Domingo de la 18ª semana de Tiempo Ordinario. – 02/08/2009

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Comentario Pastoral
¿LLUEVE HOY “MANÁ” DEL CIELO?

¿Qué es el “maná”, el pan del cielo, el pan de los ángeles, el pan de la vida? ¿Es el simple producto de la “tamerix mannifera”, arbusto del desierto sinaítico. que al recibir incisiones en su corteza, dejaba salir un líquido de fuerte poder nutritivo, que se coagulaba rápidamente?


Para la Biblia el “maná” es un símbolo complejo. Es signo de la prueba, es decir, de la llamada y elección que Dios ha hecho de su pueblo, sacándolo de Egipto y llevándolo al desierto, tierra sin caminos, para que aprenda a avanzar por la senda de la fidelidad. Es signo de la palabra de Dios, verdadero alimento, que hace comprender que el hombre no solo vive de pan, sino de todo lo que sale de la boca del Señor. Es signo milagroso del amor de Dios, de su cercanía para el hombre, pues desciende desde el cielo. Es signo de la llegada de los tiempos mesiánicos, en los que el hambre desaparecerá y todos gozarán de plenitud.

Frente a los alimentos perecederos, Jesús nos enseña que existe un alimento que perdura para la vida eterna. Frente a ‘los dones concretos, materiales e inmediatos, que remedian el hambre física, es preciso valorar y descubrir el pan que transforma al hombre y le hace nueva creatura en la justicia y santidad verdaderas.

Si Moisés fue profeta para Israel porque les dio el “maná” en el desierto, Cristo es el gran y definitivo Profeta, porque él es el pan verdadero, bajado del cielo, la fuente de la vida divina para todos. Al decir Jesús: “Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí no pasará nunca sed”, está proclamando su divinidad.


En la liturgia de este decimoctavo domingo ordinario el cristiano es invitado a descubrir y gustar el “maná” del amor y el pan de la vida, que le transforma en hombre nuevo. “¿Qué es esto?” preguntaban los israelitas al ver el “maná”, porque todo don de Dios es al mismo tiempo una pregunta. Y el cristiano debe interrogarse: ¿qué exigencias comporta creer que Cristo es Palabra y Eucaristía?


Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Porque este pan y este vino han sido, según la expresión antigua “eucaristizados”, “llamamos a este alimento Eucaristía y nadie puede tomar parte en él si no cree en la verdad de lo que se enseña entre nosotros, si no ha recibido el baño para el perdón de los pecados y el nuevo nacimiento, y si no vive según los preceptos de Cristo”.

San Justino, Apol. 1,66,1-2


Palabra de Dios:

Éxodo 16, 2-4. 12-15

Sal 77, 3 y 4bc. 23-24. 25 y 54

san Pablo a los Efesios 4,17. 20-24

san Juan 6, 24-35

Comprender la Palabra

A continuación del Milagro de Multiplicación de panes y peces sitúa el Evangelista el Discurso-Coloquio sobre EL PAN DE VIDA. Durante cuatro Domingos sucesivos escucharemos párrafos escogidos, en lectura semicontínua. No es fácil determinar en el conjunto lo que fue coloquio de Jesús con los oyentes junto al Lago y lo que fue homilía en la Sinagoga de Cafarnaún.

Por tres veces se alude al episodio del Maná, que los padres comieron durante su travesía por el Desierto, según consta en la narración del Libro del Éxodo (J a Lectura). Al comienzo de la narración del Milagro de Jesús sobre el Pan, observa el Evangelista: “Estaba cerca la Pascua, la Fiesta de los judíos”. En las celebraciones próximas a la gran Solemnidad de la Pascua se leían en la sinagoga los episodios, referentes al gran Acontecimiento de la Pascua. Es mérito del Evangelista la transcripción del diálogo vivo entre Jesús y sus oyentes, que mantiene fácilmente la atención, el interés. Es admirable cómo Jesús con su pedagogía, va llevando por sus pasos a sus oyentes, introduciéndolos en el Misterio de la Eucaristía, prefigurado en el Pan multiplicado. Es un ejemplo de mistagogía: de iniciación en el Misterio, de modo que, a través de lo visible -el pan multiplicado- perciban, a la luz de la fe, al Invisible: a quien es “el Pan”, que da vida eterna, que sacia plenamente. (“El que viene a Mí no pasará hambre”).

Citan los oyentes de Jesús, en su réplica, palabras, que escuchamos en el Salmo: “El Señor les dió (a los padres en el Desierto) pan del cielo .. .pan de ángeles”. Pero Jesús responderá primero veladamente; más adelante con toda claridad que El es “el verdadero Pan, que ha bajado del cielo, que da vida al mundo”.

