Archiv para 10 marzo, 2017

¡Dónde está el listón?

Escrito por Comentarista 9 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Estos días pasados, viendo los campeonatos de atletismo, pensaba en todos esos deportistas que quieren ir más rápido, saltar más alto o más lejos, … Entrenan, se sacrifican, luchan a diario por batir su propia marca o ser campeones. Pero siempre tienen en la mente ese segundo que recortar o ese centímetro de más que quieren superar. Hoy Jesús, en el evangelio, nos dice: “si no sois mejores,…”Y se refiere a los fariseos y a los letrados. Pienso en que quizás muchos de los que le escucharon quedaron sorprendidos. ¿Acaso muchos fariseos no eran auténticos atletas del cumplimiento legal? ¡Alguien podía dudar de su empeño diario por guardar hasta los menores preceptos? ¿Me está pidiendo Cristo algo semejante a que supere a los corredores o saltadores profesionales?

Seguimos leyendo el evangelio y vemos que se trata de otra cosa. Jesús no nos carga de mandatos difíciles de cumplir, sino que nos explica las exigencias del verdadero amor, que ya se contenían en los preceptos del decálogo. Sin embargo, en los tortuosos caminos de la historia, aquellos mandamientos se habían ido deformando.

Jesús nos explica que significa “no matarás”. Muchas veces, en la catequesis a los niños pequeños, hay que explicarles este mandamiento. En seguida entienden que pegarse, insultar, hacer daño,… se contienen de alguna manera en el mandamiento “no matarás”. Quizás nos cuesta más a los mayores entenderlo. De ahí que Jesús explique después la importancia de lo que acaba de decir.

Cumplir los mandamientos era una exigencia para participar en el culto. Así, si guardamos rencor a nuestro hermanos no podemos acercarnos a depositar nuestra ofrenda. En el culto buscamos la relación con Dios. Reconocemos sus beneficios e imploramos su ayuda. De ahí que Jesús nos enseñe la relación que se da entre la vida moral y la vida religiosa. No se pueden separa. Celebramos el amor de Dios y que el es nuestro Salvador. De ahí que debamos procurar que esa salvación se manifieste en todos los aspectos de nuestra vida y, especialmente, en nuestra relación con el prójimo. No siempre damos importancia a esos enfados con nuestro prójimo o, incluso, a guardar resentimiento o rencor. Nos parece totalmente compatible con seguir practicando la vida cristiana y no nos problematiza. El Señor nos pide ir al fondo. No podemos quedarnos en lo exterior como los fariseos.

A veces nos preguntamos qué podemos hacer durante la Cuaresma para mejorar. El mensaje de hoy es muy claro. Jesús nos llama a que veamos si nuestra manera de tratar al prójimo es como el nos enseña. Puede costarnos amar, pero no podemos dejar de intentarlo. Tenemos a Jesús, que nos ofrece su corazón para aprender de su amor, para cambiar nuestra vida y para darnos las fuerzas que necesitamos para amar a los demás como Dios los ama.

Los 40 mártires de Sebaste († a. 320)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Cayo, Alejandro, Víctor, Cuadrado, Cándido, Dionisio, Pablo, Cipriano, Crescente, Anecto, Los 40 de Sebaste, Victorino, mártires; Macario, Silvestre, obispos; Atalo, Emiliano, abades; Droctoveo, confesor; María Eugenia Milleret de Brou, fundadora HH. de la Asunción; Anastasia, virgen; Andrés, abad (beato); Juan Sarcander, presbítero y mártir (beato).

10/03/2017 – Viernes de la 1ª semana de Cuaresma

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
¿Acaso quiero yo la muerte del malvado, y no que se convierta de su conducta y que viva?
Lectura de la profecía de Ezequiel 18,21-28

Esto dice el Señor Dios:

«Si el malvado se convierte de todos los pecados cometidos y observa todos mis preceptos, practica el derecho y la justicia, ciertamente vivirá y no morirá. No se tendrán en cuenta los delitos que cometidos; por la justicia que ha practicado, vivirá. ¿Acaso quiero yo la muerte del malvado – oráculo del Señor Dios-, y no que se convierta de su conducta y que viva?

Si el inocente se aparta de su inocencia y comete maldades, como las acciones detestables del malvado, ¿acaso podrá vivir? No se tendrán en cuenta sus obras justas. Por el mal que hizo y por el pecado cometido, morirá.

Insistís: “No es justo el proceder del Señor”. Escuchad, casa de Israel: ¿Es injusto mi proceder? ¿No es más bien vuestro proceder el que es injusto?

Cuando el inocente se aparta de su inocencia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió. Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él salva su propia vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá».

Palabra de Dios.

Sal 129, 1-2. 3-4. 5-7a. 7bc-8
R. Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir?

Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica. R.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes temor. R.

Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora. R.

Porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel
de todos sus delitos. R.

EVANGELIO
Vete primero a reconciliarte con tu hermano
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 20-26

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: Todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehena” del fuego.

Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.

Con el que te pone pleito, procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo».

Palabra del Señor.