Proverbios 21, 1-6. 10-13; Sal 118, 1. 27. 30. 34. 35. 44 ; san Lucas 8, l9-21

Hoy no he podido pasar de la primera frase de la primera lectura: “El corazón del rey es una acequia en manos de Dios”. Me he quedado contemplándola, leyéndola despacio, y me ha parecido como una puerta abierta a la luz.

La acequia es un caudal abierto, del que beben, a su paso, los huertos, los campos, las aves, y los animales. No es dueña de su trazado, porque la encamina el amo de la finca, de modo que no quede sediento pedazo alguno de tierra. Y así, este pasaje del libro de los Proverbios, burlando a la mano humana que lo escribió, nos trae el discurso del Espíritu Santo acerca de Cristo, el Rey de los judíos, el Rey del Universo. Traspasado por la lanza del soldado, es su Corazón abierto una acequia que llena la tierra y da de beber a las almas, según lo que fue anunciado en el salmo 65: “la acequia de Dios va llena de agua” (v. 10).

De lo más íntimo que puede haber en un hombre son los sentimientos de su corazón, y sobre ellos cerramos los brazos, guardándolos para nosotros como si fueran tesoros: nos apegamos a cariños, y nos apegamos a odios; a alegrías, y también a tristezas… Nuestro Señor Jesucristo, que abrió sus brazos en la Cruz, no quiso ser dueño ni de sus sentimientos. Su Corazón se dejó modelar, como arcilla, por las manos de su Padre, y así contuvo en Él, dócilmente, las entrañas de misericordia de nuestro Dios. La divina acequia que mana del costado abierto de Jesús regala abundantemente a cada alma sedienta los mismos sentimientos del Señor. Y, así, Pablo pudo decir: “tened en vosotros los sentimientos de Cristo Jesús” (Flp 2, 5). Hoy, como siempre, y a través del cauce de la Palabra, esa acequia está besando mi tierra en sequía: ¿sabré abrir las manos, y entregar también yo mi corazón, como arcilla, para que tan sólo quepan en él los sentimientos de Cristo? ¿Sabré amar a cada hombre con los latidos de ese Corazón que hoy se me regala?

Así se lo pediré a la Santísima Virgen, cuyo Corazón inmaculado fue sagrario de los sentimientos de su Hijo.