Domingo de la 4ª semana de Cuaresma. – 02/03/2008

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Comentario Pastoral
INTERROGANTES DESDE LA EXISTENCIA DEL MAL

Ante e1 mal, ante la muerte, la enfermedad, la radical deficiencia física, muchos hacen actual la pregunta de los discípulos a Cristo, que se lee en el evangelio de este cuarto domingo de Cuaresma: ¿,Quién pecó: éste o sus padres, para que naciera ciego?

Las desdichas e invalideces que sufren los hombres son un gran problema sobre el que se ha discutido mucho desde la ciencia y desde la religión. Cuando el hombre nace con taras físicas es difícil explicar el mal. Se dice que el mal es consecuencia del pecado y basta abrir los ojos para ver la prosperidad de muchos pecadores y la desgracia de personas realmente buenas. Además constatamos con frecuencia que los pecadores duermen con sueño beatífico, propio de los justos, mientras que los buenos y santos están a veces atormentados por el remordimiento y los escrúpulos. Es preciso reconocer que la razón humana se encuentra sin argumentos satisfactorios en este ámbito.

La hipótesis de que los hijos padecen el castigo de sus padres es antiguo testamentaria y tiene dificultades casi insalvables. ¿Por qué los hijos de los borrachos heredan una gran carga de miserias, mientras que el hijo del asesino está libre de ellas?

La explicación que da Cristo es la única válida: el mal y la tara de nacimiento solamente han sido autorizados por Dios para que se manifieste su gloria. El pecado del ciego de nacimiento es el de todos los hombres, el original; nacemos con limitaciones, somos ciegos.

Cristo pide al ciego que vaya a lavarse a la piscina de Siloé. Es toda una enseñanza sobre el bautismo, que exige una decisión personal. El ciego se lavó y vió; y comenzó su misión de atestiguar que ve, para consternación de quienes hacen los esfuerzos más cómicos y ridículos por negar la evidencia. Cuando adquiere la segunda y más profunda visión de la fe, entonces se produce verdaderamente el milagro.


Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Cristo se dignó hacerse hombre
para conducir al género humano, peregrino en tinieblas, al esplendor de la fe;
y a los que nacieron esclavos del pecado,
los hizo. renacer por el bautismo,
transformándolos en hijos adoptivos del Padre.


Prefacio


Palabra de Dios:

Samuel 16, lb. 6-7. 10-13a

Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6

san Pablo a los Efesios 5, 8-14

san Juan 9, 1. 6-9. 13-17. 34-38

Comprender la Palabra

No perdamos de vista el aspecto catecumenal de la Cuaresma de este año (ciclo AJ. Lo mismo que en el Relato Evangélico del Domingo pasado (El encuentro de Jesús con la Samaritano), también en la Lectura del Evangelio de este Domingo (IV” de Cuaresma) el Ciego de nacimiento, a quien Jesús da la vista. mediante el lavatorio en la piscina de Siloe, va descubriendo progresivamente a quien le ha curado la ceguera. Es el proceso catecumenal de! que ha recibido la virtud de la fe (BAUTISMO-ILUMINACION). Obsérvese que el Ciego curado, de entrada, no tiene otra noticia de quien le ha dado la vista. que la respuesta que da a la gente, que le pregunta: “Ese hombre, que se llama Jesús…”

Posteriormente, en el diálogo insidioso con los dirigentes religiosos, irá descubriendo que es “un Profeta”… “un hombre religioso”… “que hace la voluntad de Dios”… “que viene de Dios”…hasta llegar al momento culminante, en que Jesús lo encuentra y le dice: “¿Crees tú en el Hijo del hombre” (en quien transparece el Hijo de Dios)? Y el Ciego curado le dijo: “Creo, Señor”, y “se postró ante Él” en señal de adoración.

“Creo, Señor” – Aquí tenemos en estas dos palabras el núcleo esencial de la Fe Cristiana. La visión ocular, que el Ciego recibe de Cristo, es símbolo de la visión de la fe, don de Dios, que recibe como tarea, profundizándola, acrecentándola, profesándola y confesándola. soportando la prueba, la persecución. Los dirigentes del Pueblo Judío le acosan, presionando, para que reniegue de Cristo, blasfeme; al final lo expulsan de la sinagoga.

Si la Lectura del Evangelio alude al Bautismo (“Ve a lavarte a la piscina de Siloé”), la 1ª Lectura alude al Sacramento de la Confirmación: “Tomó Samuel el ungüento de aceite y ungió a David”. Y el Salmo alude a los tres Sacramentos de la Iniciación Cristiana: “Me conduce hacia fuentes tranquilas (el Bautismo); “me unges la cabeza con perfume” (la Confirmación. Sacramento de la Unción): “Preparas una mesa ante mí… mi copa rebosa” (la Eucaristía). Bautismo, Confirmación y Eucaristía son los tres grandes Sacramentos Pascuales, que estructuran la Solemne Vigilia Pascual. En la Noche de la Pascua todos somos catecúmenos: todos somos bautizados con la aspersión del agua bautismal y todos hacemos la Primera Comunión, la Eucaristía primordial del Año Cristiano. Ya todos esa .Noche se nos invita con el cántico que el Apóstol recoge en su Carta (2ª Lectura).


