Domingo de la 14ª semana de Tiempo Ordinario – 09/07/2006

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Comentario Pastoral
EL ESCÁNDALO DEL PROFETA

Este puede ser el título emblemático (tiene un significado que va más allá del episodio), que resume el contenido de los textos bíblicos que se leen en la eucaristía de este domingo decimocuarto ordinario.
La primera experiencia escandalizante es la de Ezequiel (primera lectura), Se narra la vocación de este profeta en clave de meditación sobre la dramaticidad de la misión profética en un mundo incomprensivo y hostil. El profeta es un mártir en el doble sentido de “testimonio” y de “hombre inmolado”. Israel es un pueblo testarudo y obstinado, pero que no podrá hacer callar ni ignorar la voz del profeta, que habla con firmeza de parte de Dios.
En la segunda lectura escuchamos un trozo de la carta a los Corintios, que es una autobiografía de San Pablo, apóstol contestado, incomprendido y rechazado. Su ministerio pasa por muchas pruebas y se desarrolla en medio de debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades. De igual suerte, el cristiano, que en todo momento debe ser profeta de la fe y del amor en un mundo en el que la incredulidad y el egoísmo avanzan con fuerza esterilizante, ha de estar dispuesto a superar la debilidad congénita del pecado y la humillación del rechazo.
El punto culminante es la narración evangélica del rechazo de Jesús en su patria. Al retornar a Nazaret después de haber iniciado su ministerio público, lo hace no como el simple carpintero de meses anteriores, sino como maestro que habla con autoridad y llama a la fe auténtica. La escena se desarrolla en la sinagoga, centro local del culto y de la oración, Podemos imaginamos la expectativa y curiosidad de los nazaretanos. El resultado fue una nueva sabiduría, y una imposición de manos curativa sobre los enfermos que circundaban la sinagoga. Jesús no fué escuchado en su patria entonces, ni ahora su evangelio es bien recibido e interpretado, porque el hombre prefiere seguir viviendo en la tiniebla en vez de en la luz, que presenta la novedad de Dios, el cambio de mentalidad y de vida,

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
“Cristo, que es Maestro y Señor nuestro, manso y humilde de corazón, atrajo e invitó pacientemente a los discípulos. Cierto que apoyó y confirmó su predicación con milagros para excitar y robustecer la fe de los oyentes, pero no para ejercer coacción sobre ellos. Cierto que reprobó la incredulidad de los que le oían, pero dejando a Dios el castigo para el día del Juicio. Al enviar a los Apóstoles al mundo, les dijo: “El que creyere y fuere bautizado, se salvará; más el que no creyere, se condenará”.

Mc 16,16


Palabra de Dios:

Ezequiel 2, 2-5

Sal 122, 1-2a. 2bcd. 3-4

san Pablo a los Corintios 12, 7b-10

san Marcos 6, 1-6

Comprender la Palabra

Intencionadamente coloca el Evangelista San Marcos el Episodio de la Visita de Jesús a Nazaret como conclusión de la 2ª Sección de la Primera Parte de su Relato Evangélico.
No sabemos cuándo se produjo la Visita. No entra dentro de las preocupaciones de los Evangelistas la cronología exacta en la Vida de Jesús. Sí, cabe decir, llevaba ya tiempo Jesús en el ejercicio de su Ministerio Mesiánico. Pone de relieve el Evangelista en su narración la incredulidad de los parientes de Jesús, de sus paisanos y convecinos. Obsérvese la inmediata reacción, la actitud de rechazo, de los oyentes en la Sinagoga; rechazo de sus palabras, de su Persona; rechazo, que San Marcos nos describe con el pintoresquismo, que le caracteriza: “¿Qué sabiduría es esa?…¿de dónde saca todo eso?” Se topan con el “hijo de José”, con “el carpintero, a quien conocen de siempre, y no pasan de ahí, incapaces de ver en El, no ya a quien es la Palabra de Dios, al Mesías, sino a un profeta que les trae la Palabra de Dios. Concluye el Relato: “Y se extrañó (Jesús) de su falta de fe”.
La 1ª Sección de la Primera Parte del Evangelio según San Marcos concluía con el rechazo de los dirigentes religiosos del Pueblo de Dios (tomaron la resolución de acabar con El). La 2ª Sección concluye con la incomprensión, la incredulidad, el rechazo, de tantos, que acudían a Jesús y le oían sin abrirle el corazón y recibir el don de la fe.
No es ciertamente un hecho aislado; es una constante, que ya denunciaba el mismo Dios por boca del Profeta Ecequiel (lª Lectura): “Ellos te hagan caso o no, pues son un pueblo rebelde, sabrán que hubo un Profeta en medio de ellos”.
En el fondo, el principio de la sacramentalidad del Proyecto de Dios: Lo Divino se nos muestra a través de lo humano. Consecuentemente estamos bajo el régimen de la fe.


Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

Cuidar la celebración de los sacramentos (I)


En orden a la aplicación de la Const. 19 se decreta:

Art.2 –

1. Procúrese tener en cada parroquia un equipo de liturgia que se encargue, junto con el sacerdote y bajo su dirección, de la preparación de las celebraciones litúrgicas, en especial de la Eucaristía dominical, y de la coordinación del ejercicio de los diversos servicios que se ejercen en la celebración.
2. El equipo de liturgia colaborará con el sacerdote en la revisión periódica de las celebraciones para mejorar su calidad y su adaptación a los fieles, según las normas de la Iglesia, corregir posibles desviaciones y superar las deficiencias.


Decreto

al ritmo de la semana


San Benito, Abad. Patrono de Europa – 11 de julio

Con razón se ha llamado a San Benito padre de los monjes de Occidente y fue declarado por Pablo VI en 1964 patrono de Europa, juntamente con los santos Cirilo y Metodio. Su nombre significa “bendito”, bendito de Dios y de su Iglesia. Nació Benito en Nursia por el año 480. Luego de haber estudiado en Roma, con la idea de romper con el mundo se retiró a Subiaco para llevar una vida eremítica. Se trasladó después a Casino en donde fundó el célebre monasterio y escribió la Regla para los monjes. Pronto se extendió desde Monte Casino por el occidente europeo una red de monasterios, observantes de la Regla de San Benito, en la que supo conjugar la experiencia ascética del talante cristiano y el sentido humano de la vida occidental con los más puros valores del Evangelio. San Benito quiso fundar una escuela en que se aprendiera a “servir al Señor”, por la senda de los mandamientos con libertad de corazón”; hizo de la concordia fraterna y de la paz el alma de la vida comunitaria, insistiendo por encima de todo en el servicio de Dios por medio de la oración y de la disponibilidad con los hermanos, en los que hay que descubrir al mismo Jesús. Los monjes benedictinos, cuyo lema es llorar y trabajar” llevaron a cabo silenciosa y pacientemente durante largos siglos, la tarea de evangelización de los pueblos bárbaros, que en su día se asentaron en la Europa occidental.Y, con el Evangelio, supieron, llevarles también la cultura en todas sus. dimensiones: desde el cultivo del campo hasta las letras y la convivencia ciudadana.


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:

Os 2, 16.17b.18.21-22. Me casaré contigo en matrimonio perpetuo.

Mateo 9,18.26. Sígueme

Martes 3:
San Benito (480-547), abad, patrono de Europa. Figura cumbre de la vida monástica por su testimonio personal y su Regla de vida. Su lema: ora y trabaja.

Proverbios 2,1-9. Presta atención a la prudencia.

Mateo 19,27-29. Vosotros, los que me habéis seguido, recibiréis cien veces más.

Miércoles 3:

Oseas 12,1-3.7-8.12. Es tiempo de consultar al Señor.

Mateo 10,1-7. Id a las ovejas descarriadas de Israel.

Jueves 3:

San Enrique (973-1024), emperador, destacó por su actividad misionera y reformista.

Oseas 11,1-4.8c-9. Se me revuelve el corazón

Mateo 10,7-15. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis.

Viernes 3:
San Camilo de Lelis (1550-1614), presbítero, cambió la carrera de las armas por el servicio a los enfermos.

Oseas 14,2-10. No volveremos a llamar a Dios la obra de nuestras manos.

Mateo 10,16-23. No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre.

Sábado 3:
San Buenaventura (1218-1274), superior general de los franciscanos, obispo. cardenal, doctor.

Isaías 6,1-8. Yo, hombre de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Señor de los ejércitos.

Mateo 10,24-33. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo.



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