Archiv para Marzo, 2017

HAY OTRO QUE DA TESTIMONIO DE MÍ.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Ya casi he terminado. Durante estas últimas semanas cada hueco que tenía al día me dedicaba a hablar con los que van a recibir el sacramento de la Confirmación el sábado en la parroquia. Para los que ya están trabajando tenemos un sistema especial de catequesis. Su catequista les va mandando textos para leer, yo algunos textos para rezar, y ellos pueden comentarlos en el grupo por Internet. Las reuniones presenciales son muy pocas, y por eso me encuentro con ellos uno a uno. Personas que han llegado a este grupo tal vez con la urgencia de recibir el Sacramento para casarse, influenciados por una hermana o por pura curiosidad. Pero dedicar unos meses a leer, rezar y pensar en la fe hace que todos quieran ahora confirmarse para recibir al Espíritu Santo. Han recordado su fe de la infancia, esa práctica religiosa que abandonaron en el Instituto y que ahora quieren retomar. Rezad por ellos. Es bonito ver cómo el Espíritu Santo nos sigue llevando por caminos que no pensamos a aquellos que le buscan.

“El Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca habéis escuchado su voz, ni visto su rostro, y su palabra no habita en vosotros, porque al que él envió no le creéis.” Hay quien se empeña en no dar crédito al rostro de Dios. El Señor llama una y otra vez a su corazón en su vida, en los acontecimientos, en su historia y siguen ignorándole. Lo llamarán suerte, azar o casualidad, infortunio o desgracia, pero parece que les da alergia la palabra Providencia. Me pone un poco nervioso cuando algunas personas, también algunos eclesiásticos, dicen: “Si Jesús viviera hoy… “ y añaden las situaciones más curiosas y, en ocasiones, peregrinas que se les ocurren. Me pone un poco nervioso en primer lugar porque Jesús vive hoy. También porque está, de una manera sacramental, con su cuerpo, con su sangre, con su alma y con su divinidad en cada Sagrario del mundo, cada vez que se celebra la Misa sea en una Catedral o en unas catacumbas. También está en el alma en gracia del enfermo, del perseguido, del incomprendido, del marginado y del triunfador, del sano, del orondo y del niño. Y me pone nervioso porque muchos en tiempos de Jesús ni le creyeron, ni le reconocieron ni le escucharon… y estaba con ellos. ¿Por qué dicen que van a reconocer a Jesús en una situación concreta si no le reconocen en el Sagrario, donde está realmente presente? En fin, somos así.

Viendo la vida de los que se van a confirmar me doy cuenta de la acción de Dios, de su presencia en las vidas hasta de aquellos que le habían abandonado un poco. Por eso miremos nuestra vida y la vida de los otros desde la luz de la providencia amorosa de Dios, desde su Palabra, las Escrituras. Ver la vida desde la providencia divina da mucha paz, estamos en las mejores manos, confiamos en Aquel que nos quiere más que lo que nos queremos nosotros mismos, y no tenemos nada que temer. De esa situación que estás viviendo ahora, que parece que no tiene nada bueno, vista desde la providencia de Dios sabes que hasta de lo peor Dios es capaz de sacar joyas para nuestra vida, aunque lo descubramos dentro de unos cuantos años. Ten paz, no creemos en un becerro de oro sin en un Dios que te acompaña, sufre, ríe, llora y goza contigo. En un Dios que hasta de la cruz nos da la vida y el consuelo.

Santa María de la Paz. Concede la paz de corazón a cuantos confiamos en ti y en tu Hijo. Al final Dios triunfa, también en tu vida. Tu vida será testimonio de Cristo resucitado.

Julio Álvarez Mendoza, sacerdote y mártir (1866-1927)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Juan Clímaco, Osburga, Mamertino, Clinio, abades; Régulo, Pastor, Zósimo, obispos; Quirino, Domnino, Víctor, Decio, Irene, mártires; Julio Álvarez Mendoza, sacerdote y mártir; Apolonio, Juan del Pozo, confesores; Amadeo, duque de Saboya, y Joaquín de Flora, beatos.

