Domingo de la 5ª semana de Pascua. – 09/05/2004

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Comentario Pastoral
LA NOVEDAD DEL AMOR CRISTIANO

Los textos bíblicos de este quinto domingo de Pascua hablan de “novedad”. “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva” dice el Apocalipsis. “Os doy un mandamiento nuevo” afirma Jesús. Después de veinte siglos de historia de la Iglesia de práctica y vivencia del mandamiento primero y principal de la ley, ¿se puede hablar sinceramente de “novedad”? ¿No suena a tópico decir que la novedad cristiana se traduce en la palabra “amor”, palabra tan exaltada y a la vez tan desgastada? ¿Cuál es la novedad del amor cristiano?

Evidentemente que el amor no es algo nuevo. El afecto, el gozo, el cariño, la pasión, el consentimiento son la expresión constante del amor humano. El amor es sentimiento imperecedero del hombre en la tierra. La novedad cristiana de amor está en la referencia “corno yo os he amado”, que manifiesta su perfección y su meta. El amor no es una fría ley, no se puede reducir a un organigrama caritativo y a una institución social, no debe someterse a un calendario con días fijos para amar, no admito límites cortados por un reglamento, una campana o un reloj. El amor auténtico germina y vive siempre en la libertad de poderse expresar siempre.

Cristo nos amó hasta dar su vida. Por eso tiene sentido que el cristiano se consagre al servicio exclusivo de sus hermanos hasta la muerte de uno mismo.


Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Tanto amaste al mundo, Padre Santo, que, al cumplirse la plenitud de los tiempos, nos enviaste como salvador a tu único Hijo.

El cual se encarnó por obra de¡ Espíritu Santo, nació de María la Virgen, y así compartió en toda nuestra condición humana menos en el pecado; anunció la salvación a los pobres, la liberación a los oprimidos y a los afligidos el consuelo.

Para cumplir tus designios, él mismo se entregó a la muerte, y, resucitando destruyó la muerte y nos dio nuestra vida.

Y porque no vivamos ya para nosotros mismos, sino para él, que por nosotros murió y resucitó, envió, Padre, desde tu seno al Espíritu Santo, como primicia para los creyentes, a fin de santificar todas las cosas, llevando a plenitud su obra en el mundo.


Plegaria Eucarística IV


Palabra de Dios:

Hechos de los apóstoles 14, 21b-27

Sal 144, 8-9. 10-11. 12-13ab

Apocalipsis 21, 1-5a

san Juan 13, 31-33a. 34-35

Comprender la Palabra

Los Domingos Quinto y Sexto de Pascua, en la Lectura del Evangelio, escuchamos fragmentos del llamado Discurso-Coloquio del Señor en la sobremesa de la Última Cena, del Evangelio según San Juan. Escuchamos este Domingo (ciclo C) el comienzo del Discurso-Coloquio, “una vez que salió Judas del Cenáculo”.

De entrada Jesús anuncia su “pronta glorificación”: su glorificación por su Resurrección de la muerte. En la suprema humillación de la Cruz allí está Dios, allí resplandece el brillo (gloria) de su poder amoroso.

Todo el Discurso-Coloquio, de gran densidad, tiene plenitud de sentido y de comprensión a partir del Acontecimiento de la Pascua. Por eso, lo escuchamos en Tiempo Pascual.

La perenne novedad de la Pascua de Cristo, el Hombre Nuevo, lo innova todo: ‘Ahora hago el Universo Nuevo” -dice “el que está sentado en el Trono”, en la Visión del Evangelista San Juan en el Apocalipsis (2ª Lectura). Contempla el Evangelista, en sucesivas Visiones 1a Nueva Jerusalén -Morada de Dios entre los hombres-, que descendía del cielo de junto a Dios (la Iglesia, don de Dios, anterior a todos sus miembros), arreglada como una novia, que se adorna para su Esposo ” (Cristo). Es la Iglesia, que tiene su comienzo y su fin culminante en el Acontecimiento de la Pascua; la Iglesia en su fase definitiva, gloriosa, en la que “ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor”, en el marco grandioso de “los cielos nuevos y la tierra nueva”, porque “el primer mundo “, este mundo, por el que peregrina la Iglesia en su fase provisional, “ha pasado”.

Y en “la Nueva ciudad de Dios « en la Bienaventuranza Eterna, se cumple perfectamente “el Mandamiento Nuevo” del Señor: “Amaos unos a otros como Yo os he amado “: el Mandamiento perennemente vigente, que la Iglesia en este mundo se esfuerza por cumplir.

