Domingo de la 3ª semana de Cuaresma. – 19/03/2006

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Comentario Pastoral
LA PURIFICACIÓN DEL TEMPLO

La escena de la expulsión de los vendedores y cambistas del templo de Jerusalén, que se lee en el evangelio de este tercer domingo de Cuaresma, ha sido motivo de inspiración para muchos pintores. Hay algunos cuadros y tapices muy elocuentes por su vivo realismo gráfico.

E inmediatamente surge la pregunta: ¿dónde está la no violencia de Cristo, que es el Príncipe de la paz?, ¿dónde está su caridad y su justicia? Se equivoca quien piense que la no violencia consiste en pronunciar palabras enfáticas y lisonjeras y en hacer ademanes corteses y diplomáticos. La no violencia es caridad que puede expresarse con un azote o mediante un beso. La no violencia es serenidad interior.

La presencia de los vendedores en el templo era un servicio bien montado para ahorrar tiempo y cansancio a quienes debian comprar palomas, ovejas y bueyes para el sacrificio. Los cambistas de dinero facilitaban las monedas válidas para la ofrenda ritual. Todo era conforme a la ley y el sistema establecido. Sin embargo, la frase de Jesús es enormemente significativa: no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre”. Lo que Jesús denuncia es el lugar donde se hablan instalado.

Es verdad que la casa de oración no puede ser lugar de ganancias. Todos los que entran en la iglesia en pos de riquezas o de honores o de tranquilidad o de seguridad o de beneficio personal es mercader que merece ser expulsado desde el genuino significado del “templo nuevo” de la presencia de Dios en medio de los hombres, que es Cristo. Su cuerpo crucificado y resucitado es el santuario de Dios, el lugar de la verdadera adoración, la casa del Padre, el centro del culto nuevo, el templo de la definitiva Alianza.

El gesto simbólico y profético de Jesús al purificar el templo significa que se debe pasar de una religión superficial e interesada a una vivencia pura de la fe pascual, de unas prácticas externas supersticiosas a un culto en espíritu y verdad.


Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno:
Te has dignado habitar en toda casa consagrada a la oración,
para hacer de nosotros, con la ayuda constante de tu gracia,
templos del Espíritu Santo, resplandecientes por la santidad de vida.
Con tu acción constante, Señor, santificas a la Iglesia, esposa de Cristo, simbolizada en edificios visibles,
para que así, como madre gozosa por la multitud de sus hijos,
pueda ser presentada en la gloria de tu reino.


Prefacio de la Dedicación de una Iglesia


Palabra de Dios:

Éxodo 20, 1-17

Sal 18, 8. 9. 10. 11

san Pablo a los Corintios l- 22-25

san Juan 2, 13-25

Comprender la Palabra

En los Domingos 3º, 4º y 5º de Cuaresma, en las Lecturas Bíblicas, se nos muestra con todo su relieve la línea (aspecto, dimensión) propia de cada ciclo. Este año (ciclo B) la línea relevante es la Pascual.

La Cuaresma es Tiempo de preparación para celebrar la Pascua. Y nos preparamos para celebrarla, en la Solemne Vigilia Pascual, anticipándola, ensayándola.

Notemos que el Episodio de la Expulsión de mercaderes y cambistas del Templo de Jerusalén (Lectura del Evangelio) sucede con ocasión de la Pascua, la Pascua Judaica (“Se acercaba la Pascua de los judíos… mientras estaba en Jerusalén por las fiestas de Pascua”).

El momento culminanle del Relato es la observación, que nos hace el Evangelista: “… pero Él hablaba del Templo de su Cuerpo”.

El gesto de expulsión de mercaderes y cambistas no es mero gesto de purificación; es un signo profético; nos anuncia que a partir del momento en que Él, Jesucristo, ha llegado, el Templo de Jerusalén y el culto de ofrendas y sacrificios de animales, ya no tienen razón de ser. El Templo definitivo será su Cuerpo su Persona “destruído” por la Pasión y Muerte de Cruz, y “levantado” del sepulcro por su Resurrección Gloriosa. Por tanto, apartir del Acontecimiento de la Pascua de Cristo (de su Paso de este mundo al Padre) Cristo será la Piedra angular (fundamental) del Templo, integrado de piedras vivas, en incesante construcción; la Cabeza del Cuerpo, integrado de muchos miembros, en incesante crecimiento.

