Domingo de la 2ª semana de Tiempo Ordinario. – 18/01/2009

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Comentario Pastoral
DESCUBRIR LA PROPIA VOCACIÓN

Las páginas más bellas y sugestivas de la Biblia son aquellas que nos presentan la vocación de hombres concretos que han tenido papel importante en la historia de la salvación: Abrahán, Moisés, Samuel, David, Isaías, etc. Las escenas de la vocación revelan a Dios en su majestad y en su misterio, y al hombre en su verdad, en su aceptación. Toda vocación bíblica es una elección por parte de Dios para una misión histórica particular.

La primera lectura que se lee hoy es un expresivo ejemplo de la llamada personal de Dios y de su diálogo con el hombre. Por tres veces, durante la noche, el joven Samuel oye una voz que lo llama, pero no sabe de dónde viene. Ayudado por el viejo sacerdote Elí, descubre la llamada decisiva del Señor y responde con prontitud y disponibilidad; “Habla, Señor, que tu siervo te escucha”.

Es paralela la llamada de los primeros discípulos de Cristo, que nos narra el evangelio. Importa constatar una vez más que la iniciativa de la llamada parte de Cristo; es fruto de un ansia y de un interés que el hombre tiene en el corazón: ¿Qué buscáis?; es un descubrimiento progresivo: “venid y lo veréis”. En el itinerario de toda vocación se deben considerar siempre los binomios fundamentales: buscar encontrar y seguir permanecer.

La alegría que Andrés ha experimentado al encontrar a Jesús y reconocer en él al Mesías, la hace partícipe a su hermano Simón, llevándole hasta el Maestro. Este encuentro entre Jesús y Simón está iluminado por la mirada de amor y de predilección con la que Cristo acoge al nuevo discípulo, al que cambia el nombre para significar su misión particular en la Iglesia: ser roca sólida, estable y fundamental.

Es, pues, necesario descubrir la propia vocación, la “verdad interior” que Dios nos ha dado. Realizarse como persona depende de la capacidad que cada uno tiene para discernir el proyecto divino escrito en lo profundo del corazón humano. La vocación cristiana es el riesgo gozoso de llegar a ser creaturas nuevas con nombre nuevo en beneficio de todos.


Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
El es él verdadero Cordero
que quitó el pecado del mundo;
muriendo destruyó nuestra muerte,
y resucitando restauró la vida.



Palabra de Dios:

Samuel 3, 3b-10. 19

Sal 39, 2 y 4ab. 7. 8-9. 10

san Pablo a los Corintios 6, l3c-15a. 17-20

san Juan 1, 35-42

Comprender la Palabra

En este Domingo 11 del Tiempo Ordinario la Lectura del Evangelio, en los tres ciclos A, B y C, es del Evangelio según San Juan. Del Relato Evangélico según San Juan se lee igual número de lecturas que de los otros Evangelistas, distribuidas entre los tres ciclos A, B y C, en los que se lee de Mateo, Marcos y Lucas respectivamente,

Hoy escuchamos el encuentro con Jesús (¿vocación?) de dos discípulos: Andrés y Juan. Llama la atención el estilo esquemático, no exento de emotividad, del Relato, Hay en él detalles sorprendentes: “serían las cuatro de la tarde”,

Reduce al mínimum la descripción el Evangelista, como si quisiera darnos un esquema de lo que sucede en toda vocación cristiana. Será necesario un primer anuncio (transmisión de la fe), v,gr., el Anuncio de san Juan Bautista: “Este es el Cordero de Dios “, Es decir; “el Cordero-Servidor de Dios “, que entrega su vida para recuperarla (el Mesías, Cristo), como está anunciado en los Poemas del Servidor de Dios, recogidos en el Libro de Isaías.

Los pasos siguientes serán: “Seguirle”: ir tras El, interesarse por EI. .. responder a su llamada (“Qué buscáis?””, Venid y lo veréis”,,) ir, ver”,quedarse con El”, ¡Quedarse con El!: catequesis, oración,

El descubrimiento de la Persona de Cristo transforma, planifica, entusiasma, El discípulo no puede guardarse para si experiencia tan grata e irá a contárselo a otros (el Testimonio Cristiano, la transmisión de la fe): “Hemos encontrado al Mesías”, Recordemos a propósito y el caso similar de la Samaritana yendo impresionada por el encuentro con Jesús, deja el cátaro y va a decirles a sus convecinos” … ¿no será el Mesías?”.

Oportunamente escuchamos en fa 1ª Lectura el Relato de la vocación del adolescente Samuel. La disponibilidad de Samuel, el gran Profeta, es la misma que la de los discípulos de Jesús, cuando “se quedaron con El aquel día”: “Habla, Señor, que tu siervo le escucha.


