Domingo de la 5ª semana de Tiempo Ordinario. – 08/02/2009

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Comentario Pastoral
¿POR QUÉ EXISTE EL DOLOR EN EL MUNDO?

Ante el dolor y la enfermedad la boca se nos llena de preguntas. ¿Por qué el hombre sufre tantas tribulaciones en la vida? ¿Por qué existe tanto dolor en el mundo? ¿Por qué innumerables criaturas inocentes son víctimas de enfermedades incurables? Si Dios existe y es bueno, ¿por qué permite el mal? Toda página del libro de la historia humana está llena de estos interrogantes dramáticos sobre el dolor, el huésped más extraño del mundo. Es dificil aceptar y entender la pena, el dolor, el sufrimiento, la enfermedad y la muerte.

Job, hombre íntegro y recto, temeroso de Dios y rico, que vivía feliz, se ve privado de todos sus bienes materiales, de sus hijos que mueren todos, y cae enfermo con una enfermedad dolorosa y repugnante. En esta situación extrema su mujer le exhorta a maldecir a Dios y sus amigos tratan de convencerte de que ha debido cometer una culpa grave para haber acumulado tanto sufrimiento. Job, con su paciencia proverbial, resiste y proclama que el sufrimiento no es castigo por el pecado que su dolor no se debe a culpas personales. Es el sufrimiento del inocente probado por Dios, que es bueno y providente pero misterioso.

En el texto breve que se lee hoy, Job manifiesta su inocencia y reflexiona sobre la condición humana. En su trágico dolor es ejemplo para todos los hombres que sufren. No hay que caer en la desesperación. Por eso, el hombre religioso, ante el enigma del dolor, debe recorrer un largo camino para entrar en el misterio de Dios y comprender que el dolor puede ser acto de amor y dádiva de redención con un sentido último purificador.

En el evangelio de la Misa se narra la curación de la suegra de Pedro y de otros enfennos y poseídos. Es un relato lleno de frescura y simplicidad, que encierra un gran mensaje: Jesús no se desentiende de la enfermedad, no pasa de largo ante el que sufre, sino que se inclina y aproxima ante quienes padecen, para curar, levantar e infundir resurrección y vida. En toda su actividad pública Jesús se hizo “médico y medicina” como afirma San Jerónimo.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Tú quisiste, Señor, que tu Hijo Unigénito soportara nuestras debilidades, para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia; escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos, y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, a la aflicción o a la enfermedad, la gracia de sentirnos elegidos entre aquellos que tu Hijo ha llamado dichosos, y de saberse unidos a la pasión de Cristo por la redención del mundo.

Misa por los enfermos


Palabra de Dios:

Job 7, 1-4. 6-7

Sal 94, 1 2. 6 -7. 8-9

san Pablo a los Corintios 7, 32-35

san Marcos 1,21-28

Comprender la Palabra

La Lectura del Evangelio de este Domingo es continuación de la del Domingo pasado. Da la impresión de que el Evangelista tiene delante la “Agenda” de Jesucristo y nos va transcribiendo lo que hace en un día cualquiera, v.gr., un sábado:

Por la mañana Jesús ha estado en la Sinagoga (nos lo contó en el Evangelio del Domingo pasado). A mediodía volvió, acompañado de sus discípulos, a casa de Pedro, donde se hospedaba. Es la hora de comer. La suegra de Pedro, curada por Cristo, “se levantó y se puso a servirles “. Obsérvese que Jesús ¡ha curado en sábado! a un poseído por el demonio en la sinagoga (lo escuchamos el Domingo pasado) y al llegar a casa, a la suegra de Pedro. De momento parece que no pasa nada, pero ya veremos en domingos sucesivos.

“Al atardecer, cuando se puso el sol -no antes, pues era sábado y no se podía transportar enfermos en camilla- le llevaron todos los enfermos y poseídos; la población entera se agolpaba a la puerta”. Una vez puesto el sol, ya no era sábado, sino el primer día de la semana. Los días se contaban de puesta de sol a puesta de sol.

“Se levantó de madrugada y se marchó al descampado y allí se puso a orar”.

Atención a este dato: la imprescindible oración.

“El hombre está en la tierra cumpliendo un servicio” -escuchamos en la 1ª Lectura, del libro de Job. Jesucristo, el Hombre por excelencia, ha venido a servir. Su servicio, su ministerio mesiánico, consiste en la triple función: enseñar, curar y ¡orar!.

