, el silencio, la sensibilidad, la capacidad de observación, la sencillez de un rico mundo espiritual, la constancia. Todas estas características encerradas en la figura, frecuentemente enjuta y curtida, del pastor, hacen que sea persona entrañable e imprescindible en la experiencia de la vida rural de todos los tiempos, aunque muchos de nosotros, habitantes de la gran ciudad y un tanto tecnificados, tengamos que hacer un esfuerzo para captar la riqueza de su significado.

El trozo de evangelio que se lee este año, la última parte de la parábola, está centrado en la relación que existe entre las ovejas y el pastor Jesús, que se presenta a sí mismo como pastor verdadero, identificándose de esta manera con Dios, a quien los profetas y salmos proclaman como el Pastor de 1srael. “Yo y el Padre somos uno”.


Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Señor, Padre santo, tú que invitas a todos los fieles a alcanzar la caridad perfecta, pero no dejas de llamar a muchos para que sigan más de cerca las huellas de tu Hijo, concede a los que tú quieras elegir con una vocación particular llegar a ser, por su vida, signo y testimonio de tu reino ante la Iglesia y ante el mundo.


Palabra de Dios:

Hechos de los apóstoles 13, 14. 43-52

Sal 99, 2. 3. 5

Apocalipsis 7, 9. 14b-17

San Juan 10, 27-30

Comprender la Palabra

El Domingo 4º de Pascua, en los tres ciclos anuales, la Lectura del Evangelio es de Capítulo 10 del Evangelio según San Juan, en el que el Señor, en diálogo con los dirigen les religiosos de Israel, se nos revela bajo la imagen del Pastor; también bajo la imagen de la Puerta del aprisco. “Yo soy el Buen Pastor; Yo soy la Puerta de las ovejas”. Las solemne afirmaciones de Cristo “Yo soy… “, que encontramos sobre todo en el Evangelio según San Juan, evocan el Nombre de Dios, revelado a Moisés en la Teofanía de la Zarza; y no revelan el Misterio de la Divinidad de Jesucristo.

En el breve párrafo, que escuchamos, no aparecen esas solemnes afirmaciones, pero e preciso tenerlas en cuenta. Escuchamos estas palabras del Señor en el Tiempo Pascual. Es a partir del Acontecimiento de la Pascua cuando adquieren pleno sentido.

En la Visión, que tuvo el Evangelista San Juan y que él nos describe (2ª Lectura) contemplamos la Iglesia en su fase definitiva: “la muchedumbre inmensa, que nadie podía contar” “vestidos con vestiduras blancas” (la Nueva Humanidad -lo blanco símbolo de lo nuevo) ” … y con palmas en las manos” (la Humanidad vencedora sobre las fuerzas del mal-la palma símbolo de victoria). “Están delante del Trono (de Dios Padre) y del Cordero (degollado = inmolado; puesto en pie-resucitado). Son la Iglesia triunfante, gloriosa, que tiene su comienzo en este mundo.

“El Cordero, que está delante del trono, será su Pastor” (de nuevo la imagen de Pastor); El “nos conduce hacia fuentes de agua viva”. Cristo, el Pastor de la Iglesia en la dos fases: en este mundo y más allá de este mundo. Es la Iglesia, en la que va cumpliéndose el Acontecimiento de la Pascua de Cristo: “los que vienen de la gran tribulación … a quienes Dios enjuga las lágrimas de sus oíos”.

En la lª Lectura escuchamos un fragmento del relato del Primer Viaje misionero de Apóstol San Pablo (y Bernabé) por la zona sur de la actual Turquía. El Misterio Pascual, que anuncian en su Mensaje, se cumple, se verifica, en la persecución que padecen Pablo y Bernabé “hasta la expulsión del territorio” (Pasión de Cristo); pero también en el éxito de la Misión: las comunidades recién fundadas, “llenas de alegría y de Espíritu Santo” (Resurrección de Cristo).



Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

Buscar Juntos la voluntad de Dios


Es cierto, un examen de conciencia veraz y cristianamente exigente, compartido con otros hermanos, nos ayuda a combatir contra las propias pasiones y las tentaciones del “enemigo” e implica la búsqueda de la verdad cristiana; es decir, supone no dejarse enredar en el relato interminable de las propias experiencias, acoger todo lo que la Palabra de Dios dice y no sólo lo que aparentemente nos conviene; y, finalmente, atreverse a avanzar en la dirección que Dios nos muestra aunque sea contra la corriente y la propuesta del mundo. Todo ello es posible si se vive en un clima de hondo y perseverante espíritu de conversión y con una valiente disposición de cambio de vida a la medida del Evangelio, según Dios, cueste lo que cueste, ¡Grande es -y será -el gozo que recibiremos por perseverar, con humildad y confianza, en la sincera búsqueda de la voluntad de Dios! Las propuestas de renovación y reforma personal y pastoral se aplicarán luego con toda la naturalidad, propia del estilo de vida de aquellos que, como María, escuchan la Palabra de Dios y la cumplen: “Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo”.


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

celebrar mejor


Cultivo de las vocaciones

Al ser determinante la entrega de los ministros ordenados y de los consagrados, no se puede pasar por alto la preocupante escasez de seminaristas y de aspirantes a la vida religiosa, sobre todo en Europa occidental. Esta situación requiere que todos se comprometan en una adecuada pastoral de las vocaciones. Sólo “cuando a los jóvenes se les presenta sin recortes la persona de Jesucristo, prende en ellos una esperanza que les impulsa a dejarlo todo para seguirle, atendiendo su llamada, y para dar testimonio de él ante sus coetáneos”. El cultivo de las vocaciones es, pues, un problema vital para el futuro de la fe cristiana en Europa y repercute en el progreso espiritual de sus pueblos; es paso obligado para una Iglesia que quiera anunciar, celebrar y servir al Evangelio de la esperanza.

Para desarrollar una pastoral vocacional, tan necesaria, es oportuno explicar a los fieles la fe de la Iglesia sobre la naturaleza y la dignidad del sacerdocio ministerial; animar a las familias a vivir como verdaderas “iglesias domésticas” en cuyo seno se puedan percibir, acoger y acompañar las diversas vocaciones;
realizar una acción pastoral que ayude, sobre todo a los jóvenes, a tomar opciones de una vida arraigada en Cristo y dedicada a la Iglesia.

En la certeza de que también hoy actúa el Espíritu Santo y no faltan signos de su presencia, se trata ante todo de llevar el anuncio vocacional al terreno de la pastoral ordinaria. Por eso es necesario “reavivar, sobre todo en los jóvenes, una profunda nostalgia de Dios, creando así el marco adecuado para que broten vocaciones corno respuesta generosa”; es urgente que se propague en las Comunidades eclesiales del continente europeo un gran movimiento de oración, puesto que 9a actual situación histórica y cultural, que ha cambiado bastante, exige que la pastoral de las vocaciones sea considerada corno uno de los objetivos primarios de toda la Comunidad cristiana”. Y es indispensable que los sacerdotes mismos vivan y actúen en coherencia con su verdadera identidad sacramental. En efecto, si la imagen que dan de sí mismos fuera opaca o lánguida, ¿cómo podrían inducir a los jóvenes a imitarlos?.


Juan Pablo II.
Ecclesia in Europa, nn. 39-40

Para la Semana

Lunes 3:

Hechos 11,1-18. También a los gentiles les ha otorgado Dios la conversión que lleva a la vida.

Juan 10,1-10. Yo soy la puerta de las ovejas

Martes 3:

Hechos 11,19-26. Se pusieron a hablar también a los griegos, anunciándoles al Señor Jesús.

Juan 10,22-30. Yo y el Padre somos

Miércoles 3:
En Madrid. San José-María Rubio ( 1861-1919), jesuita, se dedicó a la predicación y ministerio de la reconciliación, verdadero padre para pobres y abandonados, apóstol de Madrid, canonizado el 3 de marzo de 2003.

Hechos 12,24-13,5a. Apartadme a Bernabé y Saulo.

Juan 12,44-50. Yo he venido al mundo como luz.

Jueves 3:
Hasta el día de Pentecostés se lee en el Evangelio de Juan las palabras de despedida de Jesús a sus discípulos en la última cena.

Hechos 13,13-25. Dios sacó de la descendencia de David a un Salvador: Jesús.
Juan 13,16-20. El que recibe a mi enviado me recibe a mí.


Viernes 3:

Hechos 13,26-33. Dios ha cumplido la promesa resucitando a Jesús.
Juan 14,1-6. Yo soy el camino, y la verdad y la vida.

Sábado 3:

Hechos 13,44-52. Nos dedicamos a los genti-les.

Juan 14,7-14. Quien me ha visto a mí, ha vis-to al Padre.



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