Domingo de la 4ª semana de Cuaresma. – 26/03/2006

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Comentario Pastoral
LA CRUZ DE CRISTO, SALVACIÓN DEL HOMBRE

E1 cuarto domingo de Cuaresma es el domingo “laetare”, es decir, de la alegría. En medio del rigor penitencial y de la austeridad de la Cuaresma el cristiano vive la eucaristia dominical con un gozo sereno al saber que Dios le ama.

En este ambiente y con la perspectiva de la Pascua se nos presenta el tema de la cruz de Cristo y los grandes temas de la historia de la salvación: la infidelidad del antiguo pueblo de Israel y la fidelidad absoluta de Dios; el pecado del mundo y el amor infinito de Dios, que por su misericordia nos ha entregado al Hijo para que el mundo se salve por él.

El libro de las Crónicas nos recuerda que la infidelidad de los jefes de los sacerdotes y del pueblo israelita es la raíz de la desolación, de la injusticia y del destierro. Dios no responde sólo con el castigo sino con la esperanza del perdón, pues él no quiere la muerte, sino la vida y por eso no abandonará nunca a su pueblo.

El texto evangélico de hoy, que narra la parte conclusiva del coloquio nocturno de Jesús con Nicodemo, es clave definitiva para leer en profundidad el sentido del actuar de Dios en la historia y para comprender el fin último de la encarnación del Hijo del hombre, que es alzado en la cruz, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.

¿Cuál es elmotivo de lapasión y de la cruz de Cristo? Es el amor de Dios, que se ha mostrado atento a la suerte del mundo y de la humanidad pecadora hasta el punto de entregar a su propio Hijo unigénito a la muerte de cruz. El amor misericordioso de Dios tiene, pues, una finalidad salvífica.

La segunda parte del evangelio presenta el tema del “juicio”. Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. La oferta de salvación es gracia, puro don de la riqueza del Padre y efusión de su bondad. El juicio es presentado por el evangelista San Juan bajo la categoría de la luz, que se acoge o rechaza. Los creyentes son los que aceptan la luz, la oferta de salvación de Dios que es Jesucristo. Los incrédulos son los que aman las tinieblas y obran el mal rechazando el don de Dios y auto excluyéndose de la salvación.


Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno:
Has puesto la salvación del género humano en el árbol de la cruz,
para que donde tuvo origen la muerte, de allí resurgiera la vida,
y el que venció en un árbol, fuera en un árbol vencido.
Por Jesucristo nuestro Señor.


Prefacio de la Exaltación de la Santa Cruz


Palabra de Dios:

Crónicas 36, 14-16. 19-23

Sal 136, 1-2. 3. 4. 5. 6

san Pablo a los Efesios 2, 4-10

san Juan 3, 14-21

Comprender la Palabra

Durante la Cuaresma nos preparamos para celebrar el Misterio de la Pascua, en la Solemne Vigilia Pascual. Y nos preparamos anticipándolo cada domingo de Cuaresma. Anticipamos el Misterio Acontecimiento de la Pascua de Cristo de nuestra Pascua en Cristo , evocándolo, v. gr., en las Lecturas Bíblicas.
En la Lectura del Evangelio escuchamos: “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo Único… para que el mundo se salve por ÉL” En el fondo de estas palabras resuenan aquellas otras del mismo Cristo, en las que nos describe, como una órbita, el Misterio de su Pascua (Paso): “Salí del Padre y he venido al mundo; otra vez dejo el mundoy vuelvo al Padre”.El que descendió sin nosotros Misterio de Encarnación asciende con nosotros Misterio de Glorificación por su Resurrección de la muerte .
Y el Apóstol San Pablo (2ª Lectura) nos declara: “Dios… estando nosotros muerlos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo ” ¿ Cómo? “Nos ha resucitado con Cristo Jesús y nos ha sentado en el cielo con Él”. Recuerdan estas palabras expresivas de nuestra Pascua en Cristo aquellas otras del mismo Cristo: “Volveré y os llevaré conmigo, para que, donde estoy Yo, esteis también vosotros “. Y esto “es don de Dios “. Insiste el Apóstol.
El Misterio de la Pascua de Cristo y de nuestra Pascua en Cristo fue anunciado proféticamente en acontecimientos precedentes, en el Antiguo Testamento. V gr, en la Liberación de los cautivos, deportados a Babilonia; liberación, que los Profetas de la Epoca (unos quinientos años antes de Cristo) anuncian como un Nuevo Exodo. En efecto, los que un díafueron llevados cautivos a Babilonia “por haber multiplicado sus iniquidades”. recibieron esta alegre noticia: “El año primero de Ciro, rey de Persia… movió el Señor el espíritu de Ciro “, que mandó publicar el decreto de liberación: “Quien de vosotros pertenezca al Pueblo del Dios de Judea sea su Dios con él y suba”: suba Exodo=salga; Pascua=pase , desde las bajas llanuras de Mesopotamia a la altiplanicie de Judea (Iª Lectura).
Al comienzo de la Lectura del Evangelio el mismo Cristo nos anuncia de entrada el Misterio de su Pascua, significado en el estandarte, que Moisés levantó en el Desierto: Cristo, exaltado (humillado) en la Cruz; Cristo exaltado (glorificado) en el cielo.



