Domingo de la 20ª semana de Tiempo Ordinario. – 19/08/2007

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Comentario Pastoral
EL RIESGO DEL TESTIMONIO

Aceptar con todas las consecuencias la misión de ser profeta y portavoz de Dios es una dura carga, llena de incomprensiones y de riesgos. Porque mantener la fidelidad a Dios es más difícil que ser fiel a los hombres. El profeta de todos los tiempos ha sufrido persecuciones y desconocimiento de los más cercanos. Le pasó a Jeremías, porque hablaba claro; por eso quisieron hundirle en el lodo del aljibe, para ahogar su palabra. Y le pasó a Jesús, que soportó la cruz y la oposición de los pecadores, renunciando al gozo inmediato. Es un aviso para los cristianos en los momentos de lucha o desánimo.

Aceptar a Jesús nos lleva a ser presencia contestataria en medio de la sociedad y dentro de la propia familia. El seguimiento de Cristo puede suponer en el cristiano continuidad de sufrimientos, de conflictos, separaciones, enemistades.
Cuando se medita la frase de Jesús en el evangelio de este domingo.”Yo he venido a prender fuego en el mundo”, se comprende que hay que anunciar el Evangelio con calor y pasión, sin tibiezas. Con palabras tibias contribuimos a mantener medianías y situaciones difusas.

Siempre el cristiano ha de testimoniar el valor profundo de la paz, que no es comodidad, aceptación de la injusticia o simple convivencia perezosa. Porque Cristo luchó por la verdadera paz, que es la defensa del hombre, murió víctima de la violencia. Quien sufre por amor al Crucificado debe ver en ello una ratificación de la rectitud de su fe y del camino de su vida.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Cristo, que recibió el Espíritu sin medida, dió dones a los hombres y no cesa de repartirlos. “De su plenitud todos hemos recibido, y nada se libra de su calor. Tiene una hoguera en Sión, un horno en Jerusalén”. Este es el fuego que Cristo ha venido a prender en el mundo. Por eso también se apareció en lenguas de fuego sobre los apóstoles, para que una ley de fuego fuera predicada por lenguas de fuego. De este fuego dice Jeremías: “Desde el cielo ha lanzado un fuego que se me ha metido en los huesos”. Porque en Cristo el Espíritu Santo habitó plena y corporal mente. Y es él quien derramó de su Espíritu sobre todos.

Pedro de Blois. Sermón 25


Palabra de Dios:

Jeremías 38, 4-6. 8-10

Sal 39, 2. 3: 4. 18

Hebreos 12, 1-4

San Lucas 12, 49-53

Comprender la Palabra

En la lectura del Evangelio de este Domingo San Lucas recoge tres afirmaciones de Jesús aparentemente sin relación entre ellas. “He venido a prender fuego en el mundo… “. Entiende Jesús que su Ministerio Mesiánico tiene como finalidad abrasar, consumir, todo lo impuro, pernicioso, maligno, dañino, y al mismo tiempo acrisolar, enaltecer, abrillantar, todo lo noble, justo y bello.

“Tengo que pasar por un bautismo…”. Jesús entiende su Ministerio Mesiánico como una inmersión (Bautismo significa Inmersión) en “las aguas” de la incesante contradicción, que tendrá su momento culminante en la Pasión-Muerte-Sepultura- “las aguas” de la muerte, que ahogan para emerger de ellas -“las aguas” de las que brota la vida- por la Resurrección. Lo mismo quiere darnos a entender el Señor, cuando responde, mejor dicho, pregunta a los hermanos Juan y Santiago, que pretenden los primeros puestos: “¿Sois capaces…de ser bautizados con el bautismo con que Yo seré bautizado?”

A la luz de esta afirmación de Cristo entendemos el profundo significado de su Bautismo en el Jordán: en su bajada a las aguas del Jordán el Señor anticipó, simbolizó, su Pasión –Muerte-sepultura-; y en su Salida, Subida, su Resurrección y Ascensión Gloriosa (“se abrieron los cielos”).

Probablemente San Pablo entiende el Bautismo Cristiano a la luz de la afirmación de Jesús, como una Inmersión-Emersión: los que hemos sido bautizados hemos muerto con Cristo, hemos sido sepultados con Cristo para resucitar con Cristo.

La 1ª Lectura ha sido escogida oportunamente. La inmersión del Profeta Jeremías en el lodo del aljibe del patio de la casa de la guardia real y su pronta emersión del cieno, en que estaba sumido, anuncia proféticamente el real Bautismo -Inmersión-Emersión de Jesús, liberado de la muerte y sepultura por su Gloriosa Resurrección.

La tercera afirmación de Cristo: “No he venido a traer paz, sino división…”, había sido predicha por el anciano Simeón, cuando tomó en sus brazos al Niño Jesús: “Será bandera discutida… ” Se trata de la inevitable división producida por la libre aceptación del Mensaje Cristiano.

