Domingo de la 4ª semana de Tiempo Ordinario – 30/01/2011

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Comentario Pastoral
LAS OCHO DESCONCERTANTES FELICIDADES
(BIENAVENTURANZAS)

Las Bienaventuranzas fueron predicadas por Jesús desde la altura de la montaña, que baja hasta el lago de Tiberiades. La imagen invertida de la montaña reflejada en el lago terso nos enseña que todos los que quieren iniciarse en los misterios del espíritu deben aprender a invertir todas sus maneras de ver y de hacer, la dirección de sus deseos, el diseño de su vida.
1 . La felicidad de la pobreza en el espíritu, Es apetecer la simplicidad, por encima de las satisfacciones del propio pensar y saber. Es disponibilidad de despojo y de renuncia, para no quedarse en lo inmediato y buscar lo trascendente. Ante el Reino de los cielos no hay ninguna riqueza comparable.
2. la felicidad del saber sufrir. Es manifestación de aguante interior, de serenidad y mansedumbre. Dios es el que reivindica y defiende. Hay que saber sufrir los sentimientos y las privaciones. El mundo necesita testigos de mansedumbre, de dulzura y de fortaleza en el sufrimiento.
3. La felicidad del llanto. ¿ Que es llorar? Es el primer grito, la primera expresión del hombre. Llora el que es capaz de una nostalgia, el que siente una separación, el que anhela volver al ámbito cálido y profundo de lo original, La felicidad de las lágrimas lavan los ojos para ver el consuelo de la ternura de Dios. No son lágrimas de tristeza o melancolía, sino de fe.
4. La felicidad del hambre y de la sed. Desde la experiencia de las necesidades del cuerpo, hay que descubrir el hambre y la sed de justicia, que es el alimento del alma y significa la voluntad de Dios. Por lo tanto, la justicia es la salvación total. No hay que hambrear lo perecedero, que no sacia, ni beber lo que no tiene espíritu de trascendencia.
5. La felicidad de la misericordia. Significa caridad reciproca y activa, significa perdón. Esta bienaventuranza se opone al materialismo y, positivismo farisaico, que despreciaba a los pobres, a los desgraciados y a los pecadores, Seremos medidos por Dios con la misma medida de misericordia que usemos con los demás.
6. La felicidad de la limpieza. Bienaventurados los que tienen limpio el corazón, como si fuese agua clara de montaña que permite ver el fondo en el que Dios se refleja. El que quiera ver a Dios que lave su corazón sucio para que pueda contemplar en lo profundo de su interior el valor de lo eterno.
7. La felicidad de la paz, Los pacíficos no son los tranquilos, sino los que hacen la paz, quienes la componen a partir del desorden, quienes la crean desde el caos. La paz es el sello de Dios, la plenitud en la unidad.
8. La felicidad de la persecución. El creyente sabe que la vida no es fácil, que la fidelidad al Evangelio exige muchas renuncias, que la incomprensión es el distintivo de los que siguen las enseñanzas del Maestro, pero sobre todo que el Reino de los cielos bien vale cualquier persecución.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Cristo, Señor nuestro, retoño inmaculado de la raíz de una Virgen,
proclamó dichosos a los limpios de corazón
y con el ejemplo de su vida reveló la grandeza de la castidad.
El quiso hacer de la obediencia sacrificio perfecto,
siguiendo en todo tu voluntad, hasta morir por nosotros,
El prometió las riquezas del cielo
a los que, dejándolo todo en la tierra, viven solamente para tu servicio.



Prefacio de la Misa de la Profesión Religiosa


Palabra de Dios:

Sofonías 2, 3; 3, 12-13 Sal 145, 7. 8-9a. 9bc-10
san Pablo a los Corintios 1, 26-31 Mateo 5, 1-12a

Comprender la Palabra

La primera lectura del profeta Sofonías se enmarca en un doble contexto: el tema del juicio contra Judá y las promesas de salvación. Los textos proféticos de la Escritura insisten en la necesidad de la búsqueda de Dios, porque sólo en Él encuentra el hombre su libertad verdadera, el sentido de su historia y la firmeza de su esperanza. La historia de la salvación nos descubre la predilección de Dios por los pequeños, por los que no cuentan, por lo débil y por los pobres, desamparados, ultrajados en su dignidad humana e injustamente tratados. Para Dios cuenta que cada hombre y mujer es una imagen suya. Los creyentes son invitados a aceptar esta pedagogía divina, para que su vida sea creíble a los hombres en la búsqueda de la solidaridad, fraternidad, progreso y felicidad.

En la carta a los Corintios, el apóstol recuerda a los cristianos de siempre que es sabiduría de Dios escoger a los humillados según el mundo, para encarnar en ellos el gozo divino de las Bienaventuranzas. Jesús y sus actitudes han de ser siempre en criterio a la luz del cual se han de medir las actitudes y los comportamientos de sus discípulos. Palabra y actitudes son el punto de referencia de un verdadero discípulo respecto a su maestro. Jesús es la verdadera sabiduría que Dios ha dado a los hombres, de ahí que tengamos que aprender a imitar sus palabras y sus actitudes.

Prosigue la lectura del Evangelio según san Mateo. Después de presentar al Señor recorriendo la Galilea, describe el evangelista la Misión de Jesús: predicar la doctrina del Reino de Dios, dando salud a los enfermos. El fragmento que leemos este domingo pertenece al primer discurso (que se ha convenido en llamar “Sermón de la Montaña”) que se abre con la proclamación de las Bienaventuranzas nuestro programa, para encontrar nuestra profunda identidad de hombres reformados a imagen y semejanza de Dios.

