Archiv para 15 febrero, 2017

Miércoles 15 de febrero. VI semana del tiempo ordinario

Escrito por Comentarista 6 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Aunque siguen los intentos por encontrarla, el arca de Noé sigue sin aparecer. En todo caso, el relato del libro del Génesis acerca de lo que pasó tras el diluvio es una bocanada de esperanza para la humanidad. Recordemos que el diluvio universal era un “borrón y cuenta nueva” respecto del proyecto creador de Dios: se arrepiente de la creación del hombre, pues la criatura, de espaldas al Creador, se arrastra por los caminos de la maldad.

La misión de Noé fue rescatar lo imprescindible del género humano y también de los animales. Sobre las plantas no se dice nada, pero como son más resistentes al agua, no suponía un problema. Este relato del arca de la alianza le gusta especialmente a los niños, pues les parece una especie de zoo flotante.

El arca se llenó justo a tiempo, antes de que el diluvio borrara a los hombres y sus maldades de la faz de la tierra. Este modo de actuar de Dios manifiesta la gran vocación para la que ha sido creado el ser humano, y de lo terrible que es la maldad, que desfigura y disgusta al Señor, pues la criatura, cayendo en el pecado, rechaza su propia belleza y se envilece. El diamante prefiere ser un mero trozo de carbón. Un hombre así no sirve: dice poco de sí mismo y de Dios.

Noé y su familia son agradables a Dios, y le adoran con rectitud. Son personas de fe. Cuando las aguas vuelven a su cauce, Noé ofrece a Dios un sacrificio de animales. Teniendo en cuenta los pocos que había sobre la faz de la tierra, este sacrificio tiene un valor inmenso. Pero el sacrificio más agradable a Dios fue el corazón adorante de Noé, lleno de gratitud por haber “salvado el pellejo”. Esto conmueve al Señor y se arrepiente del exterminio que ha provocado sobre la humanidad.

La humanidad hoy, como nunca antes, podría estar al borde del exterminio. No sólo por la capacidad nuclear —los aires vienen revueltos desde norteamérica—, sino sobre todo por el abandono de Dios. Él es quien siembra la rectitud, quien sana las heridas de la maldad y da la verdadera paz. Sin Él, lo que el hombre construye, tarde o temprano acaba sucumbiendo.

Dios se arrepiente y jura “no volver a matar a los vivientes” como lo ha hecho. Pero el arrepentimiento del hombre es más volátil. El final de la II Guerra Mundial fue un gran zarandeo de la conciencia planetaria que la llevó a recapacitar. Culminó con un acto de arrepentimiento respecto del uso de la bomba nuclear, los campos de exterminio y la falta de unidad. Se creó la ONU y se firmó la Declaración universal de los derechos humanos. Recemos y ofrezcamos sacrificios como Noé para que el arrepentimiento de los hombres dure tanto como el de Dios.

15/02/2017 – Miércoles de la 6ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Miró y vio que la superficie del suelo estaba seca
Lectura del libro del Génesis 8, 6-13. 20-22

Pasados cuarenta días, Noé abrió el tragaluz que había hecho en el arca y soltó el cuervo, que estuvo saliendo y retornando hasta que se secó el agua en la tierra.

Después soltó la paloma, para ver si había menguado el agua sobre la superficie el suelo. Pero la paloma no encontró donde posarse y volvió al arca, porque todavía había agua sobre la superficie de toda la tierra. Él alargó su mano, la agarró y la metió consigo en el arca.

Esperó otros siete días y de nuevo soltó la paloma desde el arca. Al atardecer, la paloma volvió con una hoja verde de olivo en el pico.

Noé comprendió que el agua había menguado sobre la tierra. Esperó otros siete días, y soltó la paloma, que ya no volvió.

El año seiscientos uno, el día primero del mes primero se secó el agua en la tierra. Noé abrió la claraboya del arca, miró y vio que la superficie estaba seca.

Noé construyó un altar al Señor, tomó animales y aves de toda especie pura y los ofreció en holocausto sobre el altar.

El Señor olió el aroma que aplaca y se dijo:

«No volveré a maldecir el suelo a causa del hombre, porque la tendencia del corazón humano es mala desde la juventud. No volveré a destruir a los vivientes como acabo de hacerlo. Mientras dure la tierra no han de faltar siembra y cosecha, frío y calor, verano e invierno, día y noche».

Palabra de Dios.

Sal 115, 12-13. 14-15. 18-19
R. Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre. R.

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.
Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles. R.

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén. R.

EVANGELIO
El ciego estaba curado y veía todo con claridad
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 8, 22-26

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a Betsaida.

Y le trajeron a un ciego, pidiéndole que lo tocase.

Él lo sacó de la aldea, llevándolo de la mano, le untó saliva en lo ojos, le impuso las manos y le preguntó:

«¿Ves algo?».

Levantando lo ojos dijo:

«Veo hombres, me parecen árboles, pero andan».

Le puso otra vez las manos en los ojos; el hombre miró: estaba curado y veía todo con claridad.

Jesús lo mandó a casa, diciéndole que no entrase en la aldea.

Palabra del Señor.

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