Domingo de la 1ª semana de Cuaresma – 21/02/2010

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Comentario Pastoral
LAS TENTACIONES DE HOY DÍA

La Cuaresma es un tiempo fuerte de penitencia y de oración para prepararse a la Pascua. Estos cuarenta días deben ser una renovación espiritual, un período de conversión y de profundización en las exigencias de la fe cristiana. El sentido de la Cuaresma se nos explica en este primer domingo a través del tema de las tentaciones, las de Adán, las del pueblo elegido, las de Cristo y las “nuestras. Tentaciones de ayer, de hoy y de siempre. Creer que existen tentaciones no es aceptar una teología trasnochada. Por eso es oportuno saherlas situar y actualizar. Las tres tentaciones clásicas, con nombre de hoy, pueden ser: la tentación de la eficacia, la tentación del poder y la tentación de la caída. Primera tentación. Es verdad que el desarrollo nos hace tomar conciencia de que muchas cosas pueden ser solucionadas siendo dinámicas y eficaces. Nunca hay que perder el sentido y el valor de la Palabra de Dios, que trasciende la problemática sociológica de las cosas de aquí abajo, que apenas remediamos. Si hemos encarnado la Palabra de Dios seremos capaces de encarnarnos en los problemas humanos y descubriremos que junto al hambre sociológico existe un hambre espiritual que no se remedia con harturas terrenas. La segunda tentación es la del poder y la del dominio en cualquier nivel y circunstancia. Todos deseamos ser soberanos aunque sea en un pequeño reino taifa. A diferencia de Cristo, que no aceptó el dominio fácil de conseguir todo el mundo por una genuflexión, nosotros estaríamos dispuestos a hacer una y mil genuflexiones. Tercera tentación, la de la caída. La tentación de bajar de lo alto, de dejarse caer. La soberbia de nuestra vida, de nuestros hechos y conocimientos quiere provocar las miradas de todos para que vean la humildad de nuestro descendimiento y encarnación.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Cristo al abstenerse durante cuarenta días de tomar alimento,
inauguró la práctica de nuestra penitencia cuaresmal,
y al rechazar las tentaciones del enemigo
nos enseñó a sofocar la fuerza del pecado; de este modo,
celebrando con sinceridad el misterio de esta Pascua,
podremos pasar un día a la Pascua que no acaba.


Prefacio I Domingo de Cuaresma


Palabra de Dios:

Deuteronomio 26, 4-10

Sal 90, 1-2. 10-11. 12-13. 14-15

Romanos 10, 8-13

San Lucas 4, 1-13

Comprender la Palabra

Las lecturas Bíblicas de los seis Domingos de Cuaresma del ciclo C ponen de relieve el aspecto PENITENCIAL de la Cuaresma, sin menoscabo de los otros dos aspectos: el CATECUMENAL (ciclo A) y el PASCUAL (ciclo B).

La conversión, requerida en Cuaresma, tiene carácter pascual. La Cuaresma fue instituida como tiempo de preparación para celebrar-vivir la Pascua. Cuaresma deriva del termino latino Quadragésima=cuarenta. Cuarenta días desde el Domingo 1º de Cuaresma hasta el Jueves Santo. Por eso escuchamos hoy el Relato Evangélico de la Estancia de Jesús en el desierto: “Durante cuarenta días el Espíritu lo fue llevando (a Jesús) por el desierto…”

En los Domingos de Cuaresma las tres Lecturas están correlacionadas. La 2ª Lectura suele ser clave de interpretación de las otras dos. El Apóstol nos recuerda lo nuclear del Credo Cristiano: Jesús-Cristo es el Señor (resucitado de entre los muertos). También en la 1ª Lectura escuchamos una de las fórmulas del Credo Judaico, que comienza, diciendo: “Mi padre fue un arameo errante…” Y recoge el Acontecimiento central de la Historia Santa antes de Cristo (Prehistoria de Cristo): la Pascua, el Paso, Éxodo, del Pueblo de Dios, de Egipto a la Tierra Prometida.

Ambas Lecturas-Credos – nos obligan a interpretar las respuestas de Jesús al Tentador como el Gredo de Cristo: Jesús vivirá su ministerio mesiánico como feadhesión al Padre; pendiente de la voluntad del Padre (”mi comida es hacer la voluntad del Padre”).

El Credo tiene carácter penitencial; es afirmación, compromiso, de conversión al camino de Dios, viviendo en permanente “adoración a Dios” y “a El sólo dándole culto” – el culto existencial – (Lectura del Evangelio).

Ya el Primer Domingo de Cuaresma se nos pone delante el momento culminante de la Celebración Bautismal en la Solemne Vigilia Pascual. La solemne Renovación de las Promesas Bautismales – el Credo Cristiano – junto con la Aspersión del Agua Bautismal. La confesión de la fe viene precedida, en seguimiento de Cristo, de la triple renuncia de Satanás, que pretende desviarnos del Camino de Dios, como a Cristo, del Camino que le lleva, en su ministerio mesiánico, al momento culminante, definitivo, de la Pascua.