Avelino Cayón


sugerencias litúrgicas

Ayuno, limosna, oración


Ante los terribles desafíos de la pobreza de la gran parte de la humanidad, la indiferencia y e] encerrarse en el propio egoísmo están en un contraste intolerable con la mirada de Cristo. El ayuno y las limosnas, que, junto con ]a oración, la Iglesia propone de modo especial en el período de Cuaresma, son una ocasión propicia para configuramos con esa misma mirada, con ]a mirada de Cristo, y vemos a nosotros mismos, ver a ]a humanidad, a los demás, con esta misma mirada. Con este espíritu entremos, en el clima austero y orante de la Cuaresma, que es precisamente un clima de amor a los hermanos.

Que sean días de reflexión e intensa oración, en los que nos dejemos guiar por la palabra de Dios, que la liturgia nos propone abundantemente. Que la Cuaresma sea, además, un tiempo de ayuno, de penitencia y de vigilancia sobre nosotros mismos, convencidos de que la lucha contra el pecado no tem1ina nunca, pues la tentación es una realidad de cada día y la fragilidad y e] engaño son experiencias de todos.

Por último, que ]a Cuaresma, a través de la limosna, haciendo el bien a los demás, sea ocasión de compartir sinceramente con los hermanos los dones recibidos y de mostramos solícitos a las necesidades de los más pobres y abandonados.


Benedicto XVI

1 marzo 2006

celebrar mejor


Los tres sentidos de la Cuaresma

La Cuaresma es como un trenzado de tres hilos conductores. Los tres hilos son tres sentidos principales. Estos tres sentidos -que se manifiestan sobre todo en los domingos 3°, 4° y 5° de Cuaresma son estos: el sentido pascual, el sentido penitencial y el sentido bautismal. Estos . tres sentidos, propios de toda Cuaresma, se acentúan uno ti otro sucesivamente año tras año.

Veamos uno por uno este triple sentido o finalidad de la Cuaresma: Primero, el sentido pascual. La Cuaresma es el tiempo requerido, necesario, para prepararnos, sensibilizamos, para celebrar provechosamente el Misterio de la Pascua, el Misterio de Cristo muerto, sepultado y resucitado, el Misterio nuclear de nuestra fe, el Misterio de nuestra muerte-resurrección en Cristo, que celebramos en la gran solemnidad del Triduo Pascual.

Segundo, el sentido penitencial. La Cuaresma es el tiempo en que los penitentes, separados de la comunión eclesial, intensifican su esfuerzo penitencial, ayudados por la plegaria de la Iglesia, para ser reconciliados con la absolución sacramental y ser admitidos en el Banquete de la Pascua. Pero en Cuaresma todos somos penitentes, necesitados de la reconciliación y del perdón, que brotan del Misterio de la Pascua.

Y por último, el sentido bautismal. La Cuaresma es también el tiempo oportuno, en que intensifican su preparación los que van a ser bautizados y confirmados en la Noche de la Pascua, para participar también por vez primera en la Eucaristía. Pero no son ellos solos, todos somos catecúmeno s en Cuaresma. Todos debemos prepararnos en Cuaresma como si empezáramos de nuevo a ser cristianos. Todos seremos rebautizados en la Vigilia Pascual por la aspersión del agua bautismal. Esa Noche la Iglesia entera nace de nuevo; todos somos neófitos, nuevas plantas.


Avelino Cayón

Para la Semana

Lunes 3:

Isaías 65,17-21. Ya no se oirán gemidos ni llan-tos.

Juan 4,43-54. Anda, tu hijo está curado.


Martes 3:

Ezequie147, 1-9.12. Por debajo del umbral del templo manaba agua e iba bajando: a cuantos toque este agua los salvará.

Juan 5,1-35:.16. Al momento el hombre quedó sano.

Miércoles 3:

Isaías 49,8-15. He constituido alianza con el pueblo para restaurar el país.

Juan 5,17,30. Lo mismo que el Padre resucita los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.


Jueves 3:

Éxodo 32,7-14, Arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo.

Juan 5,31-47. Hay uno que os acusa: Moisés, en quién tenéis vuestra esperanza.

Viernes 3:

Sábado 2,1 a. 12-22. El impío maquina eliminar al justo porque sus palabras y acciones son incómodas.

Juan 7,1-2.10.25-30. Intentan agarrar a Jesús el justo, para matarlo, pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.


Sábado 3:

Jeremías 11, 18-20. Yo era como un cordero manso llevado al matadero.

Juan 7,40-53. ¿Es que de Galilea va a venir el



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