Avelino Cayón


sugerencias litúrgicas

Participamos con gestos corporales (II)


Participamos, antes de comulgar, con el gesto de darnos la paz. No es un mero saludo; es un gesto de comunión eclesial -“Los que comemos de un mismo Pan, el Cuerpo de Cristo, formamos un solo Cuerpo”-. Consiguientemente tiene también un sentido penitencial: “Si tu hermano tiene algo contra tí, deja tu ofrenda ante el altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano”.

El gesto de la paz puede hacerse dándose la mano, con un abrazo o con una mera inclinación de cabeza.

El gesto de la paz debe hacerse sin moverse del sitio, con los que están a nuestro lado.


Avelino Cayón

al ritmo de la semana


Santa María Virgen, Reina – 22 agosto

La memoria de Santa María Virgen, Reina es paralela a la so1emnidad de Nuestro Señor Jesucristo Rey del universo, que se celebra en el último domingo del año litúrgico, y prácticamente le ha dado pie al arraigo de esta última. En 1954, al finalizar el año mariano para el centenario de la definición dogmática de la Inmaculada Concepción, Pío XII no tuvo que hacer más que recoger el sentir popular para instituir la fiesta de María Reina, que debería celebrarse el 31 de mayo. Volvió a coronar la imagen de María Salus Populi Romani. En la reforma del calendario litúrgico de 1969 la fiesta de la realeza de María ha sido trasladada al 22 de agosto, octava de la Asunción, “para que aparezca más clara la conexión entre la realeza de la Madre de Dios y su asunción”, “Hoy la Virgen María sube a los cielos; alegraos, porque reina con Cristo para siempre” (antífona Magnificat 15 agosto). “La Virgen inmaculada, preservada inmune de toda mancha de culpa original, terminado el decurso de su vida terrena, fue asunta en el cuerpo y alma a la gloria eclesial y fue ensa1zada por el Señor como Reina universal con el fin de que se asemejase de forma más plena a su Hijo, Señor de señores y vencedor del pecado y de la muerte” (Lumen Gentium 59). “La solemnidad de la Asunción se prolonga jubilosamente en la celebración de la fiesta de la realeza de María, que tiene lugar ocho días..después y en ]a que se contempla a aquella que, sentada junto al rey de los siglos, resplandece como reina e intercede como madre” (Marialis Cultus 6). Se trata de una reina que es a1 mismo tiempo madre, ° mejor, de una reina que lo es por ser madre del Rey y porque ejerce sobre nosotros su realeza como una madre. “La Virgen, que quiso llamarse tu esclava, fue elegida madre del Redentor y verdadera madre de los que viven, y ahora, exalta sobre los coros de los ángeles, reina gloriosamente con su Hijo, intercediendo por todos los hombres como abogada de la gracia y reina de misericordia” (Rito de la coronación de imágenes de la Virgen María).


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:
San Bernardo (1090-1153), abad cisterciense, doctor, escribió sobre teología y ascética.



Jueces 2,11-19. El Señor hacía surgir jueces, pero ni a los jueces hacían caso.

Mateo 19,16.22. Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, así tendrás un tesoro en el cielo.

Martes 3:
San Pío X (1835-1910), obispo de Mantua, Patriarca de Venecia, papa. Fomentó la comunión frecuente y de los niños. Promovió la reforma litúrgica.

Jueces 6,11-24a. Gedeón salva a Israel. Yo te envío.

Mateo 19,23-30, Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios.

Miércoles 3:
Santa María Virgen Reina. Se manifiesta ]a total glorificación de María junto a su Hijo Jesús, Señor y Rey del Universo.

Isaías 9,1-3.5.6. Un hijo se nos ha dado.

Lucas 1,26-38. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo.

Jueves 3:
Santa Rosa de Lima (1586-1617), patrona de Hispanoamérica. Su vida, admirable en su sencillez, alimentada con una intensa oración, transcurrió entre las faenas del hogar y el cuidado de los necesitados.

Jueces 11,29-39a. El primero que salga de mi casa a recibirme, será para el Señor, y lo ofreceré en holocausto.

Mateo 22,1-14. A todos los que encontréis convidadlos a la boda.

Viernes 3:
San Bartolomé, apóstol. Felipe lo presentó al Señor. Predicó el Evangelio en la India, donde fue martirizado.

Apocalipsis 21,9b-14. Doce basamentos que llevaban doce nombres: los nombres de los apóstoles del Cordero.

Juan 1,45-51. Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño. El libro de Rut habla de una fidelidad humana y de la llamada de Dios a una extranjera.

Sábado 3:
San Luís (1214-1270), rey de Francia, se distinguió por su espíritu de oración y de penitencia y por su amor a los pobres. San José de Calasanz (1557-1648), presbítero, dedicó su vida a los niños pobres, para lo que fundó una Congregación.

Rut 2,1-3.8-11;4,13-17. Dios te ha dado hoy quien responda por ti. Fue el padre de Jesé, el padre de David.

Mateo 23,1-12. No hacen lo que dicen.



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