Domingo de la 10ª semana de Tiempo Ordinario. La Santísima Trinidad – 06/06/2004

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Comentario Pastoral
SANTÍSIMA TRINIDAD

Los cristianos creemos en un solo Dios, Padre todopoderoso; y en un solo Señor, Jesucristo; y en el Espíritu Santo, dador de vida. Este es el dogma fundamental de que todo fluye. Por eso la Iglesia, hoy nos invita a la celebración del gran misterio que nos hace conocer y adorar en Dios la unidad de naturaleza en la trinidad de personas.

Creer en la Trinidad normalmente no cuesta mucho, quizá porque es una verdad abstracta, que parece que afecta sólo a los teólogos. Ante el misterio no se pueden emplear palabras banales ni es actitud coherente el simple soportarlo. El misterio se cree, se adora. No basta quedarse en la representación del triángulo, del trébol o de los tres círculos enlazados. Tenemos un concepto de fe demasiado nocional, pues nos parece que creer es saber y entender, sin embargo creer es vivir. Por eso, creer en Dios es intentar vivir el misterio múltiple y único de Dios, que se manifiesta en nuestra vida.

La oración cristiana comienza “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” y siempre se concluye con una doxología en honor de las tres divinas personas.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Dios, Padre todopoderoso,
que has enviado al mundo la palabra de la verdad
y el Espíritu de la santificación
para revelar a los hombres tu admirable misterio,
concédenos profesar la fe verdadera,
conocer la gloria de la eterna Trinidad
y adorar su unidad todopoderosa.


Oración colecta


Palabra de Dios:

Proverbios 8, 22-31

Sal 8, 4-5. 6-7a. 7b-9.

San Pablo a los Romanos 5, 1-5

San Juan 16, 12-15

Comprender la Palabra

Concluido el Tiempo Pascual con la Solemnidad de Pentecostés, celebramos este Domingo la Solemnidad de la Santísima Trinidad. En toda celebración cristiana celebramos siempre a la Santísima Trinidad. Sin embargo este Domingo las lecturas bíblicas y las plegarias de la Misa nos hacen fijar la atención en el Misterio de Dios-Trinidad, revelado en Jesucristo.

Las tres Divinas Personas son mencionadas en la 2ª Lectura y en la del Evangelio, La actividad de Dios fuera de Sí mismo -la acción creadora, conservadora, la acción salvadora- es común a las tres Divinas Personas, si bien las diversas acciones divinas son atribuidas a Una u Otra Personas.

En la Lectura del Evangelio escuchamos un fragmento del coloquio de Jesús con sus discípulos en la sobremesa de la última Cena. Jesús nos revela la comunión armoniosa de las tres Personas Divinas, que intervienen en la Revelación de “la Verdad Plena”, que nos salva, si bien la revelación es atribuida al Espíritu Santo: “Todo lo que tiene el Padre es mío (del Hijo), Por eso os he dicho -nos dice el Señor- que (el Espíritu Santo) tomará de lo mío y os lo anunciará” (Lectura del Evangelio). El Espíritu Santo, “el Espíritu de la Verdad”, guió efectivamente a la Iglesia naciente “hasta la Verdad plena” durante el período, en que vivieron los Apóstoles en este mundo, la Iglesia Apostólica. Y proseguirá después incesantemente el Espíritu Santo iluminando a la Iglesia en el conocimiento de la Verdad Revelada.

En la 2ª Lectura el Apóstol también nos recuerda la actividad de las tres Divinas Personas: “De Dios (Padre), por medio de Jesucristo, hemos recibido el don de la fe … y de la esperanza … y, del amor de Dios, que ha sido derramado en nues1ros corazones con el Espíritu Santo, que se nos ha dado”.

En la 1ª Lectura el Misterio de la Santísima Trinidad está insinuado. En una relectura cristiana podemos entender “la Sabiduría” de Dios, personificada, como revelación implícita de Dios Hijo y de Dios Espíritu Santo.


Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

La Vida del Resucitado se abre camino victoriosamente en nuestra historia (I)


La Vida del Resucitado se abre camino ya en nuestra historia victoriosamente y llegará un día en que será realidad plena, por el Espíritu Santo, alma de la Iglesia, que con sus dones, con la gracia, ha puesto en el corazón de los cristianos las semillas indestructibles del Remo, La victoria del Resucitado sobre la muerte no es una hipótesis posible o deseable: es cierta (cfr. 1 Cor 15,54-58). En tiempo de incertidumbre como el nuestro, esta certeza puede parecer a algunos arrogante. La fe no lo permite, al situarnos en el polo opuesto del triunfalismo: al mostrarnos en el cuerpo glorioso del Resucitado las llagas abiertas, que nos avisan del sufrimiento en el camino.


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

celebrar mejor


La Solemnidad de la Santísima Trinidad

E1 domingo siguiente a Pentecostés se celebra la solemnidad de la Santísima Trinidad. Es como un eco y una síntesis de la Pascua del Señor. Todos los domingos se celebra la Santísima Trinidad, pero en éste se contempla el misterio pascual en el marco de la acción divina en el mundo y en la historia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. La devoción a la Santísima Trinidad se inicia hacia el siglo IX, desarrollándose su culto en los monasterios benedictinos. No obstante, la liturgia nunca ha ignorado este misterio. “Todo don salvífico viene del Padre, por mediación del Hijo Jesucristo, en el Espíritu Santo; y en el Espíritu Santo, por medio del Hijo, vuelve de nuevo al Padre”. De una manera o de otra en todas las oraciones litúrgicas se invoca a las tres divinas personas: “Dios Padre todopoderoso… Por nuestro Señor Jesucristo… en la unidad del Espíritu Santo.
El formulario antiguo de la Misa era más bien abstracto y conceptual, y tenía puesta la mirada en la expresión de la fe de la Iglesia en un solo Dios y tres personas distintas. Pero la Santísima Trinidad es un misterio de vida y de comunión, además de misterio de fe y de adoración. Los formularios de después de la reforma litúrgica tienen más en cuenta la actuación de las tres divinas Personas con su unidad de naturaleza, con lo que es propio de cada persona, en la misma perspectiva que aparece este misterio en la Escritura. La oración colecta antigua decía: “Dios todopoderoso y eterno, que en la profesión de la fe verdadera, has concedido a tus siervos reconocer la gloria de la Trinidad eterna y adorar la Unidad de tu majestad omnipotente…”. En cambio, ahora: “Dios, Padre todopoderoso, que has enviado al mundo la Palabra de la verdad y el Espíritu de la santificación para revelar a los hombres tu admirable misterio ……


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:
En los libros de los Reyes la historia nacional de Israel os contemplada con los ojos de Dios: son alabados los que fueron fíeles a un solo Señor y a un solo Templo, y son condenados y silenciados los otros, prescindiendo de sus cualidades políticas. Mateo en su evangelio, escrito para los cristianos que provenían de la ley mosaica, ve en Jesús de Nazaret al Mesías, en el cual se cumplen las promesas hechas a los padres de Israel por boca de los profetas. El tenia principal es la venida del reino de Dios.



1 Reyes 17-16. Elías sirve al Señor Dios de Israel.
Mateo 53-12. Dichosos los pobres en el espíritu.

Martes 3:

1 Reyes 17,7-16. La orza de harina no se vació, como lo había dicho el Señor por medio de Ellas.
Mateo 5,13-16. Vosotros sois la luz del mundo.


Miércoles 3:
San Efrén (306-373), diácono de Edesa, asceta y teólogo.

1 Reyes 18,20-39. Que sepa este pueblo que tú eres el Dios verdadero y que tú lo cambiarás el corazón.
Mateo 5,17-19. No he venido a abolir, sino a dar plenitud.

Jueves 3:

1 Reyes 18,41-46, Elías oró, y el cielo derramó lluvia.

Mateo 5,17-19. No he venido a abolir, sino a dar plenitud,


Viernes 3:
San Bernabé, apóstol, compañero de San Pablo, intervino en el Concilio de Jerusalén y predicó el Evangelio en Chipre,

Hechos 11,21b-26; 13,1-3. Era hombre de bien, lleno de Espíritu Santo y de fe.
Mateo 5,27-32. El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero.


Sábado 3:

1 Reyes 19,19-21. Eliseo se levantó y marchó tras Elías.

Mateo 5,33-37.Yo os digo que no juréis en absoluto.



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