Domingo de la 3ª semana de Cuaresma. – 15/03/2009

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Comentario Pastoral
LA PURIFICACIÓN DEL TEMPLO

La escena de la expulsión de los vendedores y cambistas del templo de Jerusalén, que se lee en el evangelio de este tercer domingo de Cuaresma, ha sido motivo de inspiración para muchos pintores. Hay algunos cuadros y tapices muy elocuentes por su vivo realismo gráfico.

E inmediatamente surge la pregunta: ¿dónde está la no violencia de Cristo, que es el Príncipe de la paz?, ¿dónde está su caridad y su justicia? Se equivoca quien piense que la no violencia consiste en pronunciar palabras enfáticas y lisonjeras y en hacer ademanes corteses y diplomáticos. La no violencia es caridad que puede expresarse con un azote o mediante un beso. La no violencia es serenidad interior.

La presencia de los vendedores en el templo era un servicio bien montado para ahorrar tiempo y cansancio a quienes debian comprar palomas, ovejas y bueyes para el sacrificio. Los cambistas de dinero facilitaban las monedas válidas para la ofrenda ritual. Todo era conforme a la ley y el sistema establecido. Sin embargo, la frase de Jesús es enormemente significativa: no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre”. Lo que Jesús denuncia es el lugar donde se hablan instalado.

Es verdad que la casa de oración no puede ser lugar de ganancias. Todos los que entran en la iglesia en pos de riquezas o de honores o de tranquilidad o de seguridad o de beneficio personal es mercader que merece ser expulsado desde el genuino significado del “templo nuevo” de la presencia de Dios en medio de los hombres, que es Cristo. Su cuerpo crucificado y resucitado es el santuario de Dios, el lugar de la verdadera adoración, la casa del Padre, el centro del culto nuevo, el templo de la definitiva Alianza.

El gesto simbólico y profético de Jesús al purificar el templo significa que se debe pasar de una religión superficial e interesada a una vivencia pura de la fe pascual, de unas prácticas externas supersticiosas a un culto en espíritu y verdad.


Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno:
Te has dignado habitar en toda casa consagrada a la oración,
para hacer de nosotros, con la ayuda constante de tu gracia,
templos del Espíritu Santo, resplandecientes por la santidad de vida.
Con tu acción constante, Señor, santificas a la Iglesia, esposa de Cristo, simbolizada en edificios visibles,
para que así, como madre gozosa por la multitud de sus hijos,
pueda ser presentada en la gloria de tu reino.


Prefacio de la Dedicación de una Iglesia


Palabra de Dios:

Éxodo 20, 1-17

Sal 18, 8. 9. 10. 11

san Pablo a los Corintios l- 22-25

san Juan 2, 13-25

Comprender la Palabra

Escuchamos, en la lectura del Evangelio, el relato de la Expulsión de mercaderes y cambistas del Templo de Jerusalén, según San Juan.

El momento culminante del Relato está en la respuesta de Jesús: “Destruid el Templo y en tres días lo levantaré” y en la aclaración del Evangelista: “Pero El hablaba del Templo de su Cuerpo”. He aquí el gran “signo”, que Jesús les da: el Acontecimiento de su Pascua: de su Paso de la muerte (destrucción) a la vida (reedificación). “¿Qué signos nos muestran para obrar así?” (la expulsión de mercaderes y cambistas?) -Le habían preguntado. En la 2″ Lectura el Apóstol nos advierte que “[os judíos exigen signos”.


¿Qué significa, por tanto, lo que Jesús acaba de hacer? -que a partir de El, de su Resurrección de la muerte, no hay otro Templo que el de su Cuerpo -su Persona. Las dos imágenes “Templo” y “Cuerpo” son afines. El es el Templo de piedras vivas en incesante construcción, cuya piedra fundamental o clave de bóveda es el mismo Cristo; y El es el Cuerpo de muchos miembros, en incesante crecimiento, cuya cabeza es el mismo Cristo. En este Templo (Cuerpo) se ejerce el culto existencial (“en espíritu y Verdad’~, que consiste en .vivir pendientes de la voluntad del Padre, que no es otra sino la entrega por amor en el servicio a los demás, en seguimiento de Cristo; voluntad del Padre, expresada en el Decálogo (1ª Lectura): la Ley Pascual, la Ley de los que han pasado de la muerte a la vida, de la esclavitud a la libertad. El mismo Dios, en la promulgación de su Ley, comienza diciendo: “Yo soy el Señor tu Dios, que te saqué de Egipto, de la esclavitud”. En consecuencia … va enumerando los diez Mandamientos. Es la Ley, interpretada por Cristo, la Ley Evangélica. Su observancia realiza plenamente al hombre, según el proyecto de Dios. Cristo-Ley-Sabiduría de Dios. “Los griegos buscan sabiduría” -no dice el Apóstol (2ª Lectura).


