HUELGA.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Hoy es día de huelga. Huelga decir que no voy a dejar de escribir el comentario. Todo el día será una lucha en las noticias sobre si ha tenido o no éxito, sobre la actuación de los piquetes, unos dirán una cosa, otros otra… ¡un lío!. Espero que no pase nada y no haya nada que destacar. Hablando con comerciantes, obreros, trabajadores que quieren venir a trabajar tienen cierto miedo a los que se puedan poner violentos. Tristemente parece que en épocas de conflicto hay que hacer imperar la ley del más fuerte. Deja de mandar el parlamento -donde se parla-, para dar paso al apaleamiento. Es una pena, la fuerza de la razón o de la verdad deja paso a la fuerza de los bíceps.

“Entonces cogieron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo.” ¡Qué contrasentido tan grande! El templo que se construyó para albergar la gloria de Dios, expulsa a Dios amenazándolo con apedrearlo. Otra vez la ley de los fuertes que no entienden la verdad ni a quien tienen delante. Nos pueden parecer muy bestias o que tenían los ojos muy cegados pero ¿cuántas veces nos pasa lo mismo?.

“¿No sabéis que vuestros cuerpos son templo del Espíritu Santo?” Claro que lo sabemos, pero cuántas veces echamos a Dios de su templo, nuestro cuerpo. Hoy no se habla demasiado de la castidad y de la pureza. tal vez estemos saturados de épocas -yo creo que un poco exageradas-, en que el sexto mandamiento pasó a ser el primero. Pero poner cada cosa en su sitio no es hacerlas desaparecer. Somos templo de Dios y cuando las pasiones se levantan como “piquetes desinformativos” con palos y piedras no hay que dejarse amedrentar. Lo débil de Dios es más fuerte que los hombres. Muchas personas dan por sentada la derrota ante las tentaciones de sensualidad, les parece que nunca van a ser capaces de vencerlas o, en lo más íntimo de su corazón, espera que se les pase a los ciento trece años. No es verdad, pero queremos hacer una lucha entre el bien y el mal, como si esa lucha tuviera que decidir todavía ganador. Cristo ha vencido al mundo. Dentro de ocho días cantaremos adorando la cruz: “Mirad el árbol de la cruz, donde estuvo clavada la salvación del mundo”. No miramos al que tal vez venza, ni a uno de los competidores ni a un concursante con posibilidades. No, miramos al Salvador. Cristo ya ha vencido, tu cuerpo es templo de aquel que ha vencido al mundo. No hay que andarse con luchitas, peleas, diálogos inútiles con las pasiones o las tentaciones. En tu interior, y por lo tanto vivificando todo tu cuerpo, el que está es el que tiene derecho a estar: Dios Espíritu Santo y Dios hijo que se hace Eucaristía por ti.Los demás sobran, están de más.

«Os aseguro: quien guarda mi palabra no sabrá lo que es morir para siempre.» Conoce la Palabra de Dios, léela frecuentemente y con atención, que se grabe en tu cabeza y tu corazón. El pecado es el que mata para siempre, pero cuando la sombra del pecado, del egoísmo, de la autosuficiencia recurre a la Palabra de Dios, recita un salmo, métete en el Nuevo Testamento y deja que Jesús sea tu Señor.

Vamos a vivir la pasión, muerte y resurrección de Cristo y vamos a vivirla con todo el cuerpo y el espíritu, no dejes que ninguno de los dos se quede detrás, sería una dicotomía inconcebible. La Virgen de ayudará a poner todo el corazón en estos días, que no haga huelga.

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