Domingo de la 3ª semana de Tiempo Ordinario. – 22/01/2006

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Comentario Pastoral
ESTÁ CERCA EL REINO DE DIOS: CONVERTíOS

E1 comienzo del evangelio de hoy coincide con el inicio de la predicación de Jesús; sus primeras palabras son éstas: “Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios; convertíos y creed la Buena Noticia”. En esta breve frase se advierten dos situaciones: una situación objetiva, referente al tiempo, que manifiesta que el Reino está presente; y otra subjetiva, que depende del hombre y de su libertad: la necesidad de la conversión. Con la venida de Jesús la historia universal ha entrado en su fase definitiva de plenitud. Para entrar en la salvación el hombre debe cambiar su mentalidad, su actitud moral; debe convertirse y así unirse personalmente al misterio de Cristo.

No hay conversión de corazón sin adhesión en la fe. Si es preciso, hay que dejar las redes o al padre, como nos narra San Marcos la vocación de los primeros discípulos. Nunca el propio trabajo, ni lo que es base del sustento diario, ni la sociedad que nos rodea, ni la propia familia debe ser obstáculo para el evangelio. El Reino de Dios es una aventura misteriosa, que obliga a abandonar lo que se tiene y exige una respuesta incondicional. El tiempo es breve, el momento es apremiante; la llamada, urgente y decisiva.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
“El que confiesa sus pecados actúa ya con Dios. Dios acusa tus pecados, si tú también te acusas, te unes a Dios. El hombre y el pecador, son por así decirlo, dos realidades: cuando oyes hablar del hombre, es Dios quién lo ha hecho; cuando oyes hablar del pecador, es el hombre mismo quien lo ha hecho. Destruye lo que tú has hecho para que Dios salve lo que él ha hecho … Cuando comienzas a detestar lo que has hecho, entonces tus obras buenas comienzan porque reconoces tus obras malas. El comienzo de las obras buenas es la confesión de las obras malas. Haces la verdad y viene a la luz” (San Agustín, ev. loa. 12,13).

La conversión es dudar de nuestro modo de ser y de vivir para entregarnos por la gracia divina al modo que nos propone el Evangelio.





Palabra de Dios:

Jonás 3, 1-5. 10

Sal 24, 4-5ab. 6-7bc. 8-9

san Pablo a los Corintios 7, 29-31

san Marcos 1, 14-20

Comprender la Palabra

Hace varios domingos, el 2º de Adviento del ciclo B, en que estamos, pasamos por alto sobre el título, que el Evangelista San Marcos da a su Relato Evangélico: COMIENZA EL EVANGELIO DE JESÚSCRISTO (Mesías), HIJO DE DIOS. Con este título el Evangelista nos anuncia el plan de su Obra, que él divide en dos grandes partes: la Primera que, concluye con la solemne confesión de fe de Pedro Tú eres el Mesías (Cristo); y la Segunda, con la admirable exclamación del Centurión Romano en el momento de expirar Jesús: “Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios”.

La Primera Parte el Evangelista la divide en tres grandes Secciones. En cada una de ellas observamos que se repite el mismo esquema: 1) Un a modo de resúmen de la actividad mesiánica de Jesús; 2) Un momento importante en relación con los discípulos (llamamiento, elección, envío); 3) narración de hechos, enseñanzas, de Jesús; 4) Resultado, consecuencias: persecución, incomprensión de la gente, de los discípulos (aparente fracaso).

Hoy escuchamos el comienzo de la Primera Sección: Un a modo de resumen de la actividad mesiánica de Jesús: “Decía: Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios; convertíos y creed la Buena Noticia”. Ciertamente, en estas palabras se resume, se condensa, el contenido y el sentido de la Misión Mesiánica de Jesús.

A continuación, la vocación de los primeros discípulos: Pedro, Andrés, Juan y Santiago. No hay discípulos, si El no les llama. El tiene siempre la iniciativa. “Os haré les dice pescadores de hombres “, entiéndase, liberadores de hombres; el Evangelio creído, vivido en el fondo la Persona de Jesucristo , libera, salva, realiza al hombre plenamente según el proyecto (reino) de Dios. En el Relato Evangélico según San Marcos se percibe el afán del Evangelista de presentar con todo su relieve la figura atrayente de Jesucristo.

El anuncio del Evangelio y la llamada a la fe-conversión, que escuchamos de boca del mismo Cristo, nos recuerda la predicación de Jonás y su llamada a la conversión a los ninivitas. (1ª Lectura).



