Domingo de la 6ª semana de Pascua. – 27/04/2008

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Comentario Pastoral
DEFENSORES DE LA VERDAD

E1 Espíritu, del que se nos habla en el evangelio de este sexto domingo de Pascua tiene una doble función: en el interior de la comunidad mantiene vivo e interpreta el mensaje evangélico, al exterior da seguridad al fiel en su confrontación con el mundo, ayudándole a interpretar el sentido de la historia.
Lo que fue Jesús, para sus discípulos durante la vida pública, es ahora misión permanente del Espíritu en la Iglesia: testimoniar la presencia operativa de Dios en el mundo. Los que están llenos de Espíritu, tienen la visión y conocimiento pleno de la verdad, que es Jesús. Los hombres espirituales son siempre una crítica radical para los que tienen solamente espíritu mundano, pues la verdad de arriba se contrapone con la mentira de abajo.
Jesús promete enviar el Espíritu de la verdad. Ante la confusión de tanto discurso erróneo y el espejismo de valores mentirosos, es urgente defender la verdad y encontrar caminos para que brille. Muchos, como Pilatos, repiten la vieja pregunta: ¿qué es la verdad?
La verdad es conocimiento y exactitud a las ambigüedades y el error. Es libertad interior frente a la dictadura de doctrinas fáciles. Es fortaleza serena al apresuramiento de la incertidumbre. Es sencillez espiritual frente al oropel de la falsa retórica. Es luz del bien frente a la ceguera de la malicia. Es principio de toda perfección, evidencia pacífica del misterio de lo eterno, alma de la historia individual y colectiva.


Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
El Espíritu Santo, que procede de ti, Señor, ilumine nuestras mentes y nos dé a
conocer toda la verdad como lo prometió Jesucristo tu Hijo;
haciendo morada en nosotros nos convierta en templos de su gloria;
nos haga ante el mundo testigos valientes de¡ Evangelio;
y nos lleve a la unidad de la fe y nos fortalezca con su amor;
así contribuiremos a que la Iglesia, Cuerpo de Cristo, alcance su plenitud.


Oraciones colecta de la Confirmación


Palabra de Dios:

Hechos de los apóstoles 8, 5-8. 14-17

Sal 65, 1-3a. 4-5. 6-7a. 16 y 20

san Pedro 3, 15 18

san Juan 14, 15-21

Comprender la Palabra

El Espíritu Santo es mencionado en las tres Lecturas de este Domingo Sexto de Pascua. El Espíritu Santo es el Don de la Pascua. El Espíritu Santo acompaña a Cristo en su trayectoria pascual: El Hijo desciende del Seno de! Padre, haciéndose hombre por obra del Espíritu Santo; y resucitado, asciende a la Derecha del Padre (“volvió a la vida por el Espíritu” _ nos dice el Apóstol San Pedro- (2ª Lectura). Al Espíritu Santo atribuimos también nuestra muerte resurrección-ascensión en Cristo, completándose así la órbita pascual.

El mismo Cristo, en la Lectura del Evangelio, nos asegura la presencia activa del Espíritu Santo: “Yo le pediré al Padre que os dé otro Defensor, que esté siempre con vosotros. el Espíritu de la Verdad”. El nos guía pues al conocimiento de la Verdad: de la Verdad de Dios. de la Verdad del hombre según el proyecto de Dios. Y la Verdad de Dios y la Verdad del hombre resplandecen en Jesucristo. Él es la Verdad.

El Espíritu Santo despliega su actividad santificante, carismática, en los samaritanos recién bautizados, en virtud del gesto de la Imposición de las manos de los Apóstoles Pedro y Juan acompañado de la Oración. La Imposición de las manos es gesto expresivo de la comunicación del Don del Espíritu Santo. He aquí el Sacramento de la Confirmación (1ª Lectura).

El mismo Apóstol San Pedro nos declara cuál es el sentido, e! significado más relevante, del Sacramento de la Confirmación: “Estad siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere”.

Se nos comunica el Don del Espíritu Santo en los sacramentos, en el Sacramento de la Confirmación, Sacramento del Espíritu. que nos impulsa a dar testimonio de Cristo, del Acontecimiento de su Pascua. con valentía, “con mansedumbre y respeto y en buena conciencia (teniendo la conciencia limpia), para que, en aquello mismo en que sois calumniados queden confundidos los que denigran vuestra buena conducta en Cristo “. Así se cumple en nosotros la promesa de Cristo: “Yo le pediré al Padre que os dé otro Defensor (el Espíritu Santo), que esté siempre con vosotros”.


