Archiv para 5 Marzo, 2017

Eusebio Palatino, mártir (?)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Focas, Eusebio, Pedro, Rústico, Herabo, Mario Palatino, Adrián, mártires; Gerásimo, anacoreta; Juan de la Cruz, Eulampio, Eulogio, Eusebio de Cremona, confesores; Oliva, virgen y mártir; Gregorio, Teófilo, Virgilio y Ciarán de Saighir, obispos; Clemente, abad.

El orgullo que nos hiere

Escrito por Comentarista 8 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Génesis 2, 7-9; 3, 1-7

Sal 50, 3-4. 5-6a 12-13. 14 y 17

san Pablo a los Romanos 5, 12-19

san Mateo 4, 1-11

“El Señor Dios modeló al hombre de arcilla del suelo, sopló en su nariz un aliento de vida, y el hombre se convirtió en ser vivo”. Estas son las primeras palabras de la primera lectura del primer domingo de cuaresma. Parece como si la Iglesia nos quisiera decir: “empecemos desde el principio”. Pienso que el hombre ya no puede remontarse más atrás. Antes de haber sido hecho, el hombre, sencillamente, no era.

Esto por una parte; pero es que además, el texto nos está llevando a nuestro origen más esencial: “el Señor Dios modeló al hombre”. Empezamos la cuaresma -en realidad, el miércoles de ceniza, pero este es el primer domingo- y sabemos cómo termina: con la pasión, muerte y resurrección del Señor. Tiempo, pues éste que la Iglesia nos propone en el que vamos a conmemorar el motivo central de la venida del Señor a la tierra.

Se ha insistido, y no falta razón a quien así lo afirma, que la Navidad es el elemento primero del inicio de nuestra salvación. Pero, habría que decir que, si en Cristo sólo hubiera habido Navidad y no se hubiera producido lo que ahora estamos empezando a conmemorar, es decir, su muerte y resurrección, ciertamente -aunque sea así porque así fue dispuesto por Él mismo- no se hubiera producido la redención del género humano: la Navidad sin la muerte de Cristo y su gloriosa resurrección, no hubiera producido el efecto salvífico deseado por Dios: “¡Si Cristo no hubiera resucitado vana sería nuestra fe!”, dirá San Pablo.

Esto es importante para resaltara la época litúrgica que estamos viviendo y la primera enseñanza que debemos sacar para nuestra vida: sin pasión y muerte, no cabe resurrección. No podemos alcanzar el cielo sin imitar a Cristo, también en este itinerario suyo.

La primera enseñanza de esta primera lectura que no la única. Antes de ésta lección tendríamos que decir que la gran enseñanza de hoy es que Dios nos ha hecho. Como dirá San Juan en el principio de su Evangelio: “todo fue hecho por El y sin el no hay nada de cuanto ha sido hecho”.

Es más que importante precisamente para nuestra salvación, el no olvidar que Dios nos ha hecho: que somos hechura divina. Dicho de otro modo: todo cuanto somos y tenemos, lo somos y lo tenemos por que Él -por su dadivosa voluntad- nos ha querido otorgar. O lo que es lo mismo: no tenemos nada que no hayamos recibido. Y no me estoy refiriendo al dinero o a lo conseguido con nuestro trabajo y esfuerzo, sino a la inteligencia, la memoria, la imaginación o la voluntad. Más: la vista, el gusto, el tacto, el oído y el olfato.

Lo he querido decir haciendo mención expresa de las potencias del alma y la de los sentidos para ahora concluir con más claridad que todo esto -en una palabra, todo nuestro ser- debe rendir culto, pleitesía, adoración, honor y gloria a quien nos ha hecho, de quien todo lo hemos recibido. De quien es nuestro Dueño y Señor.

Y en el primer domingo de cuaresma, al hombre de hoy, soberbio, independiente, creído y posesivo -o, por mejor decir, “poseído”-de su trabajo, nos viene muy bien que la Iglesia nos recuerde quien somos y, hoy, de qué manos venimos para empezar bien, esto es, con humildad esta época litúrgica que nos disponemos a recorrer.

05/03/2017 – Domingo de la 1ª semana de Cuaresma

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Creación y pecado le los primeros padres
Lectura del libro del Génesis 2, 7-9; 3, 1-7

El Señor Dios modeló al hombre del polvo del suelo e insufló en su nariz un aliento de vida, y el hombre se convirtió en ser vivo.

Luego el Señor Dios plantó un jardín en Edén, hacia oriente, y colocó en él al hombre que había modelado.

El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos para la vista y buenos para comer; además, el árbol de la vida en mitad del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y el mal.

La serpiente era más astuta que las demás bestias del campo que el Señor había hecho. Y dijo a la mujer:

«¿Conque Dios os ha dicho que no comáis de ningún árbol del jardín?».

La mujer contestó a la serpiente:

«Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; pero del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: “No comáis de él ni lo toquéis, de lo contrario moriréis”».

La serpiente replicó a la mujer:

«No, no moriréis; es que Dios sabe que el día en que comáis de él, se os abrirán los ojos, y seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal».

Entonces la mujer se dio cuenta de que el árbol era bueno de comer, atrayente a los ojos y deseable para lograr inteligencia; así que tomó de su fruto y comió. Luego se lo dio a su marido, que también comió.

Se les abrieron los ojos a los dos y descubrieron que estaban desnudos; y entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron.Palabra de Dios

Sal 50, 3-4. 5-6a 12-13. 14 y 17
R. Misericordia, Señor: hemos pecado.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa,
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado.
Contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad en tu presencia. R.

Oh Dios, crea en mi un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme.
No me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza. R.

SEGUNDA LECTURA
Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 12-19

Hermanos:

Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte se propagó a todos los hombres, porque todos pecaron…

Pues, hasta que llegó la ley había pecado en el mundo, pero el pecado no se imputaba porque no había ley. Pese a todo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con una transgresión como la de Adán, que era figura del que tenía que venir.

Sin embargo, no hay proporción entre el delito y el don: si por el delito de uno solo murieron todos, con mayor razón la gracia de Dios y el don otorgado en virtud de un hombre, Jesucristo, se han desbordado sobre todos.

Y tampoco hay proporción entre la gracia y el pecado de uno: pues el juicio, a partir de uno, acabó en condena, mientras que la gracia, a partir de muchos pecados acabó en justicia.

Si por el delito de uno solo la muerte inauguró su reinado a través de uno solo, con cuánto más razón los que reciben a raudales el don gratuito de la justificación reinarán en la vida gracias a uno solo, Jesucristo.

En resumen, lo mismo que por un solo delito resultó condena para todos, así también por un acto de justicia resultó justificación y vida para todos.

Pues, asó como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo, todos serán constituidos justos.

Palabra de Dios.

EVANGELIO
Jesús ayuna cuarenta días y es tentado
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 4, 1-11

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.

El tentador se le acercó y le dijo:

« Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes».

Pero él le contestó:

«Está escrito: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”».

Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo:

«Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: «Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”».

Jesús le dijo:

«También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”».

De nuevo el diablo lo llevó a una monte altísimo y le mostró los reinos del mundo y su gloria, y le dijo:

«Todo esto te daré, si te postras y me adoras».

Entonces le dijo Jesús:

«Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”».

Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían.

Palabra del Señor.