Juan Clímaco, abad († c. a. 645)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Juan Clímaco, Osburga, Mamertino, Clinio, abades; Régulo, Pastor, Zósimo, obispos; Quirino, Domnino, Víctor, Decio, Irene, mártires; Julio Álvarez Mendoza, sacerdote y mártir; Apolonio, Juan del Pozo, confesores; Amadeo, duque de Saboya, y Joaquín de Flora, beatos.

30/03/2017 – Jueves de la 4ª semana de Cuaresma.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo
Lectura del libro del Éxodo 32, 7-14

En aquellos días, el Señor dijo a Moisés:

«Anda, baja de la montaña, que se ha pervertido tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto. Pronto se han desviado del camino que yo les había señalado. Se han hecho un becerro de metal, se postran ante él, le ofrecen sacrificios y proclaman: “Este es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto”».

Y el Señor añadió a Moisés:

«Veo que este pueblo es un pueblo de dura cerviz. Por eso, déjame: mi ira se va a encender contra ellos hasta consumirlos. Y de ti haré un gran pueblo».

Entonces Moisés suplicó al Señor, su Dios:

«¿Por qué, Señor, se va a encender tu ira contra tu pueblo, que tú sacaste de Egipto, con gran poder y mano robusta? ¿Por qué han de decir los egipcios: “Con mala intención los sacó, para hacerlos morir en las montañas y exterminarlos de la superficie de la tierra”? Aleja el incendio de tu ira, arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo. Acuérdate de tus siervos, Abrahán, Isaac e Israel, a quienes juraste por ti mismo, diciendo: “Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de que he hablado se la daré a vuestra descendencia para que la posea por siempre.

Entonces se arrepintió el Señor de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo.

Palabra de Dios.

Sal 105, 19-20. 21-22. 23
R. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo.

En Horeb se hicieron un becerro,
adoraron un ídolo de fundición;
cambiaron su gloria por la imagen
de un toro que come hierba. R.

Se olvidaron de Dios, su salvador,
que había hecho prodigios en Egipto,
maravillas en el país de Cam,
portentos junto al mar Rojo. R.

Dios hablaba ya de aniquilarlos;
pero Moisés, su elegido,
se puso en la brecha frente a él,
para apartar su cólera del exterminio. R.

EVANGELIO
Hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza
Lectura del santo Evangelio según san Juan 5, 31-47

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:

«Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es verdadero el testimonio que da de mí.

Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio en favor de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz.

Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido llevar a cabo, esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado.

Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca habéis escuchado su voz, ni visto su rostro, y su palabra no habita en vosotros, porque al que él envió no le creéis.

Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, os conozco y sé que el amor de Dios no está en vosotros.

Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibisteis; si otro viene en nombre propio, a ése si lo recibiréis.

¿Cómo podréis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros y no buscáis la gloria que viene del único Dios? No penséis que yo os voy a acusar ante el Padre, hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no creéis en sus escritos, ¿cómo vais a creer en mis palabras?»

Palabra del Señor.

HACIÉNDOSE IGUAL A DIOS

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Hay días -gracias a Dios-, en que uno no tiene tiempo para sentarse frente al ordenador a escribir. El tiempo que tenías reservado para eso se ha llenado de confesiones, atender gente e incluso arreglar la puerta del garaje. Como ya te has leído las lecturas del día siguiente por la mañana, mientras haces todo eso vas pensando en qué escribir, pero luego no hay tiempo para hacerlo. Hoy es uno de esos días, escribo a las 7 de la mañana poco antes de comenzar la Misa y luego el caos.

En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. Lo que hace este, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que esta, para vuestro asombro…

Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no sólo quebrantaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios.

Mirando a Jesucristo vemos que su vida es hacer la voluntad de su Padre. Nosotros, que no somos más que Él ¿qué voluntad cumplimos? Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. Entonces el aplauso del mundo, los golpecitos en la espalda, los premios y parabienes nos son indiferentes si no son para la gloria De Dios. Si un hijo de la Iglesia -¡cuánto más un eclesiástico!-, estuviese nervioso por el qué dirán o callase la verdad por miedo a ser juzgado por el mundo sin temer al juicio de Dios, estaría tirando su vida por la alcantarilla.