Avelino Cayón


sugerencias litúrgicas

Alimentarse de la Palabra de Dios


“Todos nosotros, que hemos participado en los trabajos sinodales, nos llevamos la renovada conciencia de que la tarea prioritaria de la Iglesia, desde el inicio de este nuevo milenio, es ante todo la de alimentarse de la Palabra de Dios, para hacer eficaz el compromiso de la nueva evangelización, del anuncio en nuestros tiempos”. Ahora, “es menester que esta experiencia eclesial sea llevada a todas las comunidades; es menester que se comprenda la necesidad de traducir en gestos de amor la Palabra escuchada, porque sólo así se vuelve creíble el anuncio del Evangelio, a pesar de las fragilidades humanas que marcan a las personas. Ello exige, en primer lugar, un conocimiento más íntimo de Cristo y una escucha de su palabra siempre dócil”.


Benedicto XVI

Mensaje de los Padres Sinodales
25 octubre 2008

celebrar mejor


Octavario por la unidad de los cristianos – del 18 al 25 de enero

La Iglesia pide en la Eucaristía. “que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del Cuerpo y Sangre de Cristo” (Plegaria Eucarística II).~Era la súplica de Jesús al Padre después de la Ultima Cena en su oración sacerdotal: “que todos sean uno” (Jn 17,11; 20 22). La unidad plena de la Iglesia, dividida en confesiones distintas y en estructuras diversas por causas tan complejas como antiguas, es obra del Espíritu Santo. Pero requiere una total disponibilidad y colaboración por parte de los creyentes.

Todos los días del año son aptos para rogar al Señor por la unión de los cristianos, pero a lo largo del año hay momentos privilegiados para hacerlo, como la semana del 18 al 25 de enero, llamada Semana de la Unidad.

“Es lícito e incluso deseable que los católicos se reúnan con los hermanos separados en ciertas circunstancias, como sucede cuando se ordenan oraciones por la unidad y en las
asambleas ecumenistas. Tales preces en común son un medio muy eficaz para conseguir la gracia de la unidad y expresión genuina de los vínculos con que están unidos los católicos, con los hermanos separados, pues ‘donde hay dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos’ (Mt l8,20)”. (Decreto “Unitatis redintegratio” sobre Ecumenismo, n. 8).

Cada vez que celebramos la Semana de Oración por la unidad de los Cristianos, no sólo pedimos esta gracia, sino que proclamamos a la vez la esperanza de que un día esta unidad será una realidad.

“Te pedimos, Señor, que manifiestes en nosotros la abundancia de tus misericordias y hagas desaparecer las divisiones entre los cristianos, para que tu Iglesia aparezca como signo luminoso ante los pueblos y el mundo, iluminado por tu Espíritu, crea en el Cristo que nos enviaste”.



J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:

Hebreos 5,1-10. A pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo a obedecer.

Marcos 2,18-22. El novio está con ellos.


Martes 3:

Santos Fructuoso, obispo, Eulogio y Augurio, diáconos (+ 250), mártires de la España romana; San Fabián (+ 256), papa y mártir, enterrado en las catacumbas de San Calixto; San Sebastián, mártir romano, venerado desde muy antiguo.

Hebreos 6,10-20. La esperanza que se nos ha ofrecido es para nosotros como un ancla segura y fuerte.

Marcos 2,23-26. El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado.

Miércoles 3:
Santa Inés (2.1V), virgen, mártir romana, alabada por muchos padres de la Iglesia.

Hebreos 7,1-3.15-17. Tú eres sacerdote para siempre, según el rito de Melquisedec.


Marcos 3,1-6. ¿Está permitido en sábado salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?

Jueves 3:
San Vicente (+304), diácono de Zaragoza, martirizado en Valencia.

Hebreos 7,25-8,6. Ofreció sacrificios de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.

Marcos 3,7-12. Los espíritus inmundos gritaban: “Tú eres el Hijo de Dios”, pero él les prohibía que lo diesen a conocer.

Viernes 3:
San Ildefonso (606-667), arzobispo de Toledo, defensor de la virginidad de María.

Hebreos 8,6-13. Es mediador de una alianza mejor.

Marcos 3,13-19. Fue llamando a los que él quiso y los hizo sus compañeros.


Sábado 3:


Hebreos 9,2-3.11-14. Usando su propia sangre siempre ha entrado en el santuario una vez para siempre.

Marcos 3,20-21. Su familia decía que no estaba en sus cabales.





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