Domingo de la 13ª semana de Tiempo Ordinario. – 01/07/2007

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Comentario Pastoral
DOS VOCACIONES

Es clásica la relación entre “las vocaciones” o llamadas de la primera lectura y del Evangelio de este domingo. Se describe, en primer lugar, la llamada de Eliseo. El manto es el símbolo del carisma profético que se transmite como una investidura. El arado, símbolo del trabajo de Eliseo, se convierte en el signo del nuevo trabajo del apóstol, ya que “ninguno que ha puesto su mano en el arado y después se vuelve atrás es digno del reino de Dios”. Ésta es la principal diferencia entre la perícopa de Eliseo y la perícopa evangélica.
La vocación al Reino, que pide Jesús, es exigente y radical. Es necesario no apoyarse en medios humanos y naturales. Es necesario que haya prontitud de respuesta y abandono del pasado. Es necesario mirar al futuro, hacia la Jerusalén de la entrega total. “Si alguno quiere venir detrás de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”.
San Pablo dice que nuestra vocación es la libertad, por eso la libertad es el gran don de la redención, ya que hemos sido librados de la esclavitud del pecado. Es la libertad que supera el egoísmo y nos centra en el amor.
La vocación cristiana es cortar con un pasado cómodo o con costumbres aceptadas. La vocación cristiana es renuncia y distanciamiento de los bienes materiales, de los afectos poco convenientes y de las decisiones superficiales. La vocación cristiana es contraria a la nostalgia.
La vocación cristiana nos lleva siempre al terreno del amor auténtico y de la fe comprometida. Nos abre a los demás liberándonos de estar encerrados en nosotros mismos. La vocación cristiana nos mueve a caminar por la senda del Espíritu liberándonos de los deseos de la carne.
La vocación cristiana nos hace encontrar al Señor como lote y heredad perfecta, como bien supremo, que nos sacia de gozo en su presencia y de alegría perpetua.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia



Palabra de Dios:

Reyes 19, 16b. 19-21

Sal 15, 1-2a y 5. 7-8. 9-10. 11

San Pablo a los Gálatas 5, 1. 13-18

San Lucas 9, 51-62

Comprender la Palabra

“Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la resolución de ir a Jerusalén”. Estas palabras, que subrayamos, propias exclusivas del Evangelista San Lucas, tienen la máxima importancia. Encabezan la gran Segunda Parte del Ministerio Mesiánico de Jesús” según el plan, que San Lucas se ha trazado en la redacción de los dos Libros de su obra literaria: el Evangelio y los Hechos de los Apóstoles…

La Primera Parte del Relato Evangélico consiste en el Ministerio Mesiánico de Jesús en Galilea. a partir de las palabras, que subrayamos, todo lo que Jesús haga, enseñe, le suceda, hemos de entenderlo “mientras va de camino a Jerusalén” ¿ Y qué va a acontecerle en Jerusalén?- “Ser llevado al Cielo”. Su Ascensión al cielo, por la Resurrección de la muerte, es el foco luminoso, que retrospectivamente ilumina, da sentido, finaliza, toda la actividad salvífica de Jesucristo.

Toda la Vida de Cristo -principalmente su camino de Galilea a Jerusalén-, desde esta perspectiva, hemos de entenderla como un Éxodo (Salida, Subida) o Pascua (Paso), que culmina en Jerusalén. De este Éxodo o Pascua hablaba Jesús con Moisés y Elías en la Teofanía de la Transfiguración, que San Lucas describe líneas más arriba.

Pero Jesús no camina solo; le acompañan sus discípulos, a los que El envía por delante…también le sigue la gente ocasionalmente. Hay quienes le piden ser discípulos suyos y a quienes Jesús invita a seguirle.

El camino geográfico tiene un sentido profundo: El, Jesucristo, es el Camino, el único Camino, que conduce a la salvación: la realización, la perfección (acabamiento), elevación, glorificación, del hombre.

Los que le acompañan, los que le siguen hasta Jerusalén, darán a su vez testimonio de Jesucristo, del Acontecimiento salvífico de su Éxodo o Pascua -Misterio Pascual-. precisamente a partir “de Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los confines de la tierra”, como el mismo San Lucas verifica en su Libro de los Hechos de los Apóstoles.

