Archiv para 10 Enero, 2017

TODO LO SOMETISTE BAJO SUS PIES.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Mucha gente se pregunta ¿hacía dónde vamos? Y la respuesta suele ser pesimista: Las cosas están muy mal, cada día todo es más complicado, ¡Parusía ya! Miramos hacia el futuro como con temor. Tenemos miedo a envejecer, miedo a la enfermedad, miedo a perder las fuerzas, miedo a la muerte. Tememos la persecución, el hambre la angustia…, pero San Pablo nos dirá que en todo eso vencemos fácilmente en aquel que nos amó. Siendo realistas tendremos que decir que las cosas están muy mal, pero que el futuro es estupendo, pues el futuro es de Cristo.

“Había precisamente en su sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo y se puso a gritar: «¿Qué tenemos que ver nosotros, contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios».” ¿Qué haría un hombre con un espíritu inmundo en la sinagoga? ¿No tendría mejores lugares dónde estar? Incluso parece que escuchaba a Jesús y le presta atención hasta que “salta” y se pone a gritar. No nos extrañe que en nuestras parroquias y en nuestra Santa Madre Iglesia haya también espíritus inmundos. Están sentados en nuestros bancos y participan de nuestras reuniones. ¿No podían irse a la bolera a pasar el rato? No, se lo pasan mejor en la Iglesia. Son los que se pasan el día desalentando, criticando, murmurando, desanimando. Para los que todo está oído y escuchado, los que ya todo se ha intentado y no funciona nada. Los que quieren cambiar la Misa para hacerla más atractiva, más espectáculo, a ver si la gente viene no por Cristo, sino a entretenerse. Los que van cambiando la doctrina a ver cuál es más atrayente, un día pueden ser de un extremo y otro de otro, sin despeinarse. Son los que siembran el desconcierto y las dudas, se van haciendo con su parcelita de poder y desde allí siembran la cizaña. Incluso a veces asistimos a peleas entre espíritus inmundos queriendo desbancarse uno a otro. ¿Qué hacer frente a estos espíritus inmundos? Sólo se me ocurre una: Fidelidad.

Fidelidad a Cristo, a la Iglesia y la Tradición y a la Liturgia. Fidelidad en la oración constante ante el Sagrario y de la mano de María al rezo del Rosario. Fidelidad en la fe, en la moral y en las costumbres. Muchísimo amor a la Iglesia que es nuestra Madre. Una caridad fiel, que deja el juicio a Dios y muestra la verdad para que pueda abrazarse. Y también una fiel esperanza, que no se desanima frente a los “desanimosos”. Siendo fiel a esto el espíritu inmundo un día “saltará” y gritará: Había precisamente en su sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo y se puso a gritar:

«¿Qué tenemos que ver nosotros, contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios».

Y entonces Cristo, con su autoridad, le devolverá al redil, a amar a la Iglesia, a amar a Dios, a ser feliz.  Si intentamos echarles a empujones lo más seguro es que nos quedemos fuera con ellos. Ten confianza, Cristo ha vencido al mundo, suyo es el futuro, todo se ha puesto bajo sus pies.

Fidelidad, fidelidad, fidelidad. Pido para todos la fidelidad de Santa María y de San José.

 

Gonzalo de Amarante, confesor († a. 1260)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Gregorio X, papa; Nicanor, mártir; Agatón, Marciano, presbíteros; Aldo, Gonzalo, confesores; Guillermo (=Willian, Billy), Juan el Bueno, Patrocinio y Domiciano, Petronio, Maurilo, obispos; Pedro Urseolo, Gonzalo, monje; Aringa, virgen; Leonia Francisca de Sales Aviat, beata.

10/01/2017 – Martes de la 1ª semana de Tiempo Ordinario

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Convenía perfeccionar mediante el sufrimiento al jefe que iba a guiarlos a la salvación
Lectura de la carta a los Hebreos 2, 5-12

Dios no sometió a los ángeles el mundo venidero, del que estamos hablando; de ello dan fe estas palabras:

«¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, o el ser humano, para que mires por él?
Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad, todo lo sometiste bajo sus pies».

En efecto, al someterle todo, nada dejó fuera de su dominio. Pero ahora no vemos todavía que le esté sometido todo.

Al que Dios había hecho un poco inferior a los ángeles, a Jesús, lo vemos ahora coronado de gloria y honor por su pasión y muerte. Pues, por la gracia de Dios, gusto la muerte por todos.

Convenía que aquel, para quien y por quien existe todo, llevará muchos hijos a la gloria perfeccionando mediante el sufrimiento al jefe que iba a guiarlos a la salvación.

El santificador y los santificados proceden todos del mismo. Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos, cuando dice:

«Anunciaré tu nombre a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré».

Palabra de Dios.

Sal 8, 2a y 5. 6-7. 8-9
R. Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos

¡Señor, Dios nuestro,
qué admirable es tu nombre en toda la tierra!
¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él,
el ser humano, para mirar por él? R.

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos.
Todo lo sometiste bajo sus pies.R.

Rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por el mar. R.

EVANGELIO
Enseñaba con autoridad
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 1, 21-28

En la ciudad de Cafarnaún, el sábado entró Jesús en la sinagoga a enseñar; estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los escribas. Había precisamente en su sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo y se puso a gritar:

«¿Qué tenemos que ver nosotros, contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios».

Jesús lo increpó:

«Cállate y sal de él».

El espíritu inmundo lo retorció violentamente y, dando un grito muy fuerte, salió de él. Todos se preguntaron estupefactos:

«¿Qué es esto? Una enseñanza nueva expuesta con autoridad. Incluso manda a los espíritus inmundos y lo obedecen».

Su fama se extendió enseguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

Palabra del Señor.