Domingo de la 4ª semana de Tiempo Ordinario – 3/02/2008

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Comentario Pastoral
LAS OCHO DESCONCERTANTES FELICIDADES
(BIENAVENTURANZAS)

Las Bienaventuranzas fueron predicadas por Jesús desde la altura de la montaña, que baja hasta el lago de Tiberiades. La imagen invertida de la montaña reflejada en el lago terso nos enseña que todos los que quieren iniciarse en los misterios del espíritu deben aprender a invertir todas sus maneras de ver y de hacer, la dirección de sus deseos, el diseño de su vida.
1 . La felicidad de la pobreza en el espíritu, Es apetecer la simplicidad, por encima de las satisfacciones del propio pensar y saber. Es disponibilidad de despojo y de renuncia, para no quedarse en lo inmediato y buscar lo trascendente. Ante el Reino de los cielos no hay ninguna riqueza comparable.
2. la felicidad del saber sufrir. Es manifestación de aguante interior, de serenidad y mansedumbre. Dios es el que reivindica y defiende. Hay que saber sufrir los sentimientos y las privaciones. El mundo necesita testigos de mansedumbre, de dulzura y de fortaleza en el sufrimiento.
3. La felicidad del llanto. ¿ Que es llorar? Es el primer grito, la primera expresión del hombre. Llora el que es capaz de una nostalgia, el que siente una separación, el que anhela volver al ámbito cálido y profundo de lo original, La felicidad de las lágrimas lavan los ojos para ver el consuelo de la ternura de Dios. No son lágrimas de tristeza o melancolía, sino de fe.
4. La felicidad del hambre y de la sed. Desde la experiencia de las necesidades del cuerpo, hay que descubrir el hambre y la sed de justicia, que es el alimento del alma y significa la voluntad de Dios. Por lo tanto, la justicia es la salvación total. No hay que hambrear lo perecedero, que no sacia, ni beber lo que no tiene espíritu de trascendencia.
5. La felicidad de la misericordia. Significa caridad reciproca y activa, significa perdón. Esta bienaventuranza se opone al materialismo y, positivismo farisaico, que despreciaba a los pobres, a los desgraciados y a los pecadores, Seremos medidos por Dios con la misma medida de misericordia que usemos con los demás.
6. La felicidad de la limpieza. Bienaventurados los que tienen limpio el corazón, como si fuese agua clara de montaña que permite ver el fondo en el que Dios se refleja. El que quiera ver a Dios que lave su corazón sucio para que pueda contemplar en lo profundo de su interior el valor de lo eterno.
7. La felicidad de la paz, Los pacíficos no son los tranquilos, sino los que hacen la paz, quienes la componen a partir del desorden, quienes la crean desde el caos. La paz es el sello de Dios, la plenitud en la unidad.
8. La felicidad de la persecución. El creyente sabe que la vida no es fácil, que la fidelidad al Evangelio exige muchas renuncias, que la incomprensión es el distintivo de los que siguen las enseñanzas del Maestro, pero sobre todo que el Reino de los cielos bien vale cualquier persecución.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Cristo, Señor nuestro, retoño inmaculado de la raíz de una Virgen,
proclamó dichosos a los limpios de corazón
y con el ejemplo de su vida reveló la grandeza de la castidad.
El quiso hacer de la obediencia sacrificio perfecto,
siguiendo en todo tu voluntad, hasta morir por nosotros,
El prometió las riquezas del cielo
a los que, dejándolo todo en la tierra, viven solamente para tu servicio.



Prefacio de la Misa de la Profesión Religiosa


Palabra de Dios:

Sofonías 2, 3; 3, 12-13

Sal 145, 7. 8-9a. 9bc-10

san Pablo a los Corintios 1, 26-31

Mateo 5, 1-12a

Comprender la Palabra

Inmediatamente después de la presentación, que San Mateo nos hace, de Jesús en la inauguración de su Ministerio Mesiánico, da comienzo al llamado Sermón de la Montaña.