En contraste con la actitud de Job, que, abrumado por la prueba, no encuentra sentido a su vida (“Mis días se consumen sin esperanza”), la vida de Jesucristo sí tiene plenitud de sentido y es fuente de esperanza.

“Todo el mundo te busca” -le dice Pedro a Jesús. En una relectura de estas palabras en profundidad, diríamos que incluso aquel/os que le rechazan también le buscan sin saberlo.




Avelino Cayón


sugerencias litúrgicas

La enseñanza y la fracción de pan


Tenemos la enseñanza, es decir, leer y comprender la Biblia en el anuncio hecho a todos, en la catequesis, en la homilía, a través de la proclamación que implica la mente y el corazón. tenemos luego la fracción del pan, es decir, la Eucaristía, fuente y cumbre de la vida y de la misión de la Iglesia. Como aconteció aquel día en Emaús, los fieles son invitados a nutrirse en la liturgia en la mesa de la Palabra de Dios y del Cuerpo de Cristo.


Benedicto XVI

Mensaje de los Padres Sinodales
25 octubre 2008

al ritmo de la semana


San Cirilo, monje y San Metodio, obispo – 14 de febrero

El 14 de febrero se celebra la fiesta de los Santos Cirilo y Metodio, proclamados por Juan Pablo II el 31 de diciembre de 1980, junto con San Benito, abad, copatronos de Europa.

Metodio y Constantino, llamado Cirilo después de su profesión religiosa, eran hijos de un alto funcionario de Bizancio destacado en Tesalónica, donde nacieron hacia el año 825. Después de haber estudiado en Constantinopla, fueron enviados por el patriarca Focio a Moravia, donde lograron un gran éxito apostólico por la creación del alfabeto eslavo y la traducción en esta lengua de la Biblia y de la liturgia, adaptándose a los pueblos evangelizados. Son un ejemplo de adaptación del mensaje a la cultura del pueblo, conciliando la búsqueda de la unidad con el rechazo de la uniformidad. Fueron denunciados ante el papa por los misioneros latinos y tuvieron que regresar a Roma para presentar sus disculpas el año 869. Al año siguiente moría allí mismo Constantino, habiendo profesado de monje con el nombre de Cirilo. Metodio fue ordenado obispo de Sirmio y enviado por el Papa como legado apostólico de los eslavos. Habían de surgir ciertas discrepancias entre Roma y el legado con relación a la lengua litúrgica, hasta el punto de ser desaprobado éste por un sínodo. Aunque el papa Juan VIII lo defendió, prohibió durante algún tiempo el uso del eslavo en la liturgia y restringió la jurisdicción de Metodio. Murió en Checoslovaquia en 895, y fue enterrado con los ritos eslavo, griego y latino.

La obra de los dos copatronos de Europa constituye una aportación eminente para la formación de las comunes raíces de Europa, no obstante la diversidad de tradiciones: la oriental, derivada de Constantinopla, y la occidental, derivada de Roma. Y a la vez una contribución decisiva para la construcción de Europa, no sólo en la comunión religiosa, sino también en vista de su unión civil y cultural.



J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:


Génesis 1,1-19. Dijo Dios, y así fue.

Marcos 6,53-56. Los que le tocaban se ponían sanos.


Martes 3:
Santa Escolástica (480-547), virgen, hermana de san Benito, vivió monacalmente.

Isaías 66,10-14c. Yo haré derivar hacia ella como un río, la paz.

Jn 2,1-11. La madre de Jesús estaba allí.


Miércoles 3:
Nuestra Señora de Lourdes. Recuerda las apariciones de la Virgen.

Génesis 2,4b-9 .16-17. El Señor Dios tomó al hombre y le colocó en el jardín del Edén.

Marcos 7,14-23. Lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre.


Jueves 3:

Génesis 2,18-25: Dios presenta la mujer al hombre. Y serán los qos una sola carne.

Marcos 7,24-30. Los perros, debajo de la mesa comen las migajas que tiran los niños.

Viernes 3:


Génesis 3,1-8. Seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal.

Marcos 7,31-37. Hace oír a los sordos y hablar a los mudos.

Sábado 3:
Santos Cirilo, monje (+869), y Metodio, obispo (+885), hermanos, copatronos de Europa, infatigables predicadores del Evangelio, publican los libros litúrgicos en eslavo.

Hechos 13,46-49. Sabed que nos debíamos a los gentiles.

Lucas 10,1-9. La mies es abundante y los obreros pocos.




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