Archiv para 2 Febrero, 2017

La duración y la esperanza

Escrito por Comentarista 4 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Alguien tendría que narrar una biografía novelada del anciano Simeón. De él hay poca cosa, sólo conocemos una escena, es tan poca la información que habría que echarle mucha ficción al resto. Pero del Evangelio presumimos que era justo, piadoso y esperaba el consuelo de Israel. Son tres rasgos que si asemejáramos el hombre a un árbol, serían las tres ramas más importantes del tronco. Una justicia natural, una vida inmersa en Dios y una desmedida esperanza, porque la suya era ni más ni menos que la esperanza de la llegada del Mesías, no una esperanza low cost. Un hombre inadvertido, anciano ya, con las rarezas de quien lleva mucho tiempo sobre la tierra, que hacía vida en silencio hasta que el Señor pone en sus manos el regalo de su presencia.

Es lógico que casi todos los pintores barrocos se fijen en este personaje cuando la protagonista debería ser la pareja de jóvenes, la sagrada familia, que había ido al templo para cumplir con la ley. El cuadro de Rembrandt es el más conocido, el anciano mira sobrecogido al cielo, abraza al Niño como el que ha conseguido por fin la prueba de la propia existencia, “es cierto, Dios me hizo una promesa, Dios me la acaba de confirmar”. Hay en esta escena una enseñanza que no debemos olvidar, Dios siempre responde, no sólo escucha, responde. Sabe cuándo poner su mano en la tierra para que su sorpresa nos haga todo el bien que necesitamos.

A Dios le preocupa el “cuándo” del hombre, sabe que nos movemos en el desasosiego y eso le hace daño, porque un padre no espera que su hijo desconfíe de él. Igual que los niños caprichosos, nosotros queremos las cosas a golpe de doble click, y a Dios le asusta la inmediatez, porque sabe que la edificación espiritual se parece mucho a la edificación de castillos y pirámides. Trabajo previo, tiempo. La poetisa argentina Alejandra Pizarnik, que sufría un trastorno bipolar que le ahogaba las alegrías de lo cotidiano, dejó escrito una colección de diarios en los que narraba sus angustias. Una de ellas bien que la subrayó, “tengo comprobado que la duración me espanta“. Y sin embargo, la duración es posibilidad de ver a Dios en la tierra.

Querer las cosas “para ya” es apropiarse de Dios, servirse de Él como de un recadero. Embarcarse en la duración es vivir un estado de estrecha relación. Simeón debería ser el patrono de la respuesta de Dios en esa duración interminable que parece que es la vida.

Hoy mira a Simeón, pídele esas tres grandes virtudes: justicia, fe y una vida en esperanza. Y no le temas nunca al tiempo.

02/02/2017 – Jueves de la 4ª semana de Tiempo Ordinario – La Presentación del Señor

Escrito por Administrador el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis
Lectura de la profecía de Malaquías 3, 1-4

Así dice el Señor:

«Mirad, yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino ante mi.

De pronto entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis, el mensajero de la alianza que vosotros deseáis.

Miradlo entrar – dice el Señor de los ejércitos -.

¿Quién podrá resistir el día de su venida?, ¿quién quedará en pie cuando aparezca?

Será un fuego de fundidor, una lejía de lavandero: se sentará como un fundidor que refina la plata, como a plata y a oro refinará á los hijos de Levi, y presentarán al Señor la ofrenda como es debido.

Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, como en los años antiguos».

Palabra de Dios.

 

Sal 23, 7. 8. 9. 10
R. El Señor, Dios de los ejércitos, es el Rey de la gloria.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria. R.

-¿Quién es ese Rey de la gloria?
-El Señor, héroe valeroso; el Señor, héroe de la guerra. R.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria. R.

-¿Quién es ese Rey de la gloria?
-El Señor, Dios de los ejércitos. Él es el Rey de la gloria. R.

SEGUNDA LECTURA
Tenía que parecerse en todo a sus hermanos
Lectura de la carta a los Hebreos 2, 14-18

Los hijos de una familia son todos de la misma carne y sangre, y de nuestra carne y sangre participó también Jesús; así, muriendo, aniquiló al que tenía el, poder de la muerte, es decir, al diablo, y liberó a todos los que por miedo a la muerte pasaban la vida entera como esclavos.

Notad que tiende una mano a los hijos de Abrahán, no a los ángeles. Por eso tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser sumo sacerdote compasivo y fiel en lo que a Dios se refiere, y expiar así los pecados del pueblo. Como él ha pasado por la prueba del dolor, puede auxiliar a los que ahora pasan por ella.

 

EVANGELIO
Mis ojos han visto a tu Salvador
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 2, 22-32

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones».

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.

Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

-«Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz.

Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos:

luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel».

Palabra del Señor.

Febrero 2017
L M X J V S D
« Ene    
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728