Domingo de la 19ª semana de Tiempo Ordinario. – 10/08/2008

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Comentario Pastoral
LAS TEOFANÍAS DE DIOS

E1 profeta Elías sube al monte Horeb, el monte de Dios, repitiendo el itinerario y el gesto de Moisés en el Sinaí. A Moisés le habló Dios en el Siriaí entre truenos y temblor. A Elías le habla ya no desde el viento huracanado, sino en leve susurro, a modo de la suave brisa que le hacía presente en el paraíso. Elías se cubre el rostro porque ningún hombre puede ver a Dios y seguir vivo, pero experimenta la dulce presencia del Señor.

Aguardar al Señor en el monte o en la llanura, saber esperarle con paciencia sin que el ánimo decaiga, tener fe en el Señor que va a pasar y se nos va a hacer cercano y presente es importante para vivir en cristiano.

El Señor quiere que sepamos embarcamos en la vida, que avancemos hacia la otra orilla, que lo precedarnos, que sepamos aguantar las tormentas del desconcierto, los vaivenes de la tentación, el naufragio de la fe, las olas de la desconfianza. Porque no estamos solos. Porque viene a nuestro encuentro.

La narración mateana del evangelio de este domingo tiene el transfondo de las apariciones pascuales; “Ánimo, soy yo, no tengáis niiedo”. La ayuda misericordiosa y la presencia de Cristo resucitado son indispensables para salvar a la Iglesia, siempre que viva un momento o circunstancia de crisis. La mano que extiende Jesús a Pedro no sólo es su salvación, sino la nuestra.

El camino del creyente puede ser muchas veces un camino inestable, camino sobre el mar del mal. ¡Cuántas veces nos hundimos! El miedo es compañero de viaje, porque dudamos, porque tenemos poca fe.

A Dios le encontramos y le conocemos en la calma, en la tranquilidad, en la paz, en la dulce simplicidad.

Andrés Pardo


Palabra de Dios:

Reyes 19, 9a. 11-13a

Sal 84, 9ab-10. 11-12. 13-14

san Pablo a los Romanos 9, 1-5

san Mateo 14, 22-33

Comprender la Palabra

Todos los milagros de Jesús, realizados para salvar a personas, aquejadas de diversos males: curaciones, reanimaciones, expulsiones de malos espíritus, son milagros sobre la 1Gturaleza (la naturaleza humana). Sin embargo impresionan sobremanera aquellos otros milagros operados por Jesús sobre la naturaleza inanimada, v.gr., e! Milagro, que hoy escuchamos en la Lectura del Evangelio. “De madrugada se les apareció (a los discípulos) andando sobre el agua…en cuanto subió a la barca (Jesús y Pedro), amainó el viento”.

Todos los milagros son epifanías, teofanías: manifestaciones de Dios, de su pode,; a través, v.gr:, de la humanidad de Jesús; no, mera manifestación de poder -alarde de poder para apabullar; aterrar, confundir,; a los humanos. Dios manifiesta su poder amoroso, misericordioso, en situaciones desesperadas. Los milagros son signos de salvación.

En el Relato Evangélico, que hoy escuchamos, el Señor manifiesta su poder para auxiliar a sus discípulos (“La barca, sacudida por las olas, porque el viento era contrario.. .Jesús ‘extendió la mano y agarró a Pedro”.

“En cuanto subieron a la barca amainó el viento” -Estas palabras sugieren aquella otra teofanía (manifestación de Dios), con que fue agraciado el Profeta Elías en el Sino!: “Pasó un viento huracanado…pero en el viento no estaba el Señor…después su oyó un susurro. Elías al oírlo se cubrió el rostro con el manto….” (1ª Lectura). En “el susurro”, como en “el viento amainado”. Si, estaba el Señor. Y así es reconocido. Como Elías que sale de la gruta con el rostro cubierto, así también “los de la barca se postraron ante Jesús” en señal de adoración, diciendo: “Realmente eres Hijo de Dios”.

El Salmo abunda en el mismo sentido. Dios manifiesta su poder en su solicitud amorosa: vos muestra su misericordia y nos da su salvación.
La Asunción de la Virgen María

La Asunción de María en cuerpo y alma a los cielos está insinuada en la Lectura del Evangelio y en la 1ª Lectura. La alegría exultante de Isabel al recibir a María en su casa léase el Evangelio) presagia la felicitación de todas las generaciones por las obras grandes, que Dios ha hecho en María, “La Madre del Señor’, “bendita entre las mujeres”, por su Concepción Inmaculada, su maternidad Virginal y su Gloriosa Asunción.

