Domingo de la 4ª semana de Cuaresma. – 22/03/2009

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Comentario Pastoral
LA CRUZ DE CRISTO, SALVACIÓN DEL HOMBRE

E1 cuarto domingo de Cuaresma es el domingo “laetare”, es decir, de la alegría. En medio del rigor penitencial y de la austeridad de la Cuaresma el cristiano vive la eucaristia dominical con un gozo sereno al saber que Dios le ama.

En este ambiente y con la perspectiva de la Pascua se nos presenta el tema de la cruz de Cristo y los grandes temas de la historia de la salvación: la infidelidad del antiguo pueblo de Israel y la fidelidad absoluta de Dios; el pecado del mundo y el amor infinito de Dios, que por su misericordia nos ha entregado al Hijo para que el mundo se salve por él.

El libro de las Crónicas nos recuerda que la infidelidad de los jefes de los sacerdotes y del pueblo israelita es la raíz de la desolación, de la injusticia y del destierro. Dios no responde sólo con el castigo sino con la esperanza del perdón, pues él no quiere la muerte, sino la vida y por eso no abandonará nunca a su pueblo.

El texto evangélico de hoy, que narra la parte conclusiva del coloquio nocturno de Jesús con Nicodemo, es clave definitiva para leer en profundidad el sentido del actuar de Dios en la historia y para comprender el fin último de la encarnación del Hijo del hombre, que es alzado en la cruz, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.

¿Cuál es elmotivo de lapasión y de la cruz de Cristo? Es el amor de Dios, que se ha mostrado atento a la suerte del mundo y de la humanidad pecadora hasta el punto de entregar a su propio Hijo unigénito a la muerte de cruz. El amor misericordioso de Dios tiene, pues, una finalidad salvífica.

La segunda parte del evangelio presenta el tema del “juicio”. Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. La oferta de salvación es gracia, puro don de la riqueza del Padre y efusión de su bondad. El juicio es presentado por el evangelista San Juan bajo la categoría de la luz, que se acoge o rechaza. Los creyentes son los que aceptan la luz, la oferta de salvación de Dios que es Jesucristo. Los incrédulos son los que aman las tinieblas y obran el mal rechazando el don de Dios y auto excluyéndose de la salvación.


Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno:
Has puesto la salvación del género humano en el árbol de la cruz,
para que donde tuvo origen la muerte, de allí resurgiera la vida,
y el que venció en un árbol, fuera en un árbol vencido.
Por Jesucristo nuestro Señor.


Prefacio de la Exaltación de la Santa Cruz


Palabra de Dios:

Crónicas 36, 14-16. 19-23

Sal 136, 1-2. 3. 4. 5. 6

san Pablo a los Efesios 2, 4-10

san Juan 3, 14-21

Comprender la Palabra

En el ciclo B, en que estamos este año, se pone de relieve el Aspecto Pascual de la Cuaresma. La Cuaresma es tiempo de preparación para celebrar-vivir el Acontecimiento de la Pascua. Otros aspectos de la Cuaresma son: el Catecumenal (Preparación intensiva de los catecúmenos para recibir los Sacramentos de la Iniciación Cristiana en la Noche de la Pascua) y el Penitencial (Cuaresma, Tiempo de conversión), que se tienen en cuenta en los ciclos A y C respectivamente.

Nos preparamos, pues, para celebrar la Pascua (Paso) del Señor Jesús y de nosotros con Él, anticipándola, ensayándola, ejercitándonos en ella, principalmente los Domingos de Cuaresma.

Al comienzo de la Lectura del Evangelio escuchamos: “Como Moisés elevó la serpiente de bronce en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en El tenga vida eterna”. Recordamos a propósito la Elevación del Crucifijo en la Celebración de la Pasión y Muerte del Señor el Viernes Santo. La Elevación de Jesucristo en la Cruz evoca la Elevación en su Resurrección-Ascensión gloriosas. La Cruz deviene el símbolo del Paso (Pascua) de la muerte a la vida de Cristo y de nosotros con El. Comenta el Evangelista que Dios “entregó a su Hijo, para que no perezca ninguno … sino que tengan vida eterna”. Evoca a los mordidos por serpientes venenosas en el desierto, que al mirar la serpiente de bronce (imagen de Cristo) ya no perecían y quedaban curados.