Avelino Cayón


sugerencias litúrgicas

Acción de Gracias (II)


Signo visible de realidades invisibles, el sacramento contiene lo que significa. La Eucaristía es ante todo opus De¡: el Señor habla y obra, reza, aquí por nosotros, en virtud de la fuerza del Espíritu Santo (cf. CIC, 1373). La fe en la presencia real se expresa, por ejemplo, en los diálogos directos que dirigimos al Señor después de haber escuchado la Palabra: Gloria a tí, Señor Jesús y antes de recibir su Cuerpo y su Sangre: Señor no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.
La celebración de la Eucaristía debería llevarnos a exclamar, como los apóstoles tras el encuentro con el Resucitado: ¡Hemos visto al Señor! (Jn 20,25). La comunión con el Cuerpo y la Sangre de Cristo es comunión con el resucitado, medicina de inmortalidad y prenda de la gloria futura.
La presencia, el calor, la luz del Dios con nosotros deben permanecer en nosotros y manifestarse en toda nuestra vida. Hacer comunión con Cristo nos ayuda a “ver” los signos de su divina presencia en el mundo y a “comunicarlos” a cuantos encontramos.


Sugerencias y propuestas, n. 26

al ritmo de la semana


La conversión de San Pablo – 25 de Enero

La Conversión de San Pablo constituye una verdadera manifestación de Cristo: el Resucitado se le muestra a Saulo como el Mesías glorificado, que sigue viviendo en sus hermanos y forma un solo ser con ellos: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” “Yo soy Jesús Nazareno, a quien tú persigues”. Lo que sucedió en el camino de Damasco transformó completamente a este hombre observante de la ley judía como buen fariseo: “El antiguo perseguidor predicaba ahora la fe que antes intentaba destruir” (Gál 1,23).

Por otra parte la conversión de Pablo es asímismo una manifestación de las maravillas que puede realizar la gracia del Señor: “Sé de quien me he fiado … La gracia de Dios no se ha frustrado en mí, su gracia trabaja siempre conmigo “confesará él. Y también: “Doy gracias a Cristo Jesús, nuestro Señor, que me hizo capaz, se fió de mí y me confió este ministerio. Eso que yo antes era un blasfemo, un perseguidor y un insolente. Pero Dios tuvo compasión de mí. El Señor derrochó su gracia en mí, dándome la fe y el amor en Cristo Jesús … Dios se compadeció de mí: para que en mí, el primero, mostrara Cristo Jesús toda su paciencia, y pudiera ser modelo de todos los que creen en él y tendrán vida eterna”. Él mismo se considera el último de los apóstoles: “Yo soy el menor de los apóstoles y no soy digno de llamarme apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no se ha frustrado en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios conmigo”.

“Tú, para revelar al apóstol Pablo las maravillas de tu gracia, lo elegiste con amorosa providencia desde el vientre materno para que anunciase a los gentiles la redención de tu Hijo. Opositor y perseguidor primero, se mostró luego apóstol tan intrépido y fiel que Jesucristo pudo manifestar en él la culminación de su pasión en favor de los creyentes. Pablo, infatigable mensajero de salvación, ahora desde el cielo nos exhorta e impulsa a proclamar, oh Padre, tu misericordia” (Prefacio Misal Ambrosiano).



J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:
San lidefonso (606-667), arzobispo de Toledo, defensor de la virginidad de María.

2 Samuel 5,1 7.10. Tú serás el pastor de mi pueblo, Israel.
Marcos 3,22 30. Satanás está perdido.

Martes 3:
: San Francisco de Sales (1574 -1722), obispo de Ginebra, modelo de todas las virtudes.

2 Samuel 6,12b 15.17 19. Iban llevando David y los israelitas el arca del Señor entre vítores.
Marcos 3,31 35. El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.

Miércoles 3:
: La conversión de San Pablo. Vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó hasta entregarse por mí.

Hechos 22,3 16. Levántate, recibe el bautismo que, por la invocación del nombre de Jesús , lavará tus pecados.
Hechos 9,1 22. Te dirán lo que tienes que hacer.
Marcos 16,15 18. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.

Jueves 3:
. Santos Timoteo y San Tito, discípulos de san Pablo, obispo de Efeso y Creta, respectivamente.



2 Timoteo 1,1 8. Refrescando la memoria de tu fe sincera.
Tito 1,1 5. Tito, verdadero hijo mío, en la fe que compartimos.
Marcos 4,21 25. El candil se trae para ponerlo en el candelero. La medida que uséis la usarán con vosotros.

Viernes 3:
: Santa Ángela de Mériel (1470- 1540), virgen, fundadora de las Ursulinas para la educación de las niñas pobres.



2 Samuel 11,1 4a.5 10a.13 17. Me has despreciado, quedándote con la mujer de Urías.
Marcos 4,26 34. Echa simiente, duerme y la semilla va creciendo sin que él sepa cómo.

Sábado 3:

2 Samuel 123 7a.10 17. ¡He pecado contra el Señor!
Marcos 4,35 41. ¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!



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