Archiv para 8 enero, 2017

Este es mi hijo amado en quién me complazco

Escrito por Comentarista 11 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Celebramos este domingo la fiesta del bautismo de Jesús, de esta forma cerramos el tiempo de Navidad y damos comienzo al tiempo ordinario. Durante todos estos días hemos profundizado el misterio de la Encarnación, el misterio que es que Dios quiso hacerse hombre. Ahora, pasamos a otra etapa del año litúrgico, nos vamos a centrar en el ministerio de Jesús, en su vida pública, que comienza con el bautismo.

Jesús, el Hijo amado, era verdadero Dios y verdadero hombre. Jesús, durante su vida, que vamos a ir recorriendo durante el tiempo ordinario, nos muestra lo que significa ser hijos, nos enseña en que cosiste la verdadera filiación. Para ello, necesita ser ungido por el Espíritu Santo en su humanidad, de esta forma, podrá llevar hasta el final la misión que el Padre le encomienda. Como vemos, esta fiesta es profundamente trinitaria. El Padre se deja oír desde el cielo diciendo: “este es mi Hijo amado, en quién me complazco”. El Hijo, para llevar a cabo su misión, se coloca en la fila para ser bautizado por Juan, reconoce que necesita de la acción del Espíritu en su humanidad. El Espíritu desciende sobre Jesús y se posa sobre Él. Padre, Hijo y Espíritu, cada uno realizando su misión en el plan de salvación.

Esta fiesta nos enseña la importancia de la comunión. Dios Amor, comunión de personas, actúa siempre en unidad. Nosotros estamos creados a imagen y semejanza de Dios, por lo tanto, nuestra esencia más profunda es la comunión. Pidamos hoy la comunión para nuestra Iglesia, desde los ámbitos más pequeños a los más grandes, pidamos la comunión para nuestros grupos de catequesis, para nuestras parroquias, para nuestras diócesis, comunión en la Iglesia local y universal. Comunión no significa uniformidad de pensamiento y de formas, sino opción por la unidad en la diferencia. Esta fiesta también nos enseña la necesidad que tenemos todos del Espíritu Santo, si el Hijo de Dios, segunda persona de la trinidad, fue ungido por el Espíritu en su humanidad, cuanto más nosotros, criaturas, necesitamos ser ungidos por el Espíritu. Sin la acción del Espíritu no podemos generar comunión, no podemos crear unidad, por eso pidamos la fuerza del Espíritu. Hoy somos nosotros los hijos amados en quién Dios se complace, hoy Dios nos confía también la misión de llevar el evangelio a nuestro mundo.

Comencemos el tiempo ordinario pidiendo al Espíritu Santo que nos ilumine, que nos guíe, que nos conduzca. Que nos ayude a vivirnos y sentirnos en todo momento como los hijos predilectos de Dios, en quienes Él confía. Pidamos por todos los catecúmenos que se preparan para recibir el bautismo. Por los padres de los niños que se acercan a la Iglesia para pedir este sacramento, ojalá pueda significar para ellos un acercamiento y un redescubrimiento de su fe. Pidamos hoy por todos los bautizamos, para que renovemos nuestro bautismo en este día, para que descubramos la grandeza de ser hijos amados de Dios.

Elevemos nuestra plegaria a la Trinidad, que el Padre, el Hijo y el Espíritu nos ayuden a comprender lo que significa nuestro bautismo. Que ellos nos acompañen durante todo el tiempo ordinario para que sepamos actuar como hijos en todas las circunstancias y situaciones que la vida nos presente.

Gúdula, virgen († 712)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Apolinar, obispo; Luciano, presbítero; Maximiano, Julián, Eugeniano, Arterio, Teófilo y Eladio, mártires; Severino, abad; Atico y Ciro, patriarcas; Paciente, Máximo, Erardo, Alberto, obispos; Severiana, abadesa; Jocundo, confesor; Gúdula, virgen.

Severino, abad († 484)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Apolinar, obispo; Luciano, presbítero; Maximiano, Julián, Eugeniano, Arterio, Teófilo y Eladio, mártires; Severino, abad; Atico y Ciro, patriarcas; Paciente, Máximo, Erardo, Alberto, obispos; Severiana, abadesa; Jocundo, confesor; Gúdula, virgen.

08/01/2017 – Domingo . El Bautismo del Señor

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Mirad a mi siervo, en quien me complazco
Lectura del libro de Isaías 42, 1-4. 6-7

Esto dice el Señor:

«Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, en quien me complazco.

He puesto mi espíritu sobre él, manifestará la justicia a las naciones.

No gritará, no clamará, no voceará por las calles.

La caña cascada no la quebrará, la mecha vacilante no lo apagará.

Manifestará la justicia con verdad. No vacilará ni se quebrará, hasta implantar la justicia en el país. En su ley esperan las islas.

Yo, el Señor, te he llamado en mi justicia, te cogí de la mano, te formé e hice de ti alianza de un pueblo y luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la cárcel, de la prisión a los que habitan las tinieblas».

Palabra de Dios.

Sal 28, 1a y 2.3ac-4.3b y 9b-10
R. El Señor bendice a su pueblo con la paz.

Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado. R.

La voz del Señor sobre las aguas,
el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica. R.

El Dios de la gloria ha tronado.
En su templo un grito unánime: «¡Gloria!»
El Señor se sienta por encima del diluvio,
el Señor se sienta como rey eterno. R.

SEGUNDA LECTURA
Ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 10,34-38

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:

«Ahora comprendo con toda la verdad que Dios no hace acepción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los hijos de Israel, anunciando la Buena Nueva de la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos.

Vosotros conocéis lo que sucedió en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicó Juan. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él».

Palabra de Dios.

EVANGELIO
Se bautizó Jesús y vio que el Espíritu de Dios se posaba sobre él
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 3, 13-17

En aquel tiempo, vino Jesús desde Galilea al Jordán y se presento a Juan para que lo bautizara.

Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole:

«Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?».

Jesús le contestó:

«Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia».

Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una luz de los cielos que decía:

«Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».

Palabra del Señor.

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