Archiv para 25 marzo, 2017

La trascendencia de tu Amén de cada día

Escrito por Comentarista 11 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Hoy celebramos la Solemnidad de la Anunciación del ángel a María y la Encarnación de Jesús en el seno de María.
El Evangelio lo conocemos mucho, pero me quedaría sólo con los dos últimos versículos (37-38): “Porque nada es imposible para Dios. Y María dijo: Aquí está la servidora del Señor, que se haga en mí según tu Palabra”. María pronunció un Amén, así sea, hágase, fiat (es la traducción latina) a todo lo que Dios le proponía; no porque lo entendiera y lo viera claro, sino porque hizo un acto de fe, de confianza y abandono en el Dios para el que nada es imposible.

María es nuestra Madre, Madre de toda la Iglesia, de cada uno de nosotros, y nos acompaña en este camino de fe . Nos invita a hacer su misma opción de confianza total, de abandono ilimitado, creyendo en Dios, en la sabiduría de Dios, en su poder, en su fecundidad, en Él.

María nos anima a creer que nuestro Amén de cada día puede ser también fuente de Vida para muchos hermanos. Hoy he podido escuchar a varios matrimonios en los cuales ha habido cambios laborales debido a una eschucha creyente de la Biblia y del deseo profundo de sus corazones, aunque les haya supuesto un descenso del nivel económico. De nuestro Amén a Dios depende el que muchos se encuentren con Él, que muchos descubran su rostro de Bondad y Misericordia y se animen a seguir a Jesús por sus mismos caminos. Podemos aplicarnos lo que San Bernardo decía en una de sus homilías comentando este texto: “¿Por qué tardas? ¿Qué recelas? Cree, di que sí y recibe. Que tu humildad se revista de audacia, y tu modestia de confianza”.

La Anunciación del Señor

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

La Anunciación del Señor. Santos: Pelayo, obispo; Quirino, Dula, mártires; Desiderio, Baroncio, Einán, Einardo, Melchisedeq, confesores; Lucia Filippini, fundadora; Isaac y Rebeca, patriarca; Abel, primero de los justos; Ermelando, Humberto, abades.

25/03/2017 – Sábado de la 3ª semana de Cuaresma. La Anunciación del Señor

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Mirad: la virgen está encinta
Lectura del libro de Isaías 7, 10-14; 8, 10

En aquellos días, el Señor habló a Ajaz y le dijo:

«Pide un signo al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo».

Respondió Ajaz:

-«No la pido, no quiero tentar al Señor».

Entonces dijo Dios:

«Escucha, casa de David: ¿no os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará un signo: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, porque con nosotros está Dios».

Palabra de Dios.

Sal 39, 7-8a. 8b-9. 10. 11
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides holocaustos ni sacrificios expiatorios,
entonces yo digo: «Aquí estoy». R.

«Como está escrito en mi libro
para hacer tu voluntad».
Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas. R.