DEPRISA Y DESPACIO.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Me encuentro en una situación muy rara. Después de la rotura de la tibia y el peroné ya voy con una sola muleta, lo cual es muy rápido para otras roturas iguales, pero tardo mucho en andar cien metros, lo que es muy despacio. Las cosas del día a día las hago muy lentas y eso cuesta. Anteayer tuve una “iluminación” y decidí que día quiero inaugurar el nuevo templo, quedan bastantes meses y es incluso tres meses después de la fecha fijada en el contrato. A mi me parece muy lento, viendo las obras de la parroquia creo que a la empresa constructora le parecerá muy rápido. Todo depende desde donde se mire.

“Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre.” Ahora depende desde donde lo miremos. Unos griegos, judíos de la diáspora seguramente, (fama internacional lo llamaríamos hoy), vienen ha preguntar por Jesús. Y Jesús no se promociona, empieza a hablar de que si el trigo no cae en tierra y muere queda infecundo. Nos queda una semana para el Domingo de Ramos y escuchar la Pasión del Señor. Si hubiera sido alguien conocido mundialmente (al menos en el mundillo judío de la época), hubiera sido un escándalo mayúsculo. Pero Jesús no se promociona a los ojos de los hombres: “Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, cuando en su angustia fue escuchado. Él, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna.”

Si Jesús hubiera optado por ser un famoso de su época hubiera podido morir a los 40 ó 57 años y ser un momento de convulsión en el mundo judío de su época… Fama de un día. Hubiera sido muy rápido el escándalo, e igual de rápido el olvido. Ahora, pensar como piensan algunos, que Jesús muere con la idea de que trescientos trece años más tarde Constantino le haga famoso es una estupidez. Sería como si mañana en el periódico leyese esto del rey de España: “El rey es más bien bajo que alto, no mal formado, feo de rostro; tiene el cuello largo, la cara larga y como encorvada hacia arriba; el labio inferior típico de los Austria; ojos no muy grandes, de color azul turquesa y cutis fino y delicado. El cabello es rubio y largo, y lo lleva peinado para atrás, de modo que las orejas quedan al descubierto. No puede enderezar su cuerpo sino cuando camina, a menos de arrimarse a una pared, una mesa u otra cosa. Su cuerpo es tan débil como su mente. De vez en cuando da señales de inteligencia, de memoria y de cierta vivacidad, pero no ahora; por lo común tiene un aspecto lento e indiferente, torpe e indolente, pareciendo estupefacto. Se puede hacer con él lo que se desee, pues carece de voluntad propia.”  Como seguro ya habéis supuesto no hablaría de Juan Carlos I, el actual rey, sino de Carlos II (descrito por el Nuncio de su Santidad), hace trescientos trece años.

Jesús no es ni muy rápido ni muy lento. No tenía un plan o una estratagema, sino el plan de Dios . Por eso puede sufrir miles de años de espera: “Ahora mi alma está agitada, y ¿qué diré?: Padre, líbrame de esta hora. Pero si por esto he venido, para esta hora. Padre, glorifica tu nombre.” Pero puede salvarte hoy, de pronto, sin avisos. La cruz no es rápida ni lenta, llega a tu alma cuando llega, sólo falta que le abras tu alma.

Sólo queda una semana de Cuaresma, no pienses que es poco para cambiar de vida. La Virgen María te ayudará a estar donde tienes que estar y entonces entenderás la frase de Dios Padre: «Lo he glorificado y volveré a glorificarlo.»

Hoy hemos cambiado la hora es España, una hora menos de sueño, una hora antes la salvación.

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