EL QUE NO TIENE EL ESPÍRITU DE CRISTO…

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Un disgusto. Ya han empezado los doscientos niños de catequesis y en la penúltima catequesis de la semana un padre ha llegado diez minutos tarde a recoger a su hija. La pobre, al ver que habían llegado todos los padres y ella se quedaba sola con dos sacerdotes y un catequista se ha echado a llorar (yo también lloraría si me dejan con dos curas). Poco a poco hemos conseguido que dejase de llorara, nos contase de su cartera, su colegio, sus cosas…., pero cuando ha llegado su padre se ha vuelto a pone a llorar. así es nuestra vida. Cuando estamos lejos de nuestro Padre Dios podemos estar despistados en muchas cosas, incluso buenas, y bastante distraídos. Pero cuando vemos la cara de nuestro Padre Dios que nos mira a los ojos y nota que lo hemos pasado mal, nos dan ganas también de llorar por haber estado perdidos, lejos de nuestro Padre.
«Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: “Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde? Pero el viñador contestó: “Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas.” » ¡Cuántas veces habrá venido Dios a buscar frutos en nosotros y no teníamos, estábamos despistados en otras cosas! No eran frutos de nuestro esfuerzo, son frutos de lo que Dios ha puesto antes en nosotros. El Señor es el que cava y echa estiércol, nosotros -como la viña-, sólo tenemos que ir asimilando todos esos nutrientes y crecer. Pero nos empeñamos en beber de nuestras fuentes, estériles e insípidas, y cuando llega el Señor no hemos dado fruto. Pero el viñador, Cristo, tiene mucha paciencia con nosotros. Sigue dando y dando, cavando, abonando, limpiando, esperando. Dios es todo paciencia con nosotros.
La paciencia de Dios nos da mucha margen en nuestra vida para saber distinguir lo carnal de lo espiritual. Lo que no podemos esperar es que no busquemos las fuentes que Dios pone en nuestra vida y beber de las aguas de la carne. “Porque los que se dejan dirigir por la carne tienden a lo carnal; en cambio, los que se dejan dirigir por el Espíritu tienden a lo espiritual. Nuestra carne tiende a la muerte; el Espíritu, a la vida y a la paz. Porque la tendencia de la carne es rebelarse contra Dios; no sólo no se somete a la ley de Dios, ni siquiera lo puede. Los que viven sujetos a la carne no pueden agradar a Dios. Pero vosotros no estáis sujetos a la carne, sino al espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo no es de Cristo” En ocasiones queremos que Dios arranque de nuestra vida las faltas y pecados que nos humillan (no es que nos duela no aprovechar la gracia de Dios, sino que nos humilla nuestro yo ideal ese), pero sin recurrir a Cristo, al Espíritu Santo, a la paternidad paciente de Dios. Queremos que Dios haga sin nosotros, y eso no suele hacerlo.
Por eso recurrir a la fuente, a Jesús, a la Palabra de Dios, a los Sacramentos, a la Comunión Eucarística frecuente, a la Confesión sincera de los pecados, a vivir la caridad hasta que duela , pedir el don del Espíritu Santo con humildad y agarrarnos fuerte de la mano de Dios Padre. Entonces nos convertiremos.
Hoy sábado ponemos nuestra confianza en María, ella se llena de Espíritu Santo y por eso es completamente de Cristo, y Jesús de ella. Santa María enséñanos el camino de la conversión.

"Trackback" Enlace desde tu web.