Las Bienaventuranzas evangélicas no son una panacea estéril, ni una huida de la tragedia que sufre la humanidad. Son una respuesta que sale al encuentro del hombre real: Dios no ama el sufrimiento, pero ama a los que sufren y les prepara un verdadero y definitivo consuelo. Jesús nos enseña que a pesar de todas las contradicciones que se producen en la vida de los hombres, Dios está por encima de toda realidad defectuosa, injusta y viciosa, y la quiere reconstruir mostrándonos en Jesús la forma y el talante para hacerlo. Es una tarea urgente y ambiciosa de todos nosotros como discípulos de Jesús, inmersos en este mundo nuestro con sus tensiones, anhelos y esperanzas. Fiándonos de la palabra y actitudes de Jesús debemos ser fermento que transforme lenta y verdaderamente las sociedad.

Ángel Fontcuberta


sugerencias litúrgicas

Las Memorias de Santa María en el sábado


Los formularios de las Misas de la Virgen María (promulgadas por la Congregación para el Culto divino el 15 da agosto de 1986) están destinadas en primer lugar para ser utilizadas en las celebraciones en los Santuarios marianos; sin embargo, pueden ser también usados todas las comunidades eclesiales, especialmente en los sábados y demás ferias del Tiempo Ordinario, en los que no coincidan Memorias obligatorias; a fin de dar más relieve a la presencia de María en el interior del dinamismo del Año litúrgico. Fuera de los Santuarios marianos, por tanto, sólo en casos especiales podrán usarse algunas de las Misas indicadas para los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua.

Al servirse de estas Misas de la Virgen María, deberá tenerse presente la discreción celebrativa de la Memoria de Santa María en el sábado. No se interrumpirá en estas Memorias la lectura continua ferial.





al ritmo de la semana


El Tiempo Ordinario (II)

El Tiempo Ordinario ayuda a la comunidad cristiana a ir viviendo el misterio de Cristo en su totalidad, acompañándola en su crecimiento y maduración de lo que se ha celebrado en Navidad y en la Pascua. Los leccionarios dominical y ferial ofrecen una escuela permamente de la Palabra bíblica.

El leccionario ferial, complementario del dominical, es uno de los logros de la Reforma litúrgica. Las primeras lecturas van alternando libros del Antiguo y del Nuevo Testamento, en lecturas casi semi-continua. Los textos se van proclamando “por si mismos” y no para ambientar el clima espiritual de un tiempo o santo concreto. Las Lecturas del Antiguo Testamento presentan una visión suficientemente global como para entender su sentido y su validez para nuestra vida de hoy.

Los evangelios sinópticos se leen prácticamente enteros a lo largo de las ferias del Tiempo ordinario, por lo que son una ocasión óptima para profundizar en el sentido de cada evangelio. El evangelio de Marcos se lee de la semana primera a la novena; el de Mateo de la semana décima a la vigésimo primera, y el de Lucas desde la semana vigésimo segunda a la trigésimo cuarta.

En las memorias de los santos durante el Tiempo Ordinario, no se sigue el leccionario propio de los santos sino el ferial, a no ser que tenga alguna lectura propia. Si un día se omite la lectura continua de la feria, es recomendable recuperarla el día anterior o posterior, a fin de entender mejor la línea narrativa.



Ángel Fontcuberta

Para la Semana

Lunes 31:

San Juan Bosco ( 1815- 1888), presbítero, educador de jóvenes, fundador de la Familia Salesiana.

Hebreos 11,32-40. Por medio de la fe subyugaron reinos. Dios tiene preparado algo mejor para nosotros.


Marcos 5,1-20. Espíritu inmundo, sal de este hombre.


Martes 1:

Hebreos 12,1-4. Corramos la carrera que nos toca, sin retirarnos.

Mateo 5,21-43. Contigo hablo, niña, levántate.

Miércoles 2:

La Presentación del Señor. Los fieles salen al encuentro del Señor con velas en sus manos y aclamándolo, a una con el anciano Simeón, que reconoció a Cristo como “Luz para alumbrar a las naciones”.

Malaquias 3,1-4. Entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis.

Hebreos. 2,14-18 Tenia que parecerse en todo a sus hermanos.

Lucas 2,22-40. Mis ojos han visto a tu Salvador.

Jueves 3:

San Blas (s. IV), obispo de Sebaste, en Armenia, mártir; su culto se difundió por Europa en la Edad Media. 0 San Oscar (+ 865), obispo de Hamburgo, predicó el Evangelio en los países escandinavos; su labor fue ardua y tenaz.

Hebreos 12.18-19,21-24. Os habéis acercado al monte Sión, ciudad del Dios vivo.

Marcos 6.7-13 Los fue enviando.


Viernes 4:

Hebreos 13,1 –8. Jesucristo es el mismo ayer y hoy y, siempre.

Marcos 6,14-29. Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado.

Sábado 5:

Santa Águeda, virgen, mártir en Catania durante la persecución de Decio, Desde muy antiguo su culto se extendió por toda la Iglesia.



Hebreos 13,15-17.20-21. Que el Dios de la paz, que hizo subir de entre los muertos al gran pastor, os ponga a punto en todo bien,

Marcos 6,30-34. Andaban como ovejas sin pastor.



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