Archiv para 17 Febrero, 2017

Viernes 17 de febrero

Escrito por Comentarista 6 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

La historia de la torre de Babel la recordamos especialmente cuando intentamos aprender un idioma. Algunas personas cuentan con una gran facilidad para ello, pero por norma general, nos cuesta a todos un montón. Dicen que los españoles tenemos la tarea pendiente de hablar bien el inglés, aunque algunos deberían aprender primero el español.

La lengua y los conceptos son importantes porque en ellos nos comunicamos. Decía santa Teresa de Calcuta: “la primera necesidad, comunicarse”. La comunicación es esencial para no vivir en soledad, y por esa razón Adán recibe de Dios alguien diferente a él, Eva, para que hubiera una relación personal, no sólo entre el hombre y el resto de la creación. La relación entre personas es la relación propia de todos los hombres.

Las personas necesitamos comunicarnos porque somos imagen de un Dios que es comunión y comunicación entre Padre, Hijo y Espíritu Santo. Esas relaciones subsistentes en el “interior” de Dios nos ayudan a comprender nuestra vocación a la comunión, no a la soledad. Y nos indica por qué la soledad nos hace tanto daño, y también que si el hombre corta su relación con Dios, la soberbia y el egoísmo le dañan en lo más íntimo.

La historia de Babel es como la historia del Titanic: una erupción de prepotencia y autosuficiencia que convierte al hombre, por su capacidad técnica, en un aparente dios. Pero al chocar contra el iceberg de la realidad, se hunde, se confunde y se dispersa.

La diversidad de lenguas que se realiza en el episodio de Babel, imagen de la soberbia, encuentra su opuesto en la fiesta de Pentecostés, cuando la venida del Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego permite hablar a la humanidad un único idioma: el idioma de Dios, es decir, el idioma en que el hombre puede comunicarse mejor y le permite no tergiversar la realidad, ni ser conducido por el orgullo.

El idioma del Amor de Dios se considera la lengua propia del Espíritu Santo, pues Él es el mismo Amor de Dios que se nos da en la efusión de gracia que acontece desde hace más de dos milenios, especialmente en la vida sacramental.

Para aprender ese nuevo idioma y que crezca siempre el Señor, nosotros hemos de disminuir. Bueno, en realidad no nosotros, sino nuestro orgullo. Para ahogar la soberbia es necesario negarnos a nosotros mismos, como dice Cristo en el Evangelio. Pero negarse no es aniquilarse, sino todo lo contrario: negamos nuestra autosuficiencia para que sea la generosidad de Dios la que gane en nuestro corazón. El Señor nos muestra el camino del auténtico crecimiento, el de la vida interior, cuando aprendemos el idioma del Espíritu Santo y aprendemos a comunicarnos con esa lengua nativa del hombre.

Hoy le pedimos al Paráclito que nos de el don de lenguas para hablar ese lenguaje universal que nos permite entrar en comunión con todos los hombres. Así nos resultará más fácil arrastrarlos en el seguimiento de Cristo Jesús. ¡Ven, Espíritu Santo!

Eutropio, obispo († c. a. 420)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Los 7 Santos Fundadores de los Servitas (Alejo de Falconieri, Bonfiglio, Bonajunta, Amideo, Sosteneo, Lotoringo, Ugocio); Faustino, Policromio, Silvino y Benedicto, Eutropio, obispos; Teódulo, Donato, Secundiano y Rómulo, mártires; Francisco Regis Clet, sacerdote mártir de China.

Los 7 fundadores de los servitas (s. XIII)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Los 7 Santos Fundadores de los Servitas (Alejo de Falconieri, Bonfiglio, Bonajunta, Amideo, Sosteneo, Lotoringo, Ugocio); Faustino, Policromio, Silvino y Benedicto, Eutropio, obispos; Teódulo, Donato, Secundiano y Rómulo, mártires; Francisco Regis Clet, sacerdote mártir de China.

17/02/2017 – Viernes de la 6ª semana de Tiempo Ordinario

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Bajemos y confundamos allí su lengua
Lectura del libro del Génesis 11, 1-9

Toda la tierra hablaba una misma lengua con las mismas palabras.

Al emigrar los hombres desde oriente, encontraron una llanura en la tierra de Senaar y se establecieron allí.

Se dijeron unos a otros:

«Vamos a preparar ladrillos y a cocerlos al fuego».

Y emplearon ladrillos en vez de piedras, y alquitrán en vez de argamasa.

Después dijeron:

«Vamos a construir una ciudad y una torre que alcance al cielo, para hacernos un nombre, no sea que nos dispersemos por la superficie de la tierra».

El Señor bajó a ver la ciudad y la torre que estaban construyendo los hombres.

Y el Señor dijo:

«Puesto que son un solo pueblo con una sola lengua y esto no es más que el comienzo de su actividad, ahora nada de lo que decidan hacer les resultará imposible. Bajemos, pues y confundamos allí su lengua, de modo que ninguno entienda la lengua del prójimo».

El Señor los dispersó de allí por la superficie de la tierra y cesaron de construir la ciudad.

Por eso se llama Babel, porque allí confundió el Señor la lengua de toda la tierra, y desde allí los dispersó el Señor por la superficie de la tierra.

Palabra de Dios.

Sal 32, 10-11. 12-13. 14-15
R. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.

El Señor deshace los planes de las naciones,
frustra los proyectos de los pueblos;
pero el plan del Señor subsiste por siempre,
los proyectos de su corazón, de edad en edad. R.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres. R.

Desde su morada observa
a todos los habitantes de la tierra:
él modeló cada corazón,
y comprende todas sus acciones. R.

EVANGELIO
El que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 8, 34-9, 1

En aquel tiempo, llamando a la gente y a sus discípulos, Jesús les dijo:

«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque, quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará. Pues ¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero y peder su alma? ¿O qué podrá dar uno para recobrarla? Quien se avergüence de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga con la gloria de su Padre entre sus santos ángeles».

Y añadió:

«En verdad os digo que algunos de los aquí presentes no gustarán la muerte hasta que vean el reino de Dios en toda su potencia».

Palabra del Señor.

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