Archiv para 26 febrero, 2017

Nadar y guardar la ropa

Escrito por Comentarista 7 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

El fragmento del Libro del profeta Isaías de la Primera lectura, pertenece a los capítulos que describen la situación del Pueblo de Israel en el destierro en Babilonia: el Templo, lugar de la Presencia de Dios, ha sido destruido; la tierra que el Señor había entregado como heredad a Israel, les ha sido arrebatada. Se tambalean los pilares sobre los que se funda el Pueblo elegido. ¿Acaso Dios se ha olvidado de nosotros? Esta era la pregunta de muchos israelitas, la cuestión insidiosa que arrojaban sobre ellos una y otra vez los invasores. No, Dios, por medio del profeta consuela a su Pueblo, abre camino a la esperanza: “Aunque una madre se olvidase del hijo de sus entrañas, yo jamás te olvidaré. En las palmas de mis manos te llevo tatuado”. Qué imagen más conmovedora. Dios no se olvida, puede parecer que por un momento nos oculte su rostro, pero aparecerá de nuevo para que lo volvamos a glorificar. Paradójicamente el ocultarse de Dios es el camino para que le encontremos: “Tu rostro buscaré Señor, no me ocultes tu rostro”.

Dios en su redención es libre, pero parece que el grito del pueblo de Israel ha conmovido las entrañas de Dios y nos ha hecho ver su Rostro. Quién, encontrándose con Jesús, no podía intuir la respuesta de Dios al clamor de su Pueblo. Es cierto que todos no le reconocieron, pero esto no es una cuestión de Dios, sino de la apertura de los hombres: los lirios del campo, los pájaros que ni siembran ni recogen, ambos están delante de nuestros ojos para que podamos reconocer la Providencia de Dios; pero, de nuevo, no todos la reconocen. En nuestra percepción también estamos heridos por eso Jesús viene a curarnos, se acerca a los hombres y nos enseña a mirar de un modo nuevo, a ver con una luz que no procede de nosotros. Si lo pensamos, esta es también la tarea de la Iglesia, iluminar al mundo para hacerle ver las cosas desde el corazón de Dios: “Que la gente sólo vea en nosotros servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios.”

En un mundo en el que se multiplican las opiniones, los puntos de vista, el Señor nos ha enviado a testimoniar la mirada que Él tiene sobre el mundo y sobre los hombres, una mirada providente, misericordiosa, que se preocupa por nosotros y nuestras necesidades. En este caso no podemos servir a dos señores, no podemos “nadar y guardar la ropa”, no podemos “poner una vela a Dios y otra al diablo”: o tenemos la mentalidad y la mirada de Dios, o tenemos la del mundo. Dejémonos instruir y curar, por tanto, para adquirir una mirada nueva. Es cierto, no es fácil luchar solos contra los bombardeos constantes de la infinidad de puntos de vista: no os preocupéis, “sobre todo buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura.”

26/02/2017 – Domingo de la 8ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Yo no te olvidaré
Lectura del libro de Isaías 49, 14-15

Sión decía:

«Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado».

¿Puede una madre olvidar al niño que amamanta, no tener compasión del hijo de sus entrañas?

Pues, aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré. Palabra de Dios.

Sal 61, 2-3. 6-7. 8-9ab(R.: 6a)
R. Descansa sólo en Dios, alma mía.

Sólo en Dios descansa mi alma,
porque de él viene mi salvación;
sólo él es mi roca y mi salvación;
mi alcázar: no vacilará. R.

Descansa sólo en Dios, alma mía,
porque él es mi esperanza;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilará. R.

De Dios viene mi salvación y mi gloria,
él es mi roca firme, Dios es mi refugio.
Pueblo suyo, confiad en él,
desahogad ante él vuestro corazón. R.

SEGUNDA LECTURA
El Señor pondrá al descubierto los designios del corazón
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 4, 1-5

Hermanos:

Que la gente sólo vea en nosotros servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora, o que se busca en los administradores es que sean fieles. Para mí lo de menos es que me pidáis cuentas vosotros o un tribunal humano; ni siquiera yo me pido cuentas. La conciencia, es verdad, no me remuerde; pero tampoco por eso quedo absuelto: mi juez es el Señor.

Así, pues, no juzguéis antes de tiempo: dejad que venga el Señor. él iluminará lo que esconden las tinieblas y pondrá al descubierto los designios del corazón; entonces cada uno recibirá de Dios lo que merece.

Palabra de Dios.

EVANGELIO
No os agobiés por el mañana
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 6, 24-34

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Nadie puede servir a dos señores. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.

Por eso os digo: no estéis agobiados por la vida pensando qué vais a comer, ni por el vuestro cuerpo pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mirad a los pájaros del cielo: ni siembran, no siembran ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos?

¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida?

¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues, si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se arroja al horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe? No andéis agobiados pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso.

Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y todo esto se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le basta su desgracia».

Palabra del Señor.

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