Archiv para 17 Marzo, 2017

El peor de los atentados.

Escrito por Comentarista 10 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

¿Hay alquien que atente contra tu vida?

Esperemos que no.

¿Pero puede alguién o algo atentar contra tu fe?

Sin duda.

Cuando los hermanos de José quisieron acabar con la vida de su hermano, buscaban  quitarle a José el privilegio de esa relación tan íntima que tenía con su padre Jacob. De algún modo, sus hermanos “envidiaron” el amor que tenía Jacob por su hijo y por eso atentaron contra su vida, pensando que serían ellos entonces los destinatarios de ese amor.

Jesús se presenta ante los fariseos y los sacerdotes de Israel como un nuevo Jacob, dispuesto a dar a sus apóstoles la herencia de ser los nuevos hijos de Dios y líderes del pueblo. Igualmente podemos ver a Jesús como el nuevo José, como el hijo predilecto y amado de su Padre, con una relación única con Yahveh. A Jesús entonces, para llevarle a la muerte,  le acusarán de blasfemo, porque el sanedrín quiere acabar con su pretensión de ser el Hijo amado de Dios. Era como si quisieran arrancarle esa pretendida cercanía de Dios… Era como si hubieran querido quitarle su confianza en Dios-Padre y la fe del pueblo en él. Y lo vieron cumplido cuando le oyeron gritar en la cruz “Dios mío por qué me has abandonado”…

Cuando uno recuerda la historia de José o la parábola de los viñadores homicidas, te das cuenta que el atentado no es sólo contra la vida, es un atentado contra la relación que tenemos con Dios. ¿No es lo más preciado que tenemos? Yo tengo una relación preciosa con mis padres, con mi hermano, con mis amigos… Pero la relación más bonita es la que tengo con Dios. Y esa relación ilumina todas las demás. Las llena de contenido. ¿No os ocurre a vosotros? Por eso, si perdiera la fe, perdería el sentido de mi vida, porque perdería la razón de porqué amar 100 veces más a mis padres, 100 veces más a mi hermano, 100 veces más a mis amigos y conocidos. Quien atenta contra la fe de alguien realiza el peor de los atentados.

Quisiera que nos unamos haciendo una oración al Espíritu Santo por estas situaciones. Todavía llevo en mi corazón aquella niña de nueve años de aquel pueblo que, tras hacer la primera comunión, los domingos para ir a misa, tenía que despertarse sola, vestirse sola, desayunar sola, e ir sola a la Iglesia; mientras que durante el resto de semana, sus padres la levantaban, la aseaban, la ayudaban a vestirse, le preparaban el desayuno y la acompañaban a la escuela. Y todo por no perder esa relación con Jesús. Aquella niña siempre será un ejemplo para mí.

 

17/03/2017 – Viernes de la 2ª semana de Cuaresma.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Ahí viene el soñador, vamos a matarlo
Lectura del libro del Génesis 37. 3-4.12-13a. 17b-28

Israel amaba a José más que a todos los otros hijos, porque le había nacido en la vejez, y le hizo una túnica con mangas. Al ver sus hermanos que su padre lo prefería a los demás, empezaron a odiarlo y le negaban el saludo.

Sus hermanos trashumaron a Siquén con los rebaños de su padre. Israel dijo a José:

«Tus hermanos deben estar con los rebaños en Siquén; ven, que te voy a mandar donde están ellos».

José fue tras sus hermanos y los encontró en Dotán. Ellos lo vieron desde lejos y antes de que se acercara, maquinaron su muerte. Se decían unos a otros:

«Ahí viene el soñador. Vamos a matarlo y a echarlo en un aljibe; luego diremos que una fiera lo ha devorado; veremos en que paran sus sueños».

Oyó esto Rubén, e intentando salvarlo de sus manos, dijo:

«No le quitemos la vida»

Y añadió:

«No derraméis sangre; echadlo en este aljibe, aquí en la estepa; pero no pongáis las manos en él»

Lo decía para librarlo de sus manos y devolverlo a su padre. Cuando llegó José al lugar donde estaban sus hermanos, lo sujetaron, le quitaron la túnica con mangas que llevaba puesta, lo cogieron y lo echaron en un pozo. El pozo estaba vacío, sin agua.

Luego se sentaron a comer y al levantar la vista, vieron una caravana de ismaelitas que transportaban en camellos goma, bálsamo y resina de Galaad a Egipto. Judá. propuso a sus hermanos:

«¿Qué sacaremos con matar a nuestro hermano y con tapar su sangre? Vamos a venderlo a los ismaelitas y no pongamos nuestras manos en él, que al fin es hermano nuestro y carne nuestra»

Los hermanos aceptaron.

Al pasar unos comerciantes madianitas, tiraron de su hermano, lo sacaron del pozo, lo vendieron a los ismaelitas por veinte monedas de plata. Estos se llevaron a José a Egipto.

Palabra de Dios.

Sal 104, 16-17. 18-19. 20-21
R. Recordad las maravillas que hizo el Señor.

Llamó al hambre sobre aquella tierra:
cortando el sustento de pan;
por delante había enviado a un hombre,
a José, vendido corno esclavo. R.

Le trabaron los pies con grillos,
le metieron el cuello en la argolla,
hasta que se cumplió su predicción,
y la palabra del Señor lo acreditó. R.

El rey lo mandó desatar,
el señor de pueblos le abrió la prisión,
lo nombró administrador de su casa,
señor de todas sus posesiones. R.

EVANGELIO
Este es el heredero: venid, lo matamos
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 21, 33-43. 45-46

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:

«Escuchad otra parábola:

Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje.

Llegado el tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon.

Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: “Tendrán respeto a mi hijo”.

Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: “Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia.”

Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron.

Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?».

Le contestaron:

«Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos».

Y Jesús les dice:

«¿No habéis leído nunca en la Escritura:

“La piedra que deshecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.

Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente”?

Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».

Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos.

Y, aunque intentaban echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta.

Palabra del Señor.