Y ÉSTE ¿QUÉ?

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Hoy cuelgo el comentario un poco más tarde por diversos problemas con la conexión a Internet. Intentar que llegue lejos la señal de mi casa es difícil, y hacerlo con un perro que muerde todos los cables más. Además se complica porque nuestra parroquia-barracón, al ser una estructura de hierro, hace el efecto de la “jaula de Faraday” que -como sabéis todos-, provoca que el “campo electromagnético en el interior de un conductor en equilibrio sea nulo, anulando el efecto de los campos externos” (y luego dicen que la wikipedia no sirve para nada). Es decir que si me asomo a la puerta de la parroquia llega la señal de Internet, pero un paso atrás y nada de nada. Creo que lo solucionaremos el lunes. Parece mentira que las ondas las tratamos los neófitos todas iguales y sean tan diferentes: las de la radio, las de Internet, las del microondas, las del mar… cada onda con sus cositas.

“Pedro dice a Jesús: “Señor, y este ¿qué?. Jesús le contesta: “Si quiero que este se quede hasta que yo venga ¿a ti qué? Tú sígueme”” A veces no nos entra en la cabeza y en el corazón que Dios trata a cada uno como cada uno, que no somos parte de un “pack”. Por eso cada persona es inviolable y su relación con Dios -dentro de la Iglesia-, es única y singular. Dios no pide a todos lo mismo. No existe la vocación por imitación, sino por llamamiento y respuesta. Lo importante es discernir bien lo que Dios quiere de nosotros, cómo quiere que le sigamos y ponernos en marcha. Por eso en la Iglesia no es más importante el Papa que le monaguillo, el sacerdote que la madre de familia, ni el Obispo es más que el sacristán (que hay sacristanes que mandan más que los Obispos). Ciertamente cada tarea es distinta, pero la tarea más importante es la que Dios te ha encomendado. Si alguien se quiere ordenar sacerdote para “ser más” que otros acabará siendo menos que nadie si Dios no le llama para el presbiterado. Si alguien se considera menos en la parroquia por ser joven o demasiado mayor hace mal, si está haciendo lo que Dios le pide. Al igual que el sacerdote no tiene que dedicarse a lo que están llamados los laicos, ni los laicos a hacer lo de los sacerdotes. No por ser más o menos importante, sino porque no se lo pide Dios. San Bernabé fue apóstol porque Dios le llamó para apóstol, no por una decisión personal.

Mañana es Pentecostés, pidámosle al Espíritu Santo que nos enseñe a cada uno lo que Dios quiere de nosotros, y lo sigamos con la misma fidelidad de María. No todos somos iguales, como las ondas, y si Dios pide otra cosa a otro…a ti ¿qué?

 

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