También en las Visiones del Libro del Apocalipsis (léase la 1ª Lectura) encontramos veladas alusiones a la glorificación de Maria; en “la Figura portentosa en el cielo”: “la Mujer vestida de sol, la luna bajo sus pies y coronada de doce estrellas”. Es la Iglesia, toda ella representada en María; es María -la Mujer “que dio a luz a un varón” (Cristo)- figura, imagen, de la Iglesia.

Por la contemplación de estas imágenes bíblicas la Iglesia ha ido desentrañando, en el decurso de los tiempos, lo que ella misma llevaba en la entraña de su Fe: la revelación implícita del Acontecimiento, que hoy celebramos: la Asunción gloriosa de María.

El Apóstol nos recuerda (léase la 2ª Lectura) el orden establecido por el designio de Dios: “Todos volverán a la vida”. “Primero Cristo, como primicias de todos los que han muerto”; “después, cuando Él vuelva, todos los cristianos”. Pero la Madre de Cristo se nos ha anticipado a todos en seguimiento de su Hijo. Ya ha comenzado a cumplirse en el Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia. -en su miembro insigne. la Virgen María-, lo que se ha cumplido en nuestra Cabeza, Cristo, por su Resurrección de la muerte.


Avelino Cayón


al ritmo de la semana


La Asunción de la Virgen María – viernes 10 de Agosto

La fiesta de la Asunción de la Virgen María, llamada en Oriente de la Dormición de la Virgen María, nos recuerda su tránsito de este mundo al Padre, es decir, su nacimiento para el ciclo, su Pascua. La fe católica confiesa que “la inmaculada Madre de Dios, al final de su vida terrena, fue elevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo” (Pío XII, 1 noviembre 1950). “En la solemnidad del 15 de agosto celebramos la gloriosa Asunción de María al cielo: fiesta en que recordamos su destino de plenitud y bienaventuranza, la glorificación de su alma inmaculada y de su cuerpo virginal, su perfecta configuración con Cristo resucitado. Fiesta que propone a la Iglesia y a la humanidad la imagen y la consoladora garantía del cumplimiento de la esperanza final. Pues dicha glorificación plena es el gozoso destino de todos aquellos a quienes Cristo ha hecho hermanos, teniendo en común con ellos la carne y la sangre” (Marialis Cultus, n. 6). La misa de la vigilia se fija en el fundamento de la asunción de la Virgen, su divina maternidad. María es glorificada por haber llevado en su seno al Hijo de Dios. La misa de] día desarrolla más este misterio, viendo en la Virgen la imagen de la Iglesia. “Hoy ha sido llevada al cielo la Virgen, Madre de Dios; ella es figura y primicia de la Iglesia que un día será glorificada; ella es consuelo y esperanza de tu pueblo, todavía peregrino en la tierra. Con razón no quisiste, Señor que conociera la corrupción del sepulcro la mujer que, por obra del Espíritu, concibió en su seno al autor de la vida, Jesucristo… “ (Prefacio).


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:
Santa Clara, virgen. (1193-1253). imitadora de San Francisco de Asís, y fundador de las c1arisas.

Ezequiel 1,2-5.24-28c. Era la apariencia visible de la gloria del Señor.

Mateo 17,22-27. Lo mataron, pero resucitará. Los hijos están exentos de los impuestos.

Martes 3:
Santa Juana Francisca de Chantal, religiosa.

Ezequiel 2,8-3,4. Me dio a comer el volumen, y me supo en la boca dulce como la miel.

Mateo 18,1-6.10.12-14. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños.

Miércoles 3:
San Ponciano, papa y San Hipólito, presbítero, mártires, murieron a causa de los majos tratos en las minas de Cerdeña, a donde fueron desterrados.

Ezequiel 9,1-7;10,18-22. La marca en la frente de los que se lamentan afligidos por las abominaciones de Jerusalén.

Mateo 18,15-20. Si te hace caso, has salvado a tu hermano.

Jueves 3:



Ezequiel 12,1-12. Emigra a la luz del día, a la vista de todos.

Mateo 18,21-15.1. No te digo que perdones hasta siete veces, sino hasta se tenga veces siete.

Viernes 3:
La Asunción de la Virgen María. El tránsito de María de este mundo al Padre, su Pascua. La Madre del Hijo de Dios no podía corromperse en el sepulcro; por eso al final de su vida terrestre fue elevada en cuerpo y alma a la gloria del ciclo.

Apocalipsis 1,19a; 12,1-6a. Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal.

1 Corintios 15,20-27a. Primero Cristo como primicia, después todos los que son de Cristo.

Lucas 1,39-56. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí; enaltece a los humildes

Sábado 3:
En Madrid: Beata María Sagrario de San Luís Gonzaga, religiosa mártir.

Ezequiel 18,1-10.13b.30-32. Os juzgaré a cada uno según su proceder.

Mateo 19,13-15. No Impidáis a los niños acercarse a mí; de los que soma ellos es el reino de Dio



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