LOS VALIENTES.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Algo debí hacer mal ayer que no salió el comentario en la página hasta la tarde, bueno, así otros sacerdotes no me copian la predicación, ya lo siento por los lectores habituales.
Algunos de los chicos con los que hablo pertenecen o han pertenecido a bandas callejeras. Así, de tú a tú, no dan ningún miedo, es más están bastante faltos de alguien que les comprenda y les quiera como son. Cuando te cuentan sus batallitas suelen hablar de las peleas en grupo, quince contra veinte, cuarenta contra dos, el número es muy importante, hay que ser más que los otros. Entonces, cuando están arropados por sus “colegas” son muy bravucones, pero aunque lo parezcan eso no es ser valiente. Los fuertes no pueden ser valientes, simplemente son unos abusones, la valentía es otra cosa.
“Ahora, Señor, mira cómo nos amenazan, y da a tus siervos valentía para anunciar tu palabra; mientras tu brazo realiza curaciones, signos y prodigios, por el nombre de tu santo siervo Jesús.» Al terminar la oración, tembló el lugar donde estaban reunidos, los llenó a todos el Espíritu Santo, y anunciaban con valentía la palabra de Dios.” Sólo los débiles pueden ser valientes. Los primeros discípulos eran pocos y débiles, no tenían poder ninguno, podían arrestarlo, apedrearlos, amenazarlos y matarlos. Pero como eran débiles podían ser valientes. La valentía les venía del Espíritu Santo. Eran conscientes que habían recibido el don de ser testigos de la resurrección y, en su debilidad, nada les podía hacer callar. Los cobardes tienen algo que guardar, algo que no pueden arriesgar. Los valientes se lo juegan todo porque son conscientes que no tienen nada.
“Había un fariseo llamado Nicodemo, jefe judío. Éste fue a ver a Jesús de noche.” en aquel entonces Nicodemo era un cobarde, tenía que salvaguardar su reputación, no quería que le viesen hablando con ese predicador de Galilea, aunque le reconocía en privado como Rabí, como maestro. En aquel entonces Nicodemo era cobarde, pero no era tonto por eso le bastó ver la vida de Cristo y su pasión para dejar de ser cobarde y dar la cara ofreciendo los ungüentos para su sepultura, ya no tenía que esconderse, había nacido de nuevo, a pesar de ser mayor.
En esta época (en todas, pero esta es la nuestra), hacen falta valientes, no cobardes. tenemos que anunciar el Evangelio sin tapujos, sin miedos. Ya no vale escudarse en el número de la “católica España” (por el país que quieras), sino que hay que ser valientes desde la minoría. Nos amenazarán con quitarnos el empleo, con marginarnos, con reirse de nosotros, pero ¿qué tenemos que perder? Tal vez te parezca que mucho, pero todo es poco comparado con lo que nos ha sido dado en la resurrección de Cristo. Hay que pedir al Espíritu Santo personas valientes, cristianos valientes. Hace años se hablaba de los cristianos anónimos, ya es hora de dejar el anonimato. Si en la política, en las relaciones laborales, en la familia, en la diversión, con los amigos somos cristianos cobardes estamos privando a los demás de conocer a Cristo, de que conozcan a Cristo por nosotros. Tal vez el que tanta gente se haya quedado sin el sacramento de la Confirmación (lo pusimos demasiado difícil, demasiado en nosotros), sea la causa de la falta de valientes en la Iglesia. Así que a pedir el don de la valentía y, como nos será dado, no tener miedo.
La Virgen es una mujer valiente, ella le pedirá en nuestro nombre al Espíritu Santo que nos remueva, nos haga temblar por dentro, y seamos realmente testigos de la resurrección hoy.

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