Domingo de la 34ª semana de Tiempo Ordinario.Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo – 26/11/2006

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Comentario Pastoral
EXIGENCIAS DEL REINO DE CRISTO

¡Qué significa celebrar hoya un Cristo Rey. vivo. interpelante, que dirige, gobierna y ! potencia todos los momentos de la vida? ¿Cómo se puede entender en lenguaje actual . el Reino de Dios?
Para muchos hablar de Cristo Reyes casi hablar de algo superado desde el compromiso de la fe. Desde las coordenadas de la actual sociología laica, “Cristo Rey” es noticia intrascendente, pues no se admite ni se da valor a un reino que no es político, ni entra en conflicto con los valores y exigencias de los reinos mundanos.
Por otra parte, es relativamente fácil aclamar a Cristo Rey en un domingo de Ramos, en una procesión, en un momento de euforia espiritual. Pero resulta más difícil creer en un Cristo. presente e influyente en la vida de todos los días, en un Cristo que compromete y cambia la existencia del hombre, en un Cristo exigente que pide fidelidad a los valores permanentes del evangelio. Existe también una gran contradicción: hacer mundano el reino de Cristo, que no es de este mundo. y salta la enorme tentación de confundir el poder económico, político y social con el poder de Dios. Y pueden gastarse demasiadas fuerzas y empeños en int1uir en las situaciones de este mundo para hacer presente el reino de Dios. Cristo no reinó desde los sitios privilegiados ni desde los puestos de influencia. Cristo reinó en el servicio, la entrega y la humildad, en el compromiso con los necesitados y con los desgraciados, con los pecadores y las mujeres de la vida, con los que estaban marginados en la sociedad de entonces: ciegos, leprosos, viudas…
Y sin embargo los cristianos pretendemos hacer un reino de Dios a nuestro gusto y medida; y deseamos construir un pequeño reino “taifa”, en el que se nos dé incienso, adoración y admiración. Es un engaño terrible, fruto del egoísmo humano. Cristo fue y es Rey por ser testigo de la verdad y del amor sin límites. Y nuestra vida está cargada de mentiras y desamores. Es preciso el cambio y la conversión. Vivir en cristiano es descubrir las exigencias y maravillas del reino de Dios con entrega total y confiada.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
“Incluso puede ser que el Reino de Dios signifique Cristo en personas, al cual llamamos con nuestras voces todos los días y de quien queremos apresurar su advenimiento por nuestra espera. Como es ,nuestra Resurrección porque resucitamos en El, puede ser también el Reino de Dios porque en El reinaremos”.

San Cipriano, Dom. orat. 13


Palabra de Dios:

Daniel 7, 13-14

Sal 92, lab. lc-2. 5

Apocalipsis 1,5-8

san Juan 18, 33b-37

Comprender la Palabra

La solemnidad de Cristo Rey, con la que clausuramos el Ciclo del Año Cristiano (ciclo B), fue instituida por el Papa Pío Xl, como respuesta al Laicismo, imperante principalmente en el mundo occidental.
Impresiona la escena narrada en el Evangelio; impresiona el encuentro de Jesús con aquel Personaje, cuyo nombre y apellido, Poncio Pilato, son pronunciados por generaciones de cristianos en el Credo: PADECIO BAJO EL PODER DE PONClO PILATO: impresiona el diálogo, que mantiene con Jesús.
¿Con qué acento de ironía, de lástima, de desprecio… preguntaría Pilato a Jesús, a quien tiene enfrente: “Conque ¿ tú eres rey”?
La respuesta de Jesús le deja desconcertado. Jesús -bien lo sabe Pilato- no es un loco, ni un visionario, irresponsable.
Él es ciertamente REY. pero “no de este mundo”, como lo son los reyes de este mundo. Su reinado -¡su servicio!- consiste en “dar testimonio de la VERDAD”, de modo que la Verdad sea conocida, reconocida, buscada, aceptada, vivida. ¿Qué Verdad? -La Verdad -¡la Realidad!-del Dios- Amor, revelado en Jesucristo; y la Verdad -¡la Realidad!- del Hombre, es decir, del proyecto (reino) de Dios sobre el Hombre, revelado también en Jesucristo. Los que aceptan, buscan, creen, viven, esta Verdad son el Reino de Dios, el Reino de Jesús Cristo, Mesías, REY-
El Reino (Proyecto) de Dios: la Verdad de Dios sobre el Hombre, del que Jesucristo, humillado, escarnecido, da testimonio, con su Palabra y con su Vida, en este mundo, tiene su plenitud, más allá de este mundo en el mismo Jesucristo, “el Primogénito de entre los muertos”: el Hombre acabado, perfecto, glorificado, divinizado, en la Visión del Libro del Apocalipsis (2″ Lectura).
El -Jesucristo- es aquel, a quien Daniel (lª Lectura) ve “venir sobre la nube”, y a quien Juan (2ª Lectura) ve también “venir sobre la nube”: el Resucitado, Señor de todo y de todos, que a todos “ha amado y liberado por su Sangre”. Todo esto -toda esta Verdad (realidad) maravillosa- es evocado en la solemne afirmación-respuesta de Jesucristo a la pregunta de Poncio Pilato: “Tú lo dices, YO SOY REY”,


Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

Las Exequias


En orden a la aplicación de la Const. 40 se decreta:

Art.,26

1. En la medida de lo posible, es conveniente que el párroco propio del difunto acompañe el cuerpo del difunto al cementerio, junto con los familiares y allí dirija la oración prevista en los libros litúrgicos para la sepultura de los fieles.

2. Donde esto no sea posible, dirigirá la oración el capellán del cementerio, intercediendo por el difunto y ofreciendo a sus familiares el consuelo y la fortaleza de la Palabra de Dios.

3. Cuando no haya un ministro ordenado, se confiará a un laico la animación de la oración litúrgica de exequias en el cementerio, observando las normas litúrgicas establecidas, para este caso. La preparación y designación de los laicos está bajo la responsabilidad del Vicario Episcopal de la zona.


Decreto

celebrar mejor


Jesucristo, Rey del Universo

Pío XI, haciéndose eco de múltiples peticiones procedentes de toda la cristiandad, instituyó la fiesta de Cristo Rey el 11 de diciembre de 1925, con la encíclica “Quas primas”. Dos fueron las motivaciones: hacer frente al creciente laicismo del mundo moderno y promover un nuevo orden social. En la mente del Papa una fiesta específica de la realeza de Cristo sería mucho más eficaz para]a formación del pueblo cristiano que un documento magisterial, y ayudaría mejor a frenar ese laicismo y a crear un orden social más humano. La Misa y el Oficio que se compusieron para esta fiesta son una proclamación de la realeza universal de Cristo. Dispuso el Papa que se celebrara el último domingo de octubre, próxima a la solemnidad de Todos los Santos, y era como el coronamiento de todos los misterios de Cristo, y como la anticipación en el tiempo de la realeza eterna que ejerce sobre los elegidos en el cielo.
La liturgia siempre ha tenido presente a Cristo como Señor, y muchos textos de Adviento, Navidad, Epifanía, Pascua… expresan con vigor la realeza de Jesucristo. Por eso algunos liturgistas no vieron bien la creación de una fiesta específica para celebrar esta realeza.
La liturgia renovada del Vaticano II ha mantenido la fiesta, denominándola “Jesucristo, Rey del universo”, y celebrándola el último domingo del año litúrgico, como su remate y coronamiento. Los textos contemplan la realeza de Cristo en una perspectiva distinta: no es el laicismo moderno la idea dominante sino el reinado de Jesucristo en sí mismo. Después de 1a primera parte de la oración colecta idéntica: “Dios todopoderoso y eterno que quisiste fundar todas las cosas en tu Hijo muy amado”, antiguamente se pedía: “Dígnate conocer a todos los pueblos desunidos por la herida del pecado, un sometimiento total a la dulce autoridad de su reino”, en cambio, ahora: “haz que toda la creación, liberada de la esclavitud del pecado, sirva a tu majestad y te glorifique sin fin”.


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:

Apocalipsis l4,1-3.4b-5. Llevaban grabado en la frente el nombre de Cristo y el de su Padre.

Lucas 21,1-4. Vio una viuda pobre que echó dos reales

Martes 3:

Apocalipsis 14,14-19. Ha llegado la hora de la siega, pues la mies de la tierra está más que madura.

Lucas 21,5.11. No quedará piedra sobre piedra.

Miércoles 3:

Apocalipsis 15,1-4. Cantaban el cántico de Moisés y el cántico del Cordero.

Lucas 21,12-19. Todos os odiarán por causa mía, pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá.

Jueves 3:
San Andrés, apóstol, hermano de San Pedro. El primer discípulo de Jesús.

Romanos 10,9-18. La fe nace del mensaje y el mensaje consiste en hablar de Cristo.

Mateo 4,18-22. Inmediatamente dejaron las redes, y le siguieron.

Viernes 3:

Apocalipsis 20,1-4.11-21,2. Los muertos fueron juzgados según sus obras. Vi la nueva Jerusalén, que descendía del cielo.

Lucas 21,29-33. Cuando veáis que suceden estas :osa5, sabed que está cerca el reino de Dios.

Sábado 3:

Apocalipsis 22,1-7. Ya no habrá más noche, por que el Señor irradiará luz sobre ellos.

Lucas 21.34-36. Estad siempre despiertos para escapar de todo lo que está por venir.



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