Son cinco los Discursos-recopilaciones de enseñanzas, agrupadas temáticamente, con sus correspondientes recopilaciones de hechos, sucesos, que estructuran el contenido del Evangelio según San Mateo a partir del Capítulo V hasta el comienzo del Relato de la Pasión.

Estos cinco conjuntos de enseñanzas y de hechos de Jesús evocan a escala reducida los cinco grandes conjuntos, que integran el Pentateuco, los Cinco Libros: Génesis, Éxodo, levítico, Números y Deuteronomio, que constituyen la Torah. La Ley. El Pentateuco se atribuye a Moisés.

¿Pretende San Mateo presentamos, con sus cinco conjuntos, a Jesucristo como el Nuevo Moisés? Hay momentos en que Jesús -iremos viéndolo- impone su autoridad mesiánica sobre la de Moisés, contradiciéndola, aboliéndola, superándola.

Comienza el Sermón de la Montaña con las ocho Bienaventuranzas, a manera de éxodo. La primera Bienaventuranza es la fundamental, que funda las otras siete; estas son explicaciones, consecuencias de la Primera.

“Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos”. Es decir, dichosos los que deciden ser desprendidos, desprendidos de todo, incluso de sí mismos; los que deciden entregar su vida en el servicio a todos por amor, a imitación de Cristo, que (en expresión de San Pablo), “siendo rico, se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza”.

En el fondo de las Bienaventuranzas Jesucristo SE NOS DICE. El es el Dichoso por excelencia.

Mención especial merece la última bienaventuranza: “Dichosos los perseguidos por causa de la justicia”. Es decir, por causa de la perfección en sus vidas. El justo, el perfecto, el misericordioso, el limpio de corazón…son sinónimos. No es perseguido el mediocre, sino el Justo.

Las palabras del Profeta Sofonías tienen plenitud de sentido a partir de Cristo: en “el pueblo pobre y humilde, que confía en el Señor…que no comete maldades ni dice mentiras…”


Avelino Cayón


sugerencias litúrgicas

El Leccionario de Cuaresma


Las Lecturas bíblicas de los domingos del Tiempo de Cuaresma han sido escogidas cuidadosamente. En ellas encontramos el sentido de la Cuaresma, como tiempo de preparación. Quien dice preparación, dice anticipación, ensayo, entrenamiento.

La Cuaresma tiene una triple finalidad. La primera, ante todo, preparamos para la celebración de la Solemnidad de la Pascua: (la Solemne Vigilia Pascual, en el Triduo Pascual en la Cincuentena Pascual). La segunda finalidad es la preparación intensiva de los catecúmenos, que serán bautizados en la Noche de la Pascua. Y la tercera finalidad era antiguamente preparar a los penitentes, que serían reconciliados con Cristo y con la Iglesia el Jueves Santo, para que participaran con todos en la celebración de la Pascua.

Estas tres preparaciones nos importan mucho a todos. Todos nos disponemos en Cuaresma a celebrar la Pascua en la Solemne Vigilia Pascua!. Todos somos siempre catecúmenos, que necesitamos descubrir una y otra vez a Jesucristo, para darle nuestra adhesión en la Renovación del Bautismo en la Noche de la Pascua. Y todos somos también penitentes, necesitados de la reconciliación pascual.

El trenzado de estas tres preparaciones constituye la Cuaresma. Pero en los tres ciclos sucesivos -A, B, C- de Cuaresma se acentúan uno u otros aspectos. Así por ejemplo, en el ciclo A el aspecto catecumenal en el B el aspecto pascual o preparación a la Pascua y en el C el aspecto penitencial. Se trata de acentos en uno u otro aspectos, sin menoscabo de los otros.

En los comentarios, que vayamos haciendo a las Lecturas de los domingos de Cuaresma, para que así vayamos preparándonos, ensayando, entrenándonos.. .

Decimos que la Cuaresma nos prepara para celebrar el Misterio Pascua!. Entiéndase en la Solemne Vigilia Pascua!. La Cuaresma fue instituída como tiempo de preparación para celebrar la Solemne Vigilia Pascual. La Cuaresma no tendría sentido si no culmina en la Solemne Vigilia Pascual.


