NO SABEMOS NI QUEREMOS SABER

Escrito por webmaster el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Al final unos insolidarios los compañeros de colegio. Sólo cuatro estábamos calvos, los demás lucían una perfecta cabellera. En fin, de todo hay en la viña del Señor. Hoy tendremos la primera boda en la parroquia. Son pocos y caben bien. Las bodas son como las multas, dan mucho trabajo de papeleo que no se ve. Al acabar la ceremonia se les entrega la documentación para el registro civil y recojan su libro de familia (en España la boda canónica vale para la civil). Hay que rellenar unos papeles por cuadriplicado que no les gusta mucho al gobierno. A pesar de que la ley de matrimonio en España se ha cargado los términos de esposo y esposa, marido y mujer y sólo habla de cónyuges (A y B) nosotros seguimos con el lenguaje de toda la vida. Y es que Spain is diferent, para que los homosexuales puedan contraer matrimonio lo que hacemos es cargarnos todos los matrimonios. Ahora son cónyuges y un niño pequeño no aprenderá a decir papá o mamá, tendrán que ser sus primeras palabras progenitor A o progenitor B. Hay cosas que por muchas vueltas que les de nunca llegaré a entender.

“Respondieron a Jesús: -«No sabemos.» Jesús les replicó: -«Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto.»” Los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos no tenían ningún interés en conocer a Jesús, por eso Jesús no les contesta. En la vida nos encontraremos con personas que no quieren saber nada de Dios, ni de Jesús y mucho menos de la Iglesia. Y si no quieren, no quieren. ¡Qué le vamos a hacer! Lo peor de los ateos es que se pasan el día hablando de Dios. Ya podrían hablar de fútbol, de toros o de la influencia de las altas presiones sobre la corriente del golfo. Pero no, prefieren hablar de Dios para reafirmarse en su negación.

La misión de la Iglesia es universal, todos deberíamos ser auténticos apóstoles. Pero la Palabra de Dios la recibe el que quiere y el que no se lo pierde. En ocasiones gastamos muchísimas energías en discutir con personas a las que no les interesa para nada la verdad. Eso es perder el tiempo. Hay que dedicar nuestro tiempo a todos, pero sabiendo que no todos aceptarán a Jesucristo. “¿Titubean algunos? Tened compasión de ellos; a unos, salvadlos, arrancándolos del fuego; a otros, mostradles compasión, pero con cautela, aborreciendo hasta el vestido que esté manchado por la carne.” Otra forma de decirlo es aquello de “te acompañaré hasta las puertas del infierno…. pero ni un paso más”. No puede ser que por intentar acercar a algunos a la fe, perdamos la nuestra. Por muchas personas nuestro apostolado será la oración y la mortificación intensa, pero con ellos hablaremos de la liga internacional de bádminton. Con los que no saben y no quieren saber no hay que desesperarse. Ese trabajo tenemos que dejárselo al Espíritu Santo, a nuestra vida coherente y a nuestra sonrisa. Si no quieren entender que Dios es toda la gloria, majestad, dominio y poderío no lo querrán entender y llamarán a Dios progenitor D, pero no Padre.

Que María nuestra Madre nos ayude a ser muy apostólicos y a no perder demasiado el tiempo.

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