Hay un momento de lucidez en los oyentes de Jesús -lucidez de la fe-, cuando le piden (preciosa oración): “Señor, danos siempre de ese Pan”.

El Discurso-Coloquio tiene dos partes, que se distinguen claramente: Una Primera Parte, en la que estamos, en la que Jesús se pronuncia con deliberada ambigüedad -¿el pan de la Eucaristía?- … ¿el pan de su Palabra?-, preparando así el momento de la Revelación-Promesa del Sacramento de la Eucaristía. Ese Momento -Segunda Parte- es cuando Jesús pronuncia la palabra “CARNE”.


Avelino Cayón


sugerencias litúrgicas

La vida sacerdotal de Cristo no cesa


Quiso, pues, el divino Redentor que la vida sacerdotal por él iniciada en el cuerpo mortal con sus oraciones y su sacrificio, en el transcurso de los siglos, no cesase en su Cuerpo místico, que es la Iglesia, y por esto instituyó un sacerdocio visible, para ofrecer en todas partes la oblación pura, a fin de que todos los hombres, de Oriente a Occidente, liberados del pecado, sirviesen espontáneamente y de buen grado a Dios por deber de conciencia.


Pío XII (+ 1958).

Encíclica Mediator Dei 1947, Introducción

al ritmo de la semana


La Transfiguración del Señor – 6 de agosto

Cuarenta días antes de la Exaltación de la Santa Cruz ( 14 septiembre) celebramos la Transfiguración del Señor. Figura en el calendario de la Iglesia Romana desde 1457, pero en Oriente ya era conocida la fiesta en el siglo V.



La transfiguración se asemeja en algunos detalles al Bautismo del Señor. La nube que envuelve a Jesús, la voz del Padre que le señala como a su Hijo Amado, son una repetición de la manifestación del Jordán. En la Transfiguración se añade la presencia de Moisés y de Elías, como aportación del testimonio de la Ley y los Profetas, de los que dirá Jesús que habían profetizado su muerte y resurrección.

Pero la finalidad de la Transfiguración era fortalecer la fe de los Apóstoles. “Cristo manifestó su gloria a unos testigos predilectos, y les dió a conocer en su cuerpo, en todo semejante al nuestro, el resplandor de su divinidad. De esta forma, ante la proximidad de la Pasión, fortaleció la fe de los apóstoles, para que sobrellevasen el escándalo de la cruz, y alentó la esperanza de la Iglesia, al revelar en sí mismo la claridad que brillará un día en todo el cuerpo que le reconoce como cabeza suya” (Prefacio).

Tanto en el Bautismo como en la Transfiguración se prefigura la perfecta adopción que convertirá a todos los creyentes en hijos de Dios y coherederos con Cristo de la gloria.



J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:

Números 11 ,4b-15. Yo solo no puedo cargar con todo ese pueblo.

Mateo 14,13-21. Alzó la mirada al ciclo, pronunció la bendición y dió los panes a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente.


Martes 3:
San Juan-Maria Vianncy (1786- 1859), párroco de Ars, se distinguió por su espíritu de oración, mortificación y caridad y estima del sacramento del perdón.

Números 12,1-13. Moisés no es como los otros profetas; ¿cómo os habéis atrevido a hablar contra él?

Mateo 14,22-36. Mándame ir hacia tí andando sobre el agua.



Miércoles 3:
La Dedicación de la basílica de Santa María, construida por el papa Lioorio, dedicada al culto por Sixto m, después del Concilio de Efeso (431), en que fue aclamada la Virgen como Madre de Dios.

Apocalipsis 21, 1-5a. Ví la Nueva Jerusalén, arreglada como una novia que se adorna para su esposo.

Lucas 11,27-28. Dichoso el vientre que te llevó.


Jueves 3:
La Transfiguración del Señor. Anticipo de su triunfo en la resurrección, haciéndonos partícipes del reino eterno.



Daniel 7,9.10.13-14. Su vestido era blanco como la nieve.

o 2 Pedro 1,16-19. Esta voz traída del cielo la oíamos nosotros.


Viernes 3:
En Madrid: Santos Justo y Pastor, nacidos en Alcalá de Henares, sufrieron el martirio, a los siete y nueve años, respectivamente, en tiempos de los emperadores Diocleciano y Maximiano.

Deuteronomio 4,32-40. Amó a tus padres y después eligió a su descendencia.

Mateo 16,24-28. ¿Qué podrá dar un hombre para recobrar su vida?



Sábado 3:
Santo Domingo de Guzmán (1170- 1221), canónigo de Osma, combatió a los albigenses con su predicación, fundador de la Orden de Predicadores.

Deuteronomio 6,4-13. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón.


Mateo 17,14-20. Si tuviérais fe, nada sería imposible.



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