El Apóstol (2ª Lectura) nos declara solemnemente el Misterio Pascual, cumplido en Cristo, cumplido en nosotros: “Estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo, nos ha resucitado con Cristo … y nos ha sentado en el cielo con Él”. Sublime definición del Misterio Pascual.

El Misterio Pascual tiene sus precedentes (anuncios proféticos), v.gr., la Liberación de los judíos deportados a Babilonia. Ciro, rey de los Persas (imagen de Cristo), decreta que los exiliados “Sea su Dios con ellos y Silban” (pascua-Paso), de la llanura baja de Mesopotamía a la altura de su Patria, a Jerusalén. Este evento fué considerado como un Nuevo Éxodo.

El cumplimiento del Misterio pascual en nosotros es “don”, es “gracia”, de Dios. No se debe a las obras (del hombre): al esfuerzo del hombre por introducirse en la “esfera” de Dios (2ª Lectura).




Avelino Cayón


sugerencias litúrgicas

Palabra de Dios y Liturgia (II)


El misterio de la salvación narrado en la Sagrada Escritura encuentra en la Liturgia el lugar propio del anuncio, de la escucha y de la actuación.

Por este motivo se requiere, por ejemplo:

– que el libro de la Sagrada Escritura, aún fuera de la acción litúrgica, tenga un puesto visible y de honor en el interior de la Iglesia;
– que debería valorarse el uso del silencio después de la primera y segunda lectura, y terminada la homilía;
– que se puedan también preveer celebraciones de la Palabra de Dios centradas en las lecturas dominicales.


Sínodo de los obispos 2008

Proposición 14

al ritmo de la semana


Anunciación del Señor – 25 de marzo

Nueve meses antes de la Natividad del Señor celebramos el Anuncio del Señor a María y su Encamación. Originariamente esta fiesta estuvo ligada al primitivo ciclo navideño. Durante el siglo VI adquirió en Oriente autonomía propia; y a través de Constantinopla se introdujo en Occidente en el siglo VII. “Para celebrar la Encamación del Verbo se ha restablecido en el Calendario romano, por razones convincentes, el antiguo nombre de ‘Anunciación del Señor’. Pero la celebración es una fiesta conjunta de Cristo y de la Virgen: del Verbo que se hizo hijo de María y de la Virgen que se convierte en Madre de Dios. Con relación a Cristo, el Oriente y el Occidente, en las inagotables riquezas de sus liturgias, celebran dicha solemnidad como memoria del ‘sí’ salvador del Verbo encamado, que entrando en el mundo dijo: “he aquí que vengo para cumplir, oh Dios, tu voluntad” (Heb 10,8): o sea, como conmemoración del principio de la Redención y de la indisoluble alianza de la naturaleza divina con la humana en la única Persona del Verbo. Con relación a María, la celebran como fiesta de la nueva Eva, virgen fiel y obediente, que su ‘sí’ generoso se convirtió por obra del Espíritu, en Madre de los vivientes, y al acoger en su seno al único mediador, vino a ser verdadera Arca de la Alianza y el Templo de Dios. Se celebra, pues, esta fiesta como memoria de un momento culminante del diálogo de salvación entre Dios y el hombre, como conmemoración del libre consentimiento de la Virgen y de su apoyo al plan de la Redención”. (Pablo VI, Marialis Cultus, n. 6).






Para la Semana

Lunes 3:

Isaías 65,17 21. Ya no se oirán gemidos ni llanto.

Juan 4,34 54. Anda, tu hijo está curado.

Martes 3:

Ezequiel 47,1 9.12, Por debajo del umbral del templo manaba agua e iba bajando; a cuantos toque este agua los salvará.

Juan 5,1 15 16. Al momento el hombre quedó sano.

Miércoles 3:

Isaías 7,10-14,8.10. Miradm la Virgen esta encinta.

Hebreos 10,4-10. Esta escrito en en libro: “Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad.”

Jueves 3:

Exodo 32,7 14. Arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo

Juan 5,3 1 47. Moisés, en quien tenéis vuestra espe¬ranza. será vuestro acusador.


Viernes 3:

Sabiduría 2,1 a. 12 22. Lo condenaremos a muerte ignominiosa.

Juan 7,1 2.10.25 30. Intentaban agarrarlo, pero todavia no había llegado su hora.

Sábado 3:

Jeremías 11,18 20. El profeta Jeremías habla del Mesías: cordero llevado al matadero.

Juan 7,40 53. El pueblo se pregunta quién es Jesús.



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