Avelino Cayón


sugerencias litúrgicas

Aprender a rezar


Rezar no significa salir de la historia y retirarse en el rincón privado de la propia felicidad. El modo apropiado de orar es un proceso de purificación interior que nos hace capaces para Dios y, precisamente por eso, capaces también para los demás. En la oración, el hombre ha de aprender qué es lo que verdaderamente puede pedirle a Dios, lo que es digno de Dios. Ha de aprender que no puede rezar contra el otro. Ha de aprender que no puede pedir cosas superficiales y banales que desea en ese momento, la pequeña esperanza equivocada que lo aleja de Dios. Ha de purificar sus deseos y sus esperanzas. Debe liberarse de las mentiras ocultas con que se engaña a sí mismo: Dios las escruta, y la confrontación con Dios obliga al hombre a reconocerlas también. “¿Quién conoce sus faltas? Absuélveme de lo que se me oculta”, ruega el salmista (19,28,13). No reconocer la culpa, la ilusión de inocencia, no me justifica ni me salva, porque la ofuscación de la conciencia, la incapacidad de reconocer a mí el mal en cuanto tal, es culpa mía. Si Dios no existe, entonces quizás tengo que refugiarme en estas mentiras, porque no hay nadie que pueda perdonarme, nadie que sea el. verdadero criterio. En cambio, el encuentro con Dios despierta mi conciencia para que ésta ya no me ofrezca más una J. autojustificación ni sea un simple reflejo de mí mismo y de los contemporáneos que me condicionan, sino que se transforme en capacidad para escuchar el Bien mismo.


Benedicto XVI

Enciclica “Spe Salvi”, n. 33

al ritmo de la semana


Santa Catalina de Siena, virgen y doctora Patrona de Europa – 29 de abril

Santa Catalina de Siena, canonizada en 1461, 81 años después de su muerte, proclamada doctora de la Iglesia, junto con Santa Teresa de Jesús en 1970, declarada patrona de Europa con Santa Brígida de Suecia y Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein), es una de las mujeres de vida más intensa.

Catalina Benincasa nació en Siena hacia el año 1347. Es la vigésima cuarta hermana, al año siguiente nacerá la vigésima quinta, además la familia acoge a un primo huérfano de diez años. Este posteriormente se hará dominico, y será el primer confesor de Catalina. Con apenas diez años Catalina busca el silencio, la oración y la austeridad. Con el fin de librarse del matrimonio se hizo terciaria secular dominica, ingresando en 1363 en el Convento de las Hermanas de la Penitencia.

Pronto empezó Catalina a ejercer su actividad político-religiosa, cuyo objeto era la pacificación de Italia con vistas a una cruzada. En una de las apariciones, en 1365, Jesús le puso en el dedo el anillo de desposada, como signo de la alianza que hacía con ella .para sacar a flote la navecilla de la Iglesia.

Tres cosas resumen la vida de esta monja terciaria dominica: traer la paz a las ciudades de Italia; conseguir la vuelta del papa Gregario XVI a Roma; promover una cruzada contra los musulmanes. Para ello no dejó de viajar por las diversas ciudades de Italia, entrevistándose y escribiendo a aquellas personas que pudieran traer la paz. Se desplazó a Avignon en calidad de mediadora no oficial ante el papa, cuya vuelta a Roma consiguió en 1377. No consiguió, sin embargo, movilizar la cruzada.

“Morir consumidos” de amor por la Iglesia es el sueño de Catalina y el punto central de su pedagogía. La humilde muchacha iletrada comenzó a llenar el mundo con sus mensajes y cartas. En sus 300 cartas, 26 oraciones y los Cuatro tratados de la Divina Doctrina nos transmite su experiencia religiosa y mística. Por estas obras ha pasado a ser una de las grandes maestras de la ascética y mística cristianas.


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:

San Pedeo Chanel, presbítero y mártir (1803-1841) o San Luñis Griñón de Monfort (1673-1716), presbítero

Hechos 16,11-15. El Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo.

Juan 15,26-16,4a. El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí.

Martes 3:

Santa Catalina de Siena (1347-1380), virgen, doctora, defensora de la libertad y de la paz, patrona de Europa

1 Juan 1,5-2,2. La sangre de Jesús nos limpia los pecados.

Mateo 11,25-30. Has escondido estas cosas a los sabios y los has revelado a la gente sencilla.

Miércoles 3:
San Pío V (1504-1572), dominico, papa, impulsó la reforma de Trento en materia de fe y de costumbres.

Hechos 17,15.22-18,1. Eso que veneráis sin conocerlo, os lo anuncio yo.

Juan 16,12-15. El Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad plena.


Jueves 3:

Hechos 18,1-8. Se quedó a trabajar en su casa. Todos los sábados discutía en
la sinagoga.

Juan 16,16-20. Estaréis tristes, pero vues-tra tristeza se convertirá en alegría.

Viernes 3:

Hechos 18,9-18. Muchos de esta ciudad son pueblo mío.

Juan 16,20-23a. Nadie os quitará vuestra alegría.

Sábado 3:
San Felipe y Santiago, apóstoles

1 Corintios 15,1-8. El Señor se apareció a Santiago; después, a todos los apóstoles.

Juan 14,6-14. Hace tanto tiempo que estoy con vosotros, ¿y no me conoces?




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