“Estaba cerca la Pascua de los judíos” -hemos escuchado al comienzo de la Lectura Evangélica. Está cerca la Solemnidad de la Pascua Cristiana, en la que celebramos-vivimos solemnemente nuestra pascua en Cristo nuestro ir pasando (pascua) día tras día, en el cumplimiento de su Ley, en el Templo de su Cuerpo.


Avelino Cayón


sugerencias litúrgicas

Palabra de Dios y Liturgia (I)


La asamblea convocada y reunida por el Espíritu para escuchar la proclamación de la Palabra de Dios, resulta transformada por la misma acción del Espíritu que se manifiesta en la celebración.

De hecho, donde está la Iglesia, allí está el Espíritu del Señor; y donde está el Espíritu del Señor, allí está también la Iglesia. .

La liturgia constituye el lugar privilegiado en el que la Palabra de Dios se manifiesta plenamente, sea en la celebración de los Sacramentos, sobre todo en la Eucaristía, sea en la Liturgia de las Horas y en el Año Litúrgico … El lugar propio del anuncio.

El misterio de la salvación narrado en las Sagradas Escrituras encuentra en la Liturgia el lugar propio del anuncio, de la escucha y de la actuación.



Sínodo de los obispos 2008

Proposición 14

al ritmo de la semana


San José, esposo de la Virgen María – 19 marzo

San José es “el hombre justo” que Dios dio por esposo a la Virgen Madre, “el servidor fiel y prudente que puso al frente de su familia, para que, haciendo las veces de padre cuidara a su único Hijo, concebido por obra del Espíritu Santo, Jesucristo nuestro Señor” (Prefacio). El esposo de María es guía seguro y amoroso, defensa y sostén en la pobreza del trabajo cotidiano (carpintero) y en la tormenta de la persecución (huida a Egipto). No se conserva ninguna palabra de San José, pero se dice de él que fue dócil a la voz de Dios: su silencio que acata la voluntad de Dios es más elocuente que muchas palabras. Su obediencia es extraordinaria, inspirada en una gran fe para admitir el prodigio de la virginidad de su esposa y madre a la vez, extraño y contrario a cualquier expectativa mesiánica de su tiempo. El Mesías será hijo de David porque José, desciende de David, del linaje de Abrahán, padre de los creyentes, había tomado como esposa, cumpliendo fielmente la ley, a una joven de linaje. José, el hombre justo y bueno, descubre el misterio de la presencia y de la acción de Dios en su esposa, y sabe situarse ante él, primero con el gesto de retirarse y luego obedeciéndole en la misión que se le confía. José fue guardían de Cristo y de su madre virgen, los dones más grandes que Dios podía confiar a un hombre. “Señor, protege sin cesar a esta familia tuya… y conserva en ella los dones que con tanta bondad le concedes”.


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:


2 Reyes 5,1-15a. Muchos leprosos había en Israel; sin embargo, ninguno de ellos fue curado más que Naamán, el sirio.

Lucas 4,24-30 Jesús, al igual que Elías y Eliseo no ha sido enviado en beneficio exclusivo de los judíos.

Martes 3:

Daniel 3,25.34 43. Acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde.

Mateo 18.21 25. El Padre no os perdonará si cada cual no perdona dc corazón a su hermano.

Miércoles 3:

Deuteronomio 4,1.5 9. Guardad los preceptos y cumplitdlos.


Mateo 5,17 19. Quien cumpla los mandamientos y los enseñe será grande en el Reino de los cielos.


Jueves 3:
San José, esposo de la Virgen Maria, Se generalizó el culto a San José en los siglos XIV y XV, fruto de la devoción medieval a la Virgen María y al Niño Jesús.


2 Samuel 7,4 5a. 12 14a. 16. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre.

Romanos 4,13,16 18.22, Apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza.

Mateo 1.16.18 21 24a. José hizo lo que le había mandado el ángel del Señor

o Lucas 2,41 51. Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.

Viernes 3:

Oseas 14,2 10. No volveremos a llamar a Diosa la obra de nuestras manos.

Marcos 12,281h 34. El Señor nuestro Dios es el único Señor, y le amarás,

Sábado 3:


Oseas 6,16-6 Quiero misericordia y no sacrificios.

Lucas 18,9-14 El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no.



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