LA PALABRA DE DIOS COMO PENALTY

Escrito por Comentarista 8 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Jer 7, 23-28; Sal 94; Lc 11, 14-23

“Aquí está la gente que no escuchó la voz del Señor su Dios”… Voy voy a adelantarme para lanzar el primer penalty, aunque no esté jugando en el Santiago Bernabeu.

Me refiero, claro está, a las palabras de Jeremías: porque “la gente que no escuchó la voz del Señor” no es la que está “allí” fuera, lejos de la iglesia; ésa ni siquiera la oye.

“La gente que no escuchó la voz del Señor”, esa gente de la que habla el profeta, es la que “Aquí está”, delante de la Palabra, asistiendo a misa, leyendo la Escrituras, escuchando atentamente al sacerdote durante la predicación… ¡Con la misma atención con la que el guardameta espera el lanzamiento de un penalty!. Desde el ambón, Dios dispara su Palabra contra usted; y usted, desde la portería, hará lo posible por despejar el lanzamiento y evitar que su Señor le marque un gol. Por si pueden serle útiles, aquí le apunto algunos consejos del “manual del perfecto cancerbero”:

– “El evangelio de hoy ha sido interesantísimo… ¡Lástima que no haya venido mi suegra, porque esas palabras le venían como anillo al dedo! Padre, ¿no podría usted repetir esa homilía el domingo, cuando venga mi familia?”… ¡Córner!

– “¡Qué preciosidad! ¡Qué maravilla! Ya se ve que Jesús era muy bueno, y los santos también. El cura debe ser un bendito. ¡Da gusto que haya gente así!”… ¡Balón al palco! Le ha roto los dientes al santo del primer asiento.

– Golpee suavemente con el codo o aseste dos leves pataditas a su marido, a su mujer, a su hijo, o a quien quiera que tenga sentado junto a usted; mírelo de reojo, como diciendo: “¡Ché, que va por ti, atiende!”… Despeje sucio, directo a la cara de un defensa. ¡No tenga tan mala leche, oiga, que ése es de su equipo!

– “Bueno, bueno, ya se sabe… Es que D. Críspulo es muy radical; tampoco hay por qué tomar el evangelio al pie de la letra. ¡Claro, con ese temperamento! Es más suave D. Aristóbulo, a ése sí que da gusto oírle”… Patadón y al fondo norte.

– “¡Es verdad! ¡Qué razón tiene! A partir de la semana que viene, tengo que empezar a pensar en plantearme seriamente la manera de comenzar a imprimir un giro a mi vida que me lleve a estar en disposición de llegar a decidir cumplir un día esas palabras”… ¡Qué paradón! Ese balón no lo va a soltar usted en años.

– “¡Hay que ver! ¡Si hiciésemos caso de esas cosas tan bonitas, qué bien nos iría a todos!” ¡Balón a la plaza de Cuzco! Acaba de romper un escaparate.

¡Pero oiga…! ¿Cuándo va a dejar usted que Dios le meta un gol? ¿Acaso no se ha dado cuenta de que Dios es de su equipo, y de que se ha puesto usted a defender la portería enemiga? María, Virgen fiel: ablanda nuestros corazones y haznos, de una vez por todas, dóciles, como tú, a la Palabra.

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