Las respuestas de Jesús, aparentemente desabridas, a unos y otros significan la prioridad. la urgencia, de la Misión; en manera alguna son incompatibles con los Mandamientos de Dios (“Honra a tu padre y a tu madre”). El ruego de uno de los llamados: “déjame primero despedirme de mi familia”, ha motivado la elección del relato de la Vocación del Profeta Eliseo (1ª Lectura).


Avelino Cayón


sugerencias litúrgicas

Participar


¿Qué pretendió el Conci1io Vaticano II con la Reforma de las celebraciones cristianas de la Iglesia?
El documento, que se elaboró: la Constitución Conciliar, llamada Sacrosanctum Concihum, lo repite insistentemente:

La participación de todos los que celebran el misterio de Cristo
Siempre se ha participado, pero a partir del Segundo Milenio era más difícil. La Reforma facilita la participación. Sin embargo no nos dispensa del necesario, imprescindible, esfuerzo personal; esfuerzo, que requiere la mejor disposición de ánimo.
La PARTICIPACION -dice el Documento- debe ser:
ACTIVA: No mero estar presente, asistir;
CONSCIENTE: – Comprendiendo el contenido de la Palabra de Dios y de las Plegarias; comprendiendo el significado, el valor, de las Acciones simbólicas, sacramentales. Y así será.
FRUCTUOSA: – para nuestra vida vivida en Cristo. Las celebraciones no son un paréntesis en la vida; son también vida, vida intensa.


Avelino Cayón




al ritmo de la semana


Santo Tomás, apóstol – 3 de julio

El apóstol Santo Tomás, por su incredulidad ante la Resurrección de Jesús, que se aparece a los demás apóstoles, es el patrono de los cristianos que dudan en su fe. Pero al mismo tiempo es un modelo porque a los ocho días ante una nueva aparición de Jesús Resucitado, confesó su fe, diciendo: “Señor mío y Dios mío”, y reparando su escéptico comportamiento primero. Tomás ya había demostrado su espíritu crítico en el diálogo con Jesús después de la Última Cena. Al indicarles el Maestro a sus apóstoles que conocen el camino hacia donde se dirige, Tomás le interrumpe con cierta viveza: “Señor, no sabemos dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?”. Jesús le responde: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí”. Otro rasgo de Tomás es el coraje que demuestra cuando, con ocasión del viaje de Jesús a Betania, donde le buscaban para darle muerte, exclama: “Vamos también nosotros a morir con él”.

Poco se sabe de su predicación después de la Ascensión. Los cristianos de Malabar, en la costa Oeste de la India, lo tienen como su primer evangelizador y fundador de su Iglesia. Sus restos reposan en Edesa, Mesopotamia, a donde fueron trasladados un 3 de julio. En el 232 ya hay testimonio de ello. Antes de la reforma litúrgica se celebraba la fiesta de Santo Tomás el 21 de diciembre, fecha medieval de los siglos VII-VIII, coincidiendo con la preparación de la Navidad.


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:

Génesis 18,16-33. ¿Es que vas a destruir al inocente por el culpable?

Mateo 8,18-22. Sígueme.

Martes 3:

Santo Tomás, apóstol. Su incredulidad primera ante la resurrección de Cristo desembocó después en un ardiente testimonio de fe.



Efesios 2,18-22. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles.

Juan 20,24-29. ¡Señor mío y Dios mío!

Miércoles 3:

Santa Isabel de Portugal (1271-1336). Al morir su marido, rey de Portugal, repartió sus bienes. Destacó por su espíritu de oración y fortaleza de ánimo.

Génesis 21,5.8~20. El hijo de esa criada no va a repartirse la herencia con mi hijo Isaac.

Mateo 8,28.34. ¿Has venido a atormentar a los demonios antes de tiempo?

Jueves 3:
San Antonio-María Zaccaría (1502-1539), presbítero, fundador de la Congregación de San Pablo.



Génesis 22,1-19. El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe.

Mateo 9,1-9. La gente alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad

Viernes 3:
Santa María Goretti (1890-1902). Por defender su castidad murió apuñalada.



Génesis 23,1-4.19; 24,1-8. 62-67. Isaac con el amor de Rebeca se consoló de la muerte de su madre.

Mateo 9,9-13. No tienen necesidad de médico los sanos; misericordia quiero y no sacrificios.

Sábado 3:


Génesis 27,1-5.15-29. Jacob echó la zancadilla a su hermano y le quitó su bendición.

Mateo 9, 14-17. ¿Es que pueden guardar luto, mientras el novio está con ellos?



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