Dios-con-nosotros

Escrito por Comentarista 3 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

La verdad es que Dios siempre hace maravillas. Las hace por Amor y mueve los hilos de la historia sorprendentemente. En que situación pone a María y a José, dos buenas personas que se amaban y caminaban en un proyecto de amor en familia para toda la vida. Pero, no son cualquiera. La maravilla que hace Dios es prepararles, de distinta forma, para el proyecto universal de salvación de la humanidad ¿Pudo imaginar alguna vez esto María? José no lo esperaba y ante la situación que, humanamente era fácil de mal interpretar, la amaba tanto y era tan santo, que “decidió repudiarla en secreto”. Pero el ángel le mostró la maravilla que había hecho Dios.

Nosotros hemos podido dejar de esperar que Dios haga maravillas en nuestra vida. Y, en ocasiones, podemos sentir o creer que Dios tiene demasiado que hacer para preocuparse por hacer maravillas en nosotros; le podemos sentir lejano, indiferente. Pero no es así. Vive el Señor y vive con nosotros. Esta tan cercano que se ha hecho uno de nosotros en una Virgen, en una humana, en María. Y se llama Dios-con-nosotros. Debemos recordarlo y repetirlo lo que sea necesario para no ignorarlo y perdernos su presencia. “José, hijo de David, no tengas reparo”, mira con los ojos de la fe y te darás cuenta de la maravilla que Dios ha hecho, de lo especial y única que es María, porque Dios la ha llenado de gracia, y vuestro proyecto compartido de vida, otra maravilla de Dios, ha querido que sea para la salvación del mundo por obra del Espíritu Santo. Qué maravilloso seguro que fue vivir esto para ellos, a pesar de las dificultades y dudas que les asaltaron.

Pero ya lo dice Jeremías en la profecía de la primera lectura,”lo llamarán con este nombre: El Señor-nuetra-justicia”, y lo dice el salmo 71,”Bendito sea el Señor, Dios de Israel, el único que hace maravillas”, en el mundo, en la historia, en ti, en mi… Nos preparamos para contemplar de nuevo el culmen de todas sus maravillas, lo que da sentido a nuestra fe, a nuestra existencia, su Encarnación en una Virgen y la fidelidad a Dios de ella y de un hombre enamorado de su mujer, que llevan a cabo su vocación, su misión divina, cumpliendo la voluntad de Dios para ser buenos instrumentos en su plan salvífico. Nos vamos acercando a Quien es la luz del mundo, la luz que poco a poco al acercarnos, al profundizar y madurar en nuestra experiencia de fe, va iluminando nuestras vidas y vamos viendo las maravillas que el Señor ha hecho y hace, también en nosotros, en nuestro entorno. Lo veo cada vez más en mi parroquia, en las personas que caminamos juntos, en las que nos encontramos y en las que se van acercando. Él está.

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