Archiv para 4 enero, 2017

Jesús se interesa por las inquietudes de los discípulos y les invita a convivir con él

Escrito por Comentarista 11 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

En el Evangelio de hoy vemos como Jesús se toma en serio la búsqueda de Andrés y del otro discípulo de Juan. Jesús se interesa por nuestras inquietudes y búsquedas.

Cada uno de nosotros tenemos una o varias inquietudes vitales. Por ejemplo a la filósofa judía, que después fue carmelita, Edith Stein le movió toda su vida la búsqueda de la verdad. A uno de los santos padres de los primeros siglos del cristianismo llamado San Agustín fue la búsqueda del Amor que llenara su corazón inquieto, lo que le hizo buscar en muchas experiencias de amor humano.

En la Biblia también se nos presentan personajes como Moisés, quien era muy sensible a la situación de injusticia que vivía el pueblo de Israel frente a la opresión del imperio egipcio.

¿Cuál es tu inquietud existencial? ¿Qué es lo que más te importa en la vida, cuáles son esas preguntas que te inquietan dentro de ti?

Jesús ante esas inquietudes de los discípulos de Juan no les da respuestas rápidas, sino que les dice: “Venid y veréis”. Los invita a convivir con él, a vivir su misma vida. Este momento debió ser marcante para ellos, ya que en el Evangelio está recogida hasta la hora: era como la hora décima.

Es desde la convivencia con Jesús, desde la amistad con El desde donde todas nuestras inquietudes y dudas van encontrando respuesta. Como dice el concilio Vaticano II, “la razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la unión con Dios. Desde su mismo nacimiento, el hombre es invitado al diálogo con Dios. Existe pura y simplemente por el amor de Dios, que lo creó, y por el amor de Dios, que lo conserva. Y sólo se puede decir que vive en la plenitud de la verdad cuando reconoce libremente ese amor y se confía por entero a su Creador” (Gaudium et Spes 19).

Esta unión con Dios no es algo abstracto, sino que se realiza a través de la unión con Cristo. San Pablo describe así el sentido de su vida: Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí (Gálatas 2,20). Pablo nos explica que no se trata solo de pensar cómo actuaría Cristo en cada situación, sino de dejar a Cristo vivir, sentir, pensar y actuar en nuestras vidas. Esto nos saca de toda actitud voluntarista a la hora de vivir nuestra unión o amistad con Cristo y le confiere un sentido y un valor muy grande a cada uno de nuestros días. Madeleine Delbrel, una asistente social y escritora del siglo pasado lo concreta de ésta manera:

“Empieza un día más.

Jesús quiere vivirlo en mi. No está encerrado.

Ha caminado entre los hombres.

Conmigo está entre los hombres de hoy.

Va a encontrarse con cada uno de los que entren en casa,

Con cada uno de los que me cruce por la calle,

Otros ricos distintos de los de su tiempo, otros pobres,

Otros sabios y otros ignorantes,

Otros niños y otros ancianos,

Otros santos y otros pecadores,

Otros sanos y otros inválidos.

Todos serán los que él ha venido a buscar.

Cada uno, el que él ha venido a salvar.

A quienes me hablen, él tendrá algo que responder.

A quienes tengan carencias, él tendrá algo que dar.

Cada uno existirá para él como si fuera único.

Tendrá que vivir su silencio en le ruido.

Impulsará su paz en el tumulto.

Todo estará permitido el día que venga,

Todo estará permitido y exigirá que yo diga que sí.

El mundo en el que él me deja para estar conmigo

no puede impedirme estar con Dios;

como un niño en los brazos de su madre

no deja de estar con ella,

aunque ella camine entre la multitud.

Jesús no ha dejado de ser enviado a todas partes.

Nosotros no podemos dejar de ser

en cada instante

los enviados de Dios al mundo.

A través de los hermanos próximos a los que él nos hará

Servir, amar, salvar,

las oleadas de su caridad partirán

hasta el confín del mundo,

irán hasta el fin de los tiempos.

Bendito sea éste nuevo día, que es Navidad para la tierra,

porque en mi Jesús quiere vivirlo de nuevo.”

Que podamos vivir el día de hoy desde ésta maravillosa perspectiva.

Ana Isabel Seton, fundadora (1774-1821)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Celso, Gregorio, Rigoberto, Ferréolo, obispos; Dafrosa, Hermetes, Ageo, Cayo, Máyulo, Aquilino, Gémino, Eugenio, Marciano, Quinto, Teódoto, Trifón, Prisco, Prisciliano y Benedicta, mártires; Roger, abad; Ana Isabel Seton, fundadora; Genoveva Torres Morales, fundadora del Instituto de las RR. MM. Angélicas, beata.

Dafrosa, mártir († a. 362)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Celso, Gregorio, Rigoberto, Ferréolo, obispos; Dafrosa, Hermetes, Ageo, Cayo, Máyulo, Aquilino, Gémino, Eugenio, Marciano, Quinto, Teódoto, Trifón, Prisco, Prisciliano y Benedicta, mártires; Roger, abad; Ana Isabel Seton, fundadora; Genoveva Torres Morales, fundadora del Instituto de las RR. MM. Angélicas, beata.

04/01/2017 – Miércoles – Tiempo de Navidad

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
No puede pecar, porque ha nacido de Dios
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 3, 7-10

Hijos míos, que nadie os engañe. Quien obra la justicia es justo, como él es justo.

Quien comete el pecado es del Diablo, pues el Diablo peca desde el principio. El Hijo de Dios se manifestó para deshacer las obras del diablo.

Todo el que ha nacido de Dios no comete pecado, porque su germen permanece en él, y no puede pecar, porque ha nacido Dios.

En esto se reconocen los hijos de Dios y los hijos del Diablo: todo el que no obra la justicia no es de Dios, ni tampoco el que no ama a su hermano.

Palabra de Dios.

Sal 97, 1-2ab. 7-8a. 8b-9
R. Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R.

Retumbe el mar y cuanto contiene,
la tierra y cuantos la habitan;
aplaudan los ríos,
aclamen los montes. R.

Al Señor, que llega
para regir la tierra.
Regirá el orbe con justicia
y los pueblos con rectitud. R.

EVANGELIO
Hemos encontrado al Mesías
Lectura del santo Evangelio según san Juan 1,35-42

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice:

«Este es el Cordero de Dios».

Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta:

«¿Qué buscáis?».

Ellos le contestaron:

«Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?»-

Él les dijo:

«Venid y lo veréis».

Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; era como la hora décima.

Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice:

«Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo)».

Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo:

«Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro)».

Palabra del Señor.