Domingo de la 8ª semana de Tiempo Ordinario – 26/02/2006

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Comentario Pastoral
VINO NUEVO EN ODRES NUEVOS

E1 tema dominante de este domingo puede ser la novedad del Evangelio, la novedad de Jesús y del Reino, “el vino nuevo en odres nuevos”.

Jesús hace esta declaración en un día de ayuno. Los fariseos se escandalizan porque sus discípulos comen, sabiendo que el precepto del ayuno es una de las tantas tradiciones. ¿Qué es lo que quiere enseñar el Señor?

El Maestro pone patente que es imposible poner de acuerdo su mensaje de alegría, liberación y amor con las tradiciones e instituciones farisaicas (el sábado, los ayunos, la circuncisión, el templo, etc.). Es imposible unir el Evangelio de Jesús con la ley, la novedad del Reino con lo caduco y viejo de la religiosidad judía.

En la primitiva Iglesia, la perícopa del evangelio de hoy era de una aplicación dramática, para distanciarse de la Sinagoga. El judeo cristianismo que intentaba mantener la ley y la circuncisión era un exponente claro de querer echar vino nuevo en odres viejos.

Pero el judeo cristianismo no ha desaparecido hoy día, es un peligro presente en toda época de la historia de la Iglesia. Siempre se ha intentado institucionalizar la gracia y la fe, codificar la voluntad de Dios en preceptos, leyes, prácticas y ritos, olvidándose después de la verdadera voluntad de Dios y absolutizando las tradiciones. El judeo cristianismo no es otra cosa que absolutizar lo que es relativo, y hacer perpetuo lo que es contingente, elevar los medios a fines; aprisionar la libertad del espíritu en la rigidez de la letra.

¡Cuántas veces la fe ha quedado reducida a unas preguntas respuestas, la moral a una serie de deberes, la vida cristiana una pasiva y callada presencia en la Iglesia!

El Evangelio nos pide ser vino nuevo, vino de calidad con la fuerza del Espíritu en el odre nuevo de la Iglesia.

Andrés Pardo


Palabra de Dios:

Oseas, 16b. 17b. 21-22

Sal 102, 1-2. 3-4. 8 y 10. 12-13

san Pablo a los Corintios 3, 1b-6

san Marcos 2, 18-22

Comprender la Palabra

¿Porqué tus discípulos no ayunan? Le preguntan a Jesús con tono acusatorio unos fariseos. Se trataba de un ayuno voluntario, practicado por los fariseos y los discípulos de Juan Bautista.

La respuesta de Jesús va más allá de la pregunta y nos descubre el sentido de la práctica religiosa del ayuno. `Mientras tienen al Navío con ellos –responde no pueden ayunar; llegará un día, en que se lleven al Novio (por la Pasión y muerte de Cruz); aquel día sí que ayunarán”. Es el ayuno pascual, que la Iglesia practica desde los Tiempos Apostólicos; es el ayuno del Viernes Santo, extensible al Sábado Santo, en la espera de la Vuelta del Señor Jesús Resucitado en la Noche de la Pascua. Entonces, en la Solemne Vigilia Pascual el Señor Resucitado el ESPOSO nos introducirá en la Sala del Banquete Nupcial y El mismo nos irá sirviendo. Y entonces se rompe el ayuno.

Cristo se da a Si mismo el título de “Esposo”; el mismo título, que el Profeta (1ªLectura) pone en boca del mismo Dios: “Me casaré contigo… ” va repitiendo el Señor en su declaración amorosa. Es el Inefable Matrimonio de Dios en Cristo, el Esposo, con la humanidad entera, llamada a ser la Iglesia, la Esposa; Inefable Matrimonio, que se consuma en el Misterio de la Encarnación y tiene su expresión álgida en el Misterio Pascual.

Descubrirnos el sentido auténtico de toda práctica religiosa es lo que el Señor intenta permanentemente con su enseñanza, con signos y palabras.

Con este Domingo (8º del Tiempo Ordinario) interrumpimos la lectura, que veníamos haciendo lectura casi contínua del Evangelio según San Marcos; el próximo Domingo comienza la Cuaresma, con su régimen propio de lecturas bíblicas. No escucharemos este año el Evangelio correspondiente al Domingo 9º, en que el Señor nos descubre el sentido liberador del Descanso Sabático. Los dirigentes del Pueblo de Dios, obcecados en su interpretación literal, extremada hasta el ridículo, del descanso en el Día del Sábado, “se pusieron a pensar con los herodíanos el modo de acabar con Jesús”. Así concluye (con la persecución), como estaba previsto, la 1ª Sección de la 1ª Parte del Evangelio según San Marcos.