Avelino Cayón


sugerencias litúrgicas

Las letanías de los santos


Cuanto más se diferencia en los signos externos de la celebración este tiempo de Cuaresma del resto del año más fácil será vivir el sentido espiritual de estos días. El primer domingo de Cuaresma es el comienzo del venerable sacramento de la observancia cuaresmal anual.

Es recomendable iniciar la procesión de entrada de las Misas con la del canto de las letanías de los Santos en lugar del acto penitencial. Si se cantan estas letanías, al final de las mismas el celebrante, omitidos todos los ritos introductorios, reza la oración colecta del día.

celebrar mejor


El Desierto Cuaresmal

Cuaresma significa cuarenta; Cuarenta días exactamente desde el Primer Domingo de Cuaresma hasta el Jueves Santo. Pero “Cuarenta” – número bíblico – significa mantenimiento; es un número simbólico, que significa: tiempo provisional, que transcurre mientras se va de camino hacía un destino apetecido, definitivo.

“Cuarenta días” anduvo Noé en el Arca sobre las aguas del Diluvio hasta embarcar en la Tierra Purificada. Renovada.

“Cuarenta días” duró la travesía del Pueblo de Dios por el Desierto del Sinaí hasta llegar a la Tierra Prometida.

“Cuarenta días” duró la peregrinación del Profeta Elías hasta llegar al Monte Horeb (el Sinaí) para encontrarse también con Dios.

“Cuarenta días” duró la “peregrinación de Jesucristo por el Desierto” de Judea (”El Espíritu Santo lo fué llevando por el desierto”) hasta alcanzar la victoria sobre el Enemigo- Tentador; presagio de su Victoria definitiva en su Ascensión y sentado a la Derecha del Padre, “que pone a todos sus enemigos como estrado de sus pies”.

“Cuarenta días” dura nuestra peregrinación por el “Desierto” Cuarenta hasta llegar a la Solemnidad de la Pascua (el Triduo Pascual: Viernes Santo – Sábado Santo – Domingo de Pascua). La Cuaresma de cada año simboliza nuestra vida – travesía por este mundo hasta llegar a la Pascua definitiva, que se nos anticipa en los Cincuenta días del Tiempo Pascual (Cincuenta significa también simbólicamente: Tiempo definitivo, Plenitud, Eternidad).

Si el “Desierto” es lugar de paso (pascua), no tiene sentido instalarse en él; el Desierto es inhóspito (los habitantes del Desierto son transhumantes).

Y la travesía por el Desierto requiere aligerar el equipaje; lo necesario imprescindible y nada más. He aquí la razón de fondo de la Austeridad Cuaresmal; del Ayuno y la Abstinencia Cuaresmales. Pero nuestro Ayuno Cuaresmal – simbolizado en el Ayuno del Miércoles de Ceniza y en la Abstinencia de los Viernes de Cuaresma – no es ayuno sin más; nos privamos para dar (limosna).

El Desierto no está exento de peligros; la Travesía Cuaresmal es tiempo también de prueba, de tentación. (Recordemos las tentaciones del Pueblo de Dios en el Desierto del Sinaí; y las tentaciones de Jesús en el Desierto de Judas).Y es, por tanto, tiempo de ejercicio (el “Ejercicio de la Cuaresma”), de entrenamiento, de negación de si mismo, de vencimiento.

Y es también el Desierto lugar de silencio, que favorece la interiorización; en el “dentro” de nosotros – Reflexión, meditación, oración – nos encontramos con Él.

Las Lecturas bíblicas, las Plegarias, de cada Domingo de Cuaresma nos ayudarán a vivir la experiencia del “Desierto” Cuaresmal.


Avelino Cayón

Para la Semana

Lunes 3:
Cátedra de San Pedro de Roma. Fiesta de San Pedro , apóstol. El Señor dijo: “Tú eres Pedro y solamente predicaré a mi Iglesia”.

1 Pedro 5,1-4. Presbítero como ellos y testigo de los sufrimientos de Cristo.

Mateo 16,13-19- Tú eres Pedro y te daré las llaves de los cielos.

Martes 3:
San Policarpo, obispo

Isaías 55,10-11. Mi Palabra no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad.

Mateo 6,7-15. Vosotros rezad así.

Miércoles 3:

Jonás 3,1-10. Los habitantes de Nínive se arrepintieron de su mala conducta.

Lucas 11,29-32. A esta generación no se le dará más signo que el de Jonás.

Jueves 3:

Ester 14,1.3-5. 12.14. No tengo otro defensor que tú.

Mateo 7,7-12. Quien pide, recibe.

Viernes 3:

Ezequiel 18,21.28. ¿Acaso quiero yo la muerte del malvado y no que se convierta de su camino y viva?

Mateo 5,20-26. Vete primero a reconciliarte con tu hermano.

Sábado 3:

Deuteronomio 26,16-19. ¡Serás un pueblo consagrado al Señor tu Dios!

Mateo 5,43-48. Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto



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