Archiv para 5 febrero, 2017

Que la sal no viene de ti…

Escrito por Comentarista 4 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Ojo, que escuchas atentamente el Evangelio de hoy y te puede venir la tontería de creerte un superhéroe cuya fuerza nace exclusivamente de ti, y que cuanto tocas lo conviertes, como el rey Midas, en oro puro. Escuchas que eres la sal de la tierra y te dices, “es que soy así, no lo puedo evitar, voy sazonando el mundo con la verdad“. Esa chulería no te sienta nada bien, porque te separa de los demás por arrogancia y además por la falsedad de lo que crees. Si eres la sal de la tierra es por tu bautismo, no por tus cualidades, ¿sabes?, aquel día no te enteraste porque eras un bebé, bastante hacías con chillar y comer. Pero en aquel momento, cuya partida deberías tener enmarcada sobre el cabecera de tu cama, tus padres te hicieron el gran regalo de la dulce invasión de Dios en tu vida. De esa presencia interior, “más íntima que tu propia mismidad“, nace tu personalidad espiritual y la sal con la que estás dispuesto a sazonar el mundo entero.

Sí, dan ganas de sazonar este mundo con el calor de Nuestro Señor. A la vieja Europa, que después de la Segunda Guerra Mundial había ido construyendo su puzzle, le está llegando el momento de volver a desordenar sus piezas, acontecimiento que había previsto el San Juan Pablo II: del nacionalismo y de la ausencia de vertebración cristiana, el continente no se reconocerá y sólo quedará una estructura individualista dispuesta a rebañar el dinero propio, cada uno atendiendo a su negocio. Y la sal de la tierra es que la vocación política vuelve a servir al bien común.

Pero en tu trabajo ordinario puedes ser la sal de la tierra, porque tu cometido no es cumplir, sino vivir el trabajo con la misma pasión de Dios en el proceso de la creación del Universo. Y sazonas también el hogar de casa, no te contentas con preparar a tus hijos para el futuro laboral, sino para darles claves de advertir la presencia de Dios en la vida ordinaria.

Y tú como sacerdote no buscas facilitar cuatro palabras de cariño a los que acuden a ti, sino ofrecer la palabra del Señor. Contaba el entonces cardenal Ratzinger a un grupo de seminaristas, que en un campo ruso de prisioneros de guerra, un clérigo no católico se acercó a un sacerdote católico para confesarse, “¿y por qué?“, y el otro le respondió, “porque no necesito consuelo, sino absolución”. Es la palabra salvadora del Señor la que salva, no nuestros fáciles consuelos.

Piensa por tanto que ser la sal de la tierra es una nueva identidad que te ha sido regalada, no un logro personal.

Águeda, virgen y mártir (c. a. 230-251)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Águeda (Gadea), virgen; Calamanda, virgen y mártir; Pedro Bautista, Martín de la Ascensión, Gonzalo García, Isidoro, mártires; Avito, Ingenuino, Albuino, obispos; Agripino, Agrícola, Águeda Hildegardis, confesores; Alicia (Adelaida, Adela), abadesa; Felicia niña, mártir; Polinetes, patriarca; Bertoldo, abad.

05/02/2017 – Domingo de la 5ª semana de Tiempo Ordinario

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Surgirá tu luz como la aurora
Lectura del libro de Isaías 58, 7-10

Esto dice el Señor:

«Parte tu pan con el hambriento, hospeda a los pobres sin techo, cubre a quien ves desnudo y no te desentiendas de los tuyos.

Entonces surgirá tu luz como la aurora, enseguida se curarán tus heridas; ante ti marchará la justicia, detrás de ti la gloria del Señor.

Entonces clamarás al Señor, y te responderá; pedirás ayuda y te dirá: “Aquí estoy”.

Cuando alejes de ti la opresión, el dedo acusador y la calumnia, cuando ofrezcas al hambriento de lo tuyo y sacies el alma afligida, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad como el mediodía».

Palabra de Dios.

Sal 111, 4-5. 6-7. 8a y 9
R. El justo brilla en las tinieblas como una luz.

En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo.
Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos. R.

Porque jamás vacilará.
El recuerdo del justo será perpetuo.
No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor. R.

Su corazón está seguro, sin temor.
Reparte limosna a los pobres;
su caridad dura por siempre
y alzará la frente con dignidad. R.

SEGUNDA LECTURA
Os anuncié el misterio de Cristo crucificado
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 2, 1-5

Yo mismo, hermanos, cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y este crucificado.

También yo me presenté a vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

Palabra de Dios.

EVANGELIO
Vosotros sois la luz del mundo
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 13-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?

No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.

Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.

Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.

Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo».

Palabra del Señor.

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