Avelino Cayón


sugerencias litúrgicas

Silencio (II)


Estos momentos de silencio, se prolongan, en cierto modo, fuera de la celebración, en recogida adoración, oración y contemplación delante del Santisimo Sacramento.

El mismo silencio de la tradición monástica, el de los tiempos de ejercicios espirituales, el de los dias de retiro ¿no son, tal vez, el prolongamiento de aquellos momentos de silencio caracteristicos de la celebración cucarística, para que pueda enraizar y dar fruto en nosotros la presencia del Señor?

Es por tanto necesario pasar de la experiencia litúrgica del silencio (cf. Carta Apostólica Spiritus et Sponsa, 13) a la espiritualidad del silencio, a la dimensión contemplativa de la vida. Si no está anclada en el silencio, la palabra puede desgastarse, transformarse en ruido, incluso en aturdimiento.


Sugerencias y propuestas, n. 28

al ritmo de la semana


Miércoles de Ceniza

La liturgia renovada del Vaticano Il conserva los elementos tradicionales del miércoles de ceniza: la imposición de la ceniza, el ayuno riguroso y el comienzo de la Cuaresma. Esta es una síntesis de un triple itinerario interdependiente ascéticosacramental: la preparación de los catecúmenos al bautismo, la penitencia pública y la preparación de toda la comunidad cristiana para la Pascua. “La liturgia cuaresmal prepara para la celebración del misterio pascual tanto a los catecúmenos, haciéndolos pasar por los diversos grados de la iniciación cristiana, como a los fieles que recuerdan el bautismo y hacen penitencia” (Nomas universales del año litúrgico, núm. 27).

El gesto de la imposición de la ceniza es de origen bíblico y judío, como señal de luto y de dolor. Cuando en el siglo IX la penitencia pública dio paso a la confesión privada y a la absolución individual de los pecados, la imposición de la ceniza, lejos de desaparecer se extendió a todos los fieles. Importa menos el significado de este rito que las palabras que le acompañan, como una de las fórmulas alternativas: “Convertíos y creed el Evangelio”. Convertirse significa volverse hacia Dios, supone dirigirse hacia alguien que nos llama, y es la actitud específica de la Cuaresma. También se ha conservado la fórmula clásica, inspirada en el Génesis “Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás”.

La fórmula de bendición de la ceniza se refiere a la situación pecadora de quienes van a recibirla y pide para ellos la fidelidad a las prácticas cuaresmales para llegar con el corazón limpio a la celebración del misterio pascual. La bendición e imposición de la ceniza se hace después de la homilía, para mostrar que la conversión y la penitencia surgen de la interpelación que nos hace la Palabra de Dios. Las lecturas de la Misa contienen una fuerte llamada a la interiorización de las obras penitenciales de la Cuaresma oración, ayuno, limosna y a la autenticidad de la conversión.

Al recibir la ceniza expresamos nuestra fe y esperanza de que Dios hace un hombre nuevo de las cenizas a las que el pecado ha reducido nuestro hombre viejo. La ceniza del comienzo de la Cuaresma se encontrará con el agua purificadora de la Vigilia Pascual, y lo que es signo de vida por las aguas regeneradoras del Bautismo.



J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:

1 Pedro 1,3 9. No habéis visto a Jesucristo, y lo amáis: creéis en él, y os alegráis con m gozo inefable.

Marcos 10,17 27. Vende lo que tienes y sigueme,


Martes 3:

1 Pedro 1,10 16. Precedia la gracia destinada a vosotros, por eso, controlaos bien, estando a la expectativa.

Marcos 10,28 31. Recibiréis en este tiempo cien veces más, con persecuciones, y en la edad futura, vida eterna.

Miércoles 3:
: ¡Convenios y creed el Evangelio! La imposición de la ceniza significa la condición del hombre pecador, que confiesa externamente su culpa ante el Señor y expresa su voluntad interior de conversión, confiando en que el Señor se muestre compasivo con él.

Joel 2,12 18. Rasgad los corazones, no las vestiduras.

2 Corintios 5,20 6,2. Dejaos reconciliar con Dios; ahora es el tiempo de la gracia.

Mateo 6,1 6.16 18. Tu Padre, que ve lo escondido, te recompensará,


Jueves 3:

Deuteronomio 30,15 20. Elegir entre la vida o la muerte, la bendición o la maldición. Elige la vida y vivirás amando al Señor.

Lucas 9,22 25. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor. Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos.


Viernes 3:

Isaías 58,1 9a. ¿Es ése el ayuno que deseo?

Mateo 9,14 16. Llegará un dia en que se lleven al esposo y entonces ayunarán.


Sábado 3:

Isaías 58,8b l4. Cuando partas tu pan con el hambriento, brillará tu luz en las tinieblas.

Lucas 5,27 32. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se convierten.



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