Avelino Cayón




al ritmo de la semana


Miércoles de Ceniza

La 1iturgia renovada del Vaticano II conserva los elementos tradicionales del miércoles de ceniza: la imposición de la ceniza, el ayuno riguroso y el comienzo de la Cuaresma. Esta es una síntesis de un triple itinerario interdependiente ascéticosacramental: la preparación de los catecúrncnos al bautismo, la penitencia pública y la preparación de toda la comunidad cristiana para la Pascua. “La liturgia cuaresmal prepara para la celebración del misterio pascual tanto a los catecúmenos, haciéndolos pasar por los diversos grados de la iniciación cristiana, como a los fieles que recuerdan el bautismo y hacen penitencia” (Normas universales del año litúrgico, núm. 27).

El gesto de la imposición de la ceniza es de origen bíblico y judío, como señal de luto y de dolor. Cuando en el siglo IX la penitencia pública dio paso a la confesión privada y a la absolución individual de los pecados, la imposición de la ceniza, lejos de desaparecer se extendió a todos los fieles. Importa menos el significado de este rito que las palabras que le acompañan, como una de las fórmulas alternativas: “Convertíos y creed el Evangelio”. Convertirse significa volverse hacia Dios, supone dirigirse hacia alguien que nos llama, y es la actitud específica de la Cuaresma. También se ha conservado la fórmula clásica, inspirada en el Génesis: “Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás”.

La fórmula de bendición de la ceniza se refiere a la situación pecadora de quienes van a recibida y pide para ellos la fidelidad a las prácticas cuaresmales para llegar con el corazón limpio a la celebración del misterio pascual. La bendición e imposición de la ceniza se hace después de la homilía, para mostrar que la conversión y la penitencia surgen de la interpelación que nos hace la Palabra de Dios. Las lecturas de la Misa contiene una fuerte llamada a la interiorización de las obras penitenciales de la Cuaresma -oración, ayuno, limosna- y a la autenticidad de la conversión.

Al recibir la ceniza expresamos nuestra fe y esperanza de que Dios hace un hombre nuevo de las cenizas a las que el pecado ha reducido nuestro hombre viejo. La ceniza del comienzo de la Cuaresma se encontrará con el agua purificadora de la Vigilia Pascual, y lo que es signo de vida por las aguas regeneradoras del Bautismo.


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:

2 Samue1 15,13-14.30; 16,5-13a. Huyamos de Absalón. Dejad a Semei que me maldiga, porque se lo ha mandado el Señor.

Marcos 5,1-20. Espíritu inmundo, sal de este hombre.

Martes 3:
Santa Agueda, virgen, mártir en Catania durante la persecución de Decio, venerada desde muy antiguo en Sicilia y en Roma.

2 Samuel 18,9-10.14b.24-25a.30-19,3. ¡Hijo mío, Absalón! ¡Ojalá hubiera muerto yo en vez de él!

Marcos 5,21-43. Contigo hablo, niña, levántate

Miércoles 3:
Se interrumpe el Tiempo ordinario. Comienza la Cuaresma.
Miércoles de Ceniza. Inicio de Cuaresma, que prepara la celebración del misterio pascual.

Joel 2, 12-18. Se convoca al pueblo para convocar el ayuno.

2 Corintios 5,20-6,2. Dejaos reconciliar con Dios: es ahora el tiempo de la gracia.

Mateo 6,1-6.16-18. Tu Padre, que ve lo escondido, te lo pagará.

Jueves 3:

Deuteronomio 30,15-20. Pongo ante vosotros la bendición o la maldición.

Lucas 9,22-25. El que pierde su vida por mí, la salvará.

Viernes 3:

Isaías 58,1-9a. ¿Es ése el ayuno que deseo?

Mateo 9,14-15. Llegará un día en que se lleven al esposo y entonces ayunarán.

Sábado 3:

Isaías 58,9b-14. Cuando partas tu pan con el hambriento, brillará tu luz en las tinieblas.

Lucas 5,27-32. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan.




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