SEÑOR MÍO Y DIOS MÍO

san Pablo a los Efesios 2, 19-22; Sal 116, 1-2; san Juan 20, 24-29 Cada día me encuentro con más incrédulos. No me refiero a los que se llaman ateos o se dicen agnósticos (aunque no sepan qué significa), ya he dicho varias veces que a quien no quiere creer, no hay...