Y cuando actuamos como lo que somos, como hijos De Dios en Cristo, es normal que el diablo se enfade, que mande a sus huestes a acabar con nosotros y tengan muchos ganas de quitarnos de en medio. Habrá muchos lobbys de esos, presiones injustas e injustificadas, leyes inocuas, insultos en las redes sociales o por las calles e incluso persecución o violencia física… ¿qué más da? Sólo un juicio es eterno, el de Dios.

Hoy, por la fuerza del Espíritu Santo, muchos cristianos dan testimonio de su fe, perseguidos en sus países o despreciados por sus colegas. Mientras otros callan o pactan con el mundo buscando una “paz social” sin poner paz en los corazones. Prefiero unirme a los primeros que a los segundo.

Nuestra Madre del cielo sienta en su regazo a sus hijos fieles, junto a Jesús. No nos movamos de ahí, no pasemos miedo junto a ella… Me voy a celebrar la Santa Misa

Eustasio de Luxeüil, abad († 625)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Jonás, Baraquisio, Acacio, Bertoldo, confesores; Cirilo, diácono y mártir; Segundo, Pastor, Victoriano, Armogastes, Máscula, Arquimimo, Sáturo, mártires; Eustasio, Simplicio, Constantino, abades; Baltasar Sánchez y Raimundo Lulio, beatos.

29/03/2017 – Miércoles de la 4ª semana de Cuaresma.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Te he constituido alianza del pueblo para restaurar el país
Lectura del libro de Isaías 49,8-15

Esto dice el Señor:

«En tiempo de gracia te he respondido, en día propicio te he auxiliado; te he defendido y constituido alianza del pueblo, para restaurar el país, para repartir heredades desoladas, para decir a los cautivos: “Salid”, a los que están en tinieblas: “Venid a la luz.”

Aun por los caminos pastarán, tendrán praderas en todas las dunas; no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el bochorno ni el sol; porque los conduce el compasivo y los guía a manantiales de agua.

Convertiré mis montes en caminos, y mis senderos se nivelarán.

Miradlos venir de lejos; miradlos, del Norte y del Poniente, y los otros de la tierra de Sin.

Exulta, cielo; alégrate, tierra; romped a cantar, montañas, porque el Señor consuela a su pueblo y se compadece de los desamparados».

Sión decía: «Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado».

¿Puede una madre olvidar al niño que amamanta, no tener compasión del hijo de sus entrañas? Pues, aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré».

Palabra de Dios.

Sal 144, 8-9. l3cd-14. 17-18
R. El Señor es clemente y misericordioso.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R.

El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan. R.

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones.
Cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R.

EVANGELIO
Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere
Lectura del santo Evangelio según san Juan 5, 17-30

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:

«Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo».

Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no sólo quebrantaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios.

Jesús tomó la palabra y les dijo:

«En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. Lo que hace este, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que esta, para vuestro asombro.

Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.

Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo todo el el juicio, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo envió.

En verdad, en verdad os digo: quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado ya de la muerte a la vida.

En verdad, en verdad os digo: llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán.

Porque, igual que el Padre tiene vida, en sí mismo, así ha dado también al Hijo tener vida en sí mismo. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre.

No os sorprenda, esto, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio.

Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió».

Palabra del Señor.

¿QUIERES QUEDAR SANO?

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Uno de los sacerdotes que había antes en la parroquia (y al que han cambiado al hacerle párroco de otro lugar), solía decir a los penitentes que se acercaban al confesionario: “¿Tú quieres ser santo? ¿Quieres ir al cielo?”. A bastantes les impresionaba una pregunta tan directa y, como eran personas con buenas intenciones que se acercaban al confesionario, respondían positivamente y procuraban dar un nuevo impulso a su vida de fe.

«¿Quieres quedar sano?».

Siempre me ha parecido que esa pregunta de Jesús parecía sobrar en el relato de este milagro. Treinta y ocho años al borde de la piscina, sin moverse de lugar, esperando a ser el primero en lanzarse a las aguas, Jesús lo sabía y aun así le pregunta: «¿Quieres quedar sano?». Es como preguntar al colmenero si quiere vender miel. Sin embargo, Jesús se lo pregunta. Hace poco hemos cambiado la edición del Misal en España y en la consagración del cáliz ya no se dice “por todos” sino “por muchos.” Jesús viene a traer la salvación para todos, a todos la ofrece, pero tenemos que aceptarla, que acogerla en nuestra vida, que decir, como María, que sí.