Y en este Templo Cuerpo celebraremos, en la Solemne Vigilia Pascual (y dio tras día) el Acontecimiento findacional de la Pascua (Paso) de Cristo y de nuestra Pascua (Paso) en Cristo. Expresaremos así, en la Celebración, el culto existencial de Cristo, y de nosotros en comunión con Él, al Padre con el cumplimiento de la Ley de Dios: el Decálogo (1ª Lectura); la Ley Evangélica, la Ley de la Pascua (Paso). Al comienzo del Decálogo se nos advierte: “Yo soy el Señor tu Dios, que te saqué de País de Egipto, de la esclavitud”. Es pues la Ley de la libertad (que libera); la Ley Pascual. Y esta Celebración, este culto, del Templo Cuerpo de Cristo es el gran “Signo “, que pedían los judíos (“¿ Qué signos nos muestras para obrar así?’); el gran Signo, en que trasparece “la sabiduría”y “e1poder’ de Dios en Cristo (2ª Lectura),



Avelino Cayón


sugerencias litúrgicas

Alegría (I)


Por esencia, la alegría cristiana es participación en la gloria insondable, a la vez divina y humana, que se encuentra en el corazón del Cristo glorificado” (Guadete in Domino, II), y esta participación en la alegría del Señor “no se puede disociar de la celebración del misterio eucarístico” (ibídem, IV), de modo particular de la Eucaristía celebrada en el “Dies Domini”.

“El carácter festivo de la Eucaristía dominical expresa la alegría que Cristo transmite a su iglesia por medio del don del Espíritu. La alegría es, precisamente, uno de los frutos del Espíritu Santo (cf, Rm 14,17; Gal 5,22)” (Diez Domini, 56).

Diversos son los elementos que en la Misa subrayan la alegría del encuentro con Cristo y con los hermanos, ya sea en las palabras (piénsese en el Gloria, el prefacio), ya sea en los gestos y en el clima festivo (la acogida, los ornamentos florales y el uso del adecuado acompañamiento musical, según lo permite el tiempo litúrgico).


Sugerencias y propuestas, n. 30

al ritmo de la semana


San José, esposo de la Virgen María – 19 marzo

San José es “el hombre justo” que Dios dio por esposo a la Virgen Madre, “el servidor fiel y prudente que puso al frente de su familia, para que, haciendo las veces de padre cuidara a su único Hijo, concebido por obra del Espíritu Santo, Jesucristo nuestro Señor” (Prefacio). El esposo de María es guía seguro y amoroso, defensa y sostén en la pobreza del trabajo cotidiano (carpintero) y en la tormenta de la persecución (huida a Egipto). No se conserva ninguna palabra de San José, pero se dice de él que fue dócil a la voz de Dios: su silencio que acata la voluntad de Dios es más elocuente que muchas palabras. Su obediencia es extraordinaria, inspirada en una gran fe para admitir el prodigio de la virginidad de su esposa y madre a la vez, extraño y contrario a cualquier expectativa mesiánica de su tiempo. El Mesías será hijo de David porque José, desciende de David, del linaje de Abrahán, padre de los creyentes, había tomado como esposa, cumpliendo fielmente la ley, a una joven de linaje. José, el hombre justo y bueno, descubre el misterio de la presencia y de la acción de Dios en su esposa, y sabe situarse ante él, primero con el gesto de retirarse y luego obedeciéndole en la misión que se le confía. José fue guardían de Cristo y de su madre virgen, los dones más grandes que Dios podía confiar a un hombre. “Señor, protege sin cesar a esta familia tuya… y conserva en ella los dones que con tanta bondad le concedes”.


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:
San José, esposo de la Virgen Maria, Se generalizó el culto a San José en los siglos XIV y XV, fruto de la devoción medieval a la Virgen María y al Niño Jesús.

2 Samuel 7,4 5a. 12 14a. 16. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre.

Romanos 4,13,16 18.22, Apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza.

Mateo 1.16.18 21 24a. José hizo lo que le había mandado el ángel del Señor

o Lucas 2,41 51. Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.

Martes 3:

Daniel 3,25.34 43. Acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde.

Mateo 18.21 25. El Padre no os perdonará si cada cual no perdona dc corazón a su hermano.

Miércoles 3:

Deuteronomio 4,1.5 9. Guardad los preceptos y cumplitdlos.


Mateo 5,17 19. Quien cumpla los mandamientos y los enseñe será grande en el Reino de los cielos.


Jueves 3:

Jeremías 7,23 28. Aquí está la gente que no escuchó la voz del Señor su Dios,

Lucas 11,14 25. El que no está conmigo, está contra mi.

Viernes 3:

Oseas 14,2 10. No volveremos a llamar a Diosa la obra de nuestras manos.

Marcos 12,281h 34. El Señor nuestro Dios es el único Señor, y le amarás,

Sábado 3:
La Anunciación del Señor. Se celebra el “si” salvador del Verbo encarnado, Y el “si” generoso de la nueva Eva, virgen fiel y obediente.

Isaías; 7,10 14;8,10. Mirad, la Virgen está encima.

Hebreos 10,4 10. Está escrito en el libro: “Aquí estoy, en Dios, para hacer tu voluntad’ ,

Lucas 1,26 38. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo.



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