Si quieres…

Escrito por Comentarista 4 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

image“Si quieres, puedes curarme”. Un leproso se acerca al Señor y se pone de rodillas ante Él. No empieza a contarle su currículo, engordándolo como un fantasmilla que quiere trepar. No le dice que es un padre espléndido, que a los amigos de sus hijos les parece ejemplar. Tampoco muestra credenciales de marido intachable, que puede comprobar que su mujer no ha presenciado jamás una sola discusión. Sencillamente se pone de rodillas y le dice qué él no pude curarse solo, que está vencido y confía en ese Hombre Misterioso que se ocupa de cada uno como si los conociera desde siempre.

Todo dolor humano duele a Cristo, ese dolor le llegará hasta la cruz, y volverá a alcanzarle allí donde el hombre vea comprometida su salud, sea cual sea su circunstancia histórica. En toda guerra Dios no busca un bando en el que posicionarse, su ubicación es el dolor. Hace pocas semanas vino a España un obispo católico de Irak, dijo que cuando a un creyente de su tierra le preguntan, ¿dónde está Dios en este conflicto absurdo?, responde así: “esa es una típica pregunta occidental. Cuando nosotros sufrimos Dios está aquí con nosotros, padeciendo”. Como a muchos otros, al leproso del Evangelio el Señor le dice que no se lo diga a nadie, que guarde ese secreto entre los dos, como hacen los que son muy amigos después de un pacto entre caballeros. Pero hay cosas que desbordan todo criterio de contención, la alegría es imparable.

Recordemos que todo empezó con una sugerencia del leproso a Jesús, si quieres… Al Señor le gustan estos juegos de sugerencias. No le interesa esa presión frívola de quienes buscan servirse de Él, como Herodes, el sucesor de Herodes el Grande con el que tuvo un cara a cara silencioso. Herodes se alegró de tenerlo delante, porque había oído muchas cosas de él y quería que le entretuviera, que se pusiera a hacer sus milagros, como los encantadores de serpientes. Pero el Señor se calló, no es difícil imaginárselo mirando al suelo delante de aquel hombre tan frívolo. Pero tú ponle a prueba, pero de rodillas y sin currículo.

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Comentarios (2)

  • Carlos castro

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    Me alegro de encontrar un sitio. Donde me ayudan a reflexionar de mejor manera con la ayuda del espíritu santo, gracias

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  • Carlos Garcia

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    Buen dia, agradezco mucho el comentario, me ayuda ver cosas que mis ojos no son capaces de ver, “si quieres Señor…” danos Señor la fe de este hermano.

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