Ayer seguíamos en Cuaresma, hoy también. ¡Cuántas cuaresmas vividas! Y, al menos yo, espero que vosotros no, sigo sin querer levantarme del borde de la piscina de Betesda. Sigo sin aceptar plenamente lo que Dios me da, sigo retrasando mi conversión, el levantarme de una vez, aunque tenga que ir cargando con mi camilla. Y ya no puedo decir como aquel enfermo: “No tengo a nadie…”. Cada día, cada vez que celebro la Eucaristía, cuando me confieso, cuando paso un rato frente al Sagrario, el Señor Jesús, el Buen Dios del Santo Cura de Ars, vuelve a decirme: «¿Quieres quedar sano?»…, y sigo sin contestar.

Seguro que muchos de vosotros, espero que todos, ya habéis tomado vuestra camilla y echado a andar. Este ratito de oración que estáis haciendo lo demuestra. Continuad así, pero acordaos: «Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor». Pídele hoy a la Virgen, en su advocación de Fátima, el rechazo pleno y completo al pecado y escuchar sólo la única palabra que salva, la de Jesucristo. Hoy volveré a escuchar la pregunta: «¿Quieres quedar sano?». Espero hoy responder que sí.

 

 

 

Sixto III, papa (fin s. IV-440)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Esperanza (o Spe), abad; Sixto III, papa; Gontrán, rey; Proco, Malco, Alejandro, Cástor, Teodora, Doroteo, Rogato, Suceso, mártires; Gundelinda (Güendolina), abadesa; Esiquio, confesor.

28/03/2017 – Martes de la 4ª semana de Cuaresma.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Vi agua que manaba del templo, y habrá vida allí donde llegue el torrente
Lectura de la profecía de Ezequiel 47, 1-9. 12

En aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo del Señor.

De debajo del umbral del templo corría agua hacia el este – el templo miraba a este -. El agua bajaba por el lado derecho del templo, al sur del altar.

Me hizo salir por el pórtico septentrional y me llevó por fuera hasta el pórtico exterior que mira al este. El agua corría por el lado derecho.

El hombre que llevaba el cordel en la mano salió hacia el este, midió quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta los tobillos. Midió otros quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta las rodillas. Midió todavía otros quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta la cintura. Midió otros quinientos metros: era ya un torrente que no se podía vadear, sino cruzar a nado.

Entonces me dijo:

«¿Has visto, hijo de hombre?».

Después me condujo por la ribera del torrente.

Al volver vi en ambas riberas del torrente una gran arboleda.

Me dijo:

«Estas aguas fluyen hacia la zona oriental, descienden hacia la estepa y desembocan en el mar de la Sal. Cuando hayan entrado en él, sus aguas serán saneadas. Todo ser viviente que se agita, allí donde desemboque la corriente, tendrá vida; y habrá peces en abundancia. Porque apenas estas aguas hayan llegado hasta allí, habrán saneado el mar y habrá vida allí donde llegue el torrente.

En ambas riberas del torrente crecerá toda clase de árboles frutales; no se marchitarán sus hojas ni se acabarán sus frutos; darán nuevos frutos cada mes, porque las aguas del torrente fluyen del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales».

Palabra de Dios.

Sal 45, 2-3. 5-6. 8-9
R. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.
Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,
y los montes se desplomen en el mar. R.

Un río y sus canales alegran la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.
Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora. R.

El Señor del universo está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra. R.

EVANGELIO
Al momento aquel hombre quedó sano
Lectura del santo Evangelio según san Juan 5, 1-3. 5-16

En aquel tiempo, se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.

Hay en Jerusalén, junto a la Puerta de las Ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Esta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos.

Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.

Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice:

«¿Quieres quedar sano?».

El enfermo le contestó:

«Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado».

Jesús le dice:

«Levántate, toma tu camilla y echa a andar».

Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.

Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano:

«Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla».

Él les contestó:

«El que me ha curado es quien me ha dicho: “Toma tu camilla y echa a andar”».

Ellos le preguntaron:

«¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?».

Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, a causa de ese gentío que había en aquel sitio, se había alejado.

Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice:

«Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor».

Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado.

Por esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.

Palabra del Señor.

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