Avelino Cayón


sugerencias litúrgicas

Alegría (II)


Una expresión de la alegría del corazón es el canto, que no es simplemente un embellecimiento exterior de la celebración eucarística (cf. IGMR, 39,Dies Domini, 50; Quirógrafo para el centenario del Motu Proprio “Tra le sollecitudini” sobre la música sacra).

La asamblea celestial, con la que se une la asamblea eucarística celebrando los sagrados misterios, canta con alegría las alabanzas del Cordero inmolado que vive para siempre, porque con Él ya no hay más luto, ni llanto, ni lamento.
Cantar la Misa y no simplemente cantar en la Misa, nos permite experimentar que el Señor Jesús viene a hacer comunión con nosotros “para que su alegría esté en nosotros y nuestra alegría sea plena” (cf. Jn 15,11; 16,24; 17,13). ¡Nos colmarás de alegría, Señor, con tu presencia!


Sugerencias y propuestas, n. 30

celebrar mejor


Los tres sentidos del ayuno

E1 ayuno, como signo expresivo religioso, es una constante en las páginas del Antiguo y del Nuevo Testamento: Los ayunos de los grandes orantes penitentes, los ayunos del pueblo de Dios con ocasión de celebraciones penitenciales, el ayuno de Cristo en su cuarentena del desierto de Judea.
El ayuno cuaresmal, reducido hoy a un sólo día, el Miércoles de Ceniza, junto con la abstinencia de carne los viernes de Cuaresma, debe ser observada como signo, que expresa y fomenta la actitud penitencial de partir el propio pan con el hambriento. Ayunamos para dar. Así mostramos en nosotros mismos el ayuno es como un sacramento el rostro compasivo de Dios Padre en su Hijo Jesucristo, que, “siendo rico se hizo pobre para enriquecemos con su pobreza”.
Pero el ayuno penitencial cuaresmal es también signo expresivo de nuestra hambre de los bienes de allá arriba. Nos privamos del alimento perecedero, porque apetecemos el Pan de la vida, el Pan imperecedero, el Pan de la Palabra que sale de la boca de Dios. Así hacemos presente en nosotros al mismo Cristo, cuya única comida era hacer la voluntad del Padre.

Y por último el ayuno del Viernes Santo, que puede prolongarse durante el Sábado Santo hasta la Vigilia Pascual. No es, como pudiera parecer, ayuno penitencial, sino de otra índole: es el ayuno del que está entristecido por la ausencia del ser querido y anhela su retomo para festejarlo copiosamente. La Iglesia ayuna ese día como signo expresivo de dolor, porque le ha sido arrebatado el Esposo en expresión del mismo Cristo ; y también como signo expresivo del deseo ardiente de volver a encontrarse con Él, cuando Él venga de nuevo en la Noche y entonces según sus propias palabras , “nos hará sentar a la mesa y él mismo nos irá sirviendo” …Esto es lo que acontece en la Eucaristía de la Vigilia Pascual, con la cual se rompe el ayuno pascual, como signo anticipativo del Banquete del Reino glorioso.
Con razón encarece la Iglesia el ayuno pascual, cuando dice en la Constitución Conciliar sobre Sagrada Liturgia: que “ha de celebrarse en todas partes el Viernes Santo… y aún extenderse, según las circunstancias, al Sábado Santo, para que de este modo se llegue al gozo del Domingo de Resurrección con ánimo elevado y entusiasta.


Avelino Cayón

Para la Semana

Lunes 3:

Isaías 65,17 21. Ya no se oirán gemidos ni llanto.

Juan 4,34 54. Anda, tu hijo está curado.

Martes 3:

Ezequiel 47,1 9.12, Por debajo del umbral del templo manaba agua e iba bajando; a cuantos toque este agua los salvará.

Juan 5,1 15 16. Al momento el hombre quedó sano.

Miércoles 3:

Isaías 49,8 15. He constituido alianza con el pueblo para restaurar el país.

Juan 5,17 30. Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da la vida a los que quiere.

Jueves 3:

Exodo 32,7 14. Arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo

Juan 5,3 1 47. Moisés, en quien tenéis vuestra espe¬ranza. será vuestro acusador.


Viernes 3:

Sabiduría 2,1 a. 12 22. Lo condenaremos a muerte ignominiosa.

Juan 7,1 2.10.25 30. Intentaban agarrarlo, pero todavia no había llegado su hora.

Sábado 3:

Jeremías 11,18 20. El profeta Jeremías habla del Mesías: cordero llevado al matadero.

Juan 7,40 53. El pueblo se pregunta quién es Jesús.



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