Archiv para 15 Marzo, 2017

Longinos, centurión (s. I)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Raimundo de Fitero, Sisebuto, Adyuto, Probo abades; Longinos, Aristóbulo, Menigno, Nicandro, Matrona o Madrona, Leocricia, mártires; Zacarías, papa; Clemente María Hofbauer, confesor; Especioso, monje; Luisa de Marillac, fundadora.

Raimundo de Fitero, fundador († 1163)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Raimundo de Fitero, Sisebuto, Adyuto, Probo abades; Longinos, Aristóbulo, Menigno, Nicandro, Matrona o Madrona, Leocricia, mártires; Zacarías, papa; Clemente María Hofbauer, confesor; Especioso, monje; Luisa de Marillac, fundadora.

Clemente María Hofbauer, confesor (1715-1819)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Raimundo de Fitero, Sisebuto, Adyuto, Probo abades; Longinos, Aristóbulo, Menigno, Nicandro, Matrona o Madrona, Leocricia, mártires; Zacarías, papa; Clemente María Hofbauer, confesor; Especioso, monje; Luisa de Marillac, fundadora.

Luisa de Marillac, fundadora (1591-1660)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Raimundo de Fitero, Sisebuto, Adyuto, Probo abades; Longinos, Aristóbulo, Menigno, Nicandro, Matrona o Madrona, Leocricia, mártires; Zacarías, papa; Clemente María Hofbauer, confesor; Especioso, monje; Luisa de Marillac, fundadora.

Merece la pena.

Escrito por Comentarista 10 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

A nadie nos gusta que nos corrijan. Supone siempre una violencia para nuestro “ego”. Pero la Verdad dicha con respeto y para buscar la perfección del otro, siempre construye.

La Palabra de Dios siempre es la Verdad que nos corrije. Por eso, siempre nos purifica, se convierte en un pequeño purgatorio anticipado. Pero, ¿estamos dispuestos a que el Alfarero modele nuestra historia?

Jeremías era las manos de Dios que quería modelar a su pueblo en la verdad, pero su pueblo, por su “ego” endurecido no quería corregirse. ¿Para qué seguir las palabras exigentes de Jeremías si se conformaban con las palabras suaves de los sacerdotes y profetas del Templo? Y la mediocridad del pueblo hacía odiosas las palabras del profeta que anunciaba la perdición de Jerusalen si no había una verdadera conversión.

También Jesús se hizo odioso por sus palabras llenas de exigencia y de libertad frente al poder y el dinero. Jesús  quiere que no nos conformemos. No podemos callarnos la injusticia por miedo a perder la imagen ante los demás. Ni mirar a otro lado cuando vemos el dolor del prójimo, pensando que eso no nos incumbe. Sin embargo, eso es ¡beber el caliz de Jesús! Él hace así: viene a servir y a dar su vida en rescate por muchos. Porque no se desentiende. Y en esta ciudad en que nos movemos -y me lo digo a mi mismo-, miramos poco a los demás. Nos preocupamos de resolver nuestra pequeña escala sin complicarnos con la historia del otro… Y Jesús nos dice: ¡hay que servir! ¡Hay que beber de mi caliz! Cuando esto ocurre, el mundo se transforma.

Desde hace unas horas, creo que ya no soy el mismo. Me ha tumbado el testimonio de una familia de Italia que han acogido en su casa a un chico musulmán del Senegal, que habiendo salvado su vida tras pasar en lancha el mediterráneo, le diagnosticaron en el Hospital de campaña un cáncer terminal. Le acogieron en su casa, le trataron como un hijo más. Los chavales de este matrimonio, le vieron como un hermano, y le ayudaron a llevar adelante, en familia, los últimos meses de su vida. Hubo dos oraciones por su alma, en la parroquia y en la mezquita que frecuentaba. En ambos lugares se sentía la fraternidad entre todos. Cuando localizaron a la madre del jóven para darle la noticia, dijo a esta familia: “siempre estaré agradecida a Dios por lo que han hecho por mi hijo. Yo le he dado a mi hijo la vida natural, pero ustedes le han dado la vida verdadera”.

Realmente merece la pena convertirse y no conformarse. ¡Cuántas son las maravillosas obras que podría hacer Dios con nosotros!

15/03/2017 – Miércoles de la 2ª semana de Cuaresma

Escrito por Administrador el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Venga, vamos a hablar mal de él
Lectura del libro de Jeremías 18, 18-20

Ellos dijeron:

«Venga, tramemos un plan contra Jeremías, porque no faltará la ley del sacerdote, ni el consejo del sabio, ni el oráculo del profeta. Venga, vamos a hablar mal de él y no hagamos caso de sus oráculos».

Hazme caso,Señor, escucha lo que dicen mis oponentes.

¿Se paga el bien con mal?, ¡pues me han cavado una fosa!

Recuerda que estuve ante ti, pidiendo clemencia por ellos, para apartar tu cólera.

Palabra de Dios.

Sal 30, 5-6. 14. 15-16
R. Sálvame, Señor, por tu misericordia.

Sácame de la red que me han tendido,
porque tú eres mi amparo.
A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás, R.

Oigo el cuchicheo de la gente,
y todo me da miedo;
se conjuran contra mí
y traman quitarme la vida. R.

Pero yo confío en ti, Señor,
te digo: «Tú eres mi Dios»
En tu mano están mis azares:
líbrame de mis enemigos que me persiguen. R.

EVANGELIO
Lo condenarán a muerte
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 20, 17-28

En aquel tiempo, subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino:

«Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará».

Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos y se postró para hacerle una petición.

Él le preguntó:

«¿Qué deseas?».

Ella contestó:

«Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda»

Pero Jesús replicó:

«No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?».

Contestaron:

-«Podemos».

Él les dijo:

«Mi cáliz lo beberéis; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre».

Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos. Y llamándolos, Jesús, les dijo:

«Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.

Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos».

Palabra del Señor.