En la 1ª Lectura escuchamos la conclusión del Primer Viaje misionero del Apóstol San Pablo, acompañado de Bernabé, fundando numerosas comunidades cristianas. Es la Iglesia en sus comienzos, que crece y se extiende a todas las gentes, no sin persecuciones ( “Les exhortaban a perseverar en la fe, diciéndoles que “hay que pasar mucho para entrar en el Reino de Dios. Así se cumple en la Iglesia la muerte (persecuciones) y la Resurrección de Cristo (el éxito de la Misión).


Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

Participar en el Sínodo es un testimonio de esperanza


La participación en un grupo de consulta sinodal -grupo eclesial orante-, a fin de preparar el Sínodo Diocesano, conlleva un valioso testimonio de la fe y una prueba inequívoca y eficaz de querer fortalecerla. No caigamos en la tentación del pesimismo, pensando que las comunidades eclesiales son demasiado rutinarias como para poder renovarse y abrirse a la voluntad del Señor y que resulta poco menos que imposible conseguir que la sociedad actual acoja el Evangelio. No, no .sería nada sensato desistir del camino emprendido. Sólo pensará as¡ el que no quiere salir de su propia comodidad o cuenta únicamente con sus propios recursos, los puramente humanos, y no con la gracia de Dios, Pero sabemos que Jesucristo resucitado vive en su Iglesia, nos llama a la conversión, perdona nuestros pecados y nos alimenta en la Eucaristía y los demás sacramentos, para enviarnos día a día a hacer de todos los pueblos discípulos suyos. No ha lugar ni para el desfallecimiento ni para la retirada. Todo lo contrario: lo que se impone es la actitud y el talante de la esperanza,


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

al ritmo de la semana


San Isidro Labrador, patrono de Madrid – 15 de mayo

Madrid, capital de España, no tiene por patrono un sabio, sino un sencillo trabajador, que “prefirió vivir de la agricultura, por parecerle el oficio más humilde, más penoso y más apto y seguro para la salvación de su alma”. Porque San Isidro, que vivió en el siglo XII, y fue canonizado por Gregorio XV en 1622, supo aquello de que “el que no trabaja, que no coma”, que decía Pablo, o lo que Santiago, “el labrador aguarda paciente el fruto valioso de la tierra, mientras recibe la lluvia temprana y tardía”.

Isidro nunca fue a labrar sin haber asistido primero al santo sacrificio de la misa, y haber implorado el auxilio de Dios y de la bienaventurada Virgen María. Fue tan grande su caridad hacia los demás que aún siendo pobre, se privaba a sí mismo de lo necesario para entregárselo a los necesitados. “San Isidro, labrador, cultivando la tierra, trabajó por el alimento que perdura; apeteciendo el Pan de la Vida, compartió su pan con los necesitados; unido a la Vid, que es Cristo, derramó sobre todo el vino del consuelo y de la alegría. En él nos has dejado la imagen viva de tu Hijo Jesucristo, que se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza” (Prefacio).

“A ninguno, Isidro, el cielo premió por arar tan bien, porque fuisteis sólo quien aró con el cielo el suelo… ¿Qué labrador ha sabido fructificar sufrimientos? ¿Quién en la tierra ha escondido tanto cielo, que a sedientos campos haya humedecido?” (Himno de Vísperas).


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:

Hechos 14,5-18. Os predicamos el Evangelio, para que dejéis los dioses falsos y os convirtáis al Dios vivo.

Juan 14,21-26. El Defensor que enviará el Padre os lo enseñará todo.


Martes 3:

Hechos 14,19-28. Contaron la comunidad lo que Dios habla hecho por medio de ellos.

Juan 14,27-3 la. Mi paz os doy.

Miércoles 3:
San Nereo y San Aquiles, al convertirse abandonaron su vida militar, y murieron martirizados, o San Pancracio, sufrió el martirio en la persecución de Diocleciano.

Hechos 15,1-6. Se decidió que subieran a Jerusalén a consultar a los Apóstoles y presbíteros sobre la controversia.

Juan 15, 1-8. El que permanece en mi y yo en él ése da fruto abundante.



Jueves 3:

Hechos 15,7-21. A mi parecer, no hay que molestar a los gentiles que se convierten a Dios.

Juan 15,9-11. Permaneced en mi amor, para que vuestra alegría llegue a plenitud.


Viernes 3:
San Matías, fue elegido apóstol para ocupar el puesto de Judas

Hechos 1,15-17.20-26. Echaron suertes, le tocó a Matías y lo asociaron a los once apóstoles.

Juan 15,9-17. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido.

Sábado 3:
San Isidro, labrador (s. XII), patrono de la villa de Madrid y de los agricultores.

Hechos 4,32-35. Todos pensaban y sentían lo mismo.

Santiago 5,7-8.11.16-17. El labrador aguarda paciente el fruto valioso de la tierra.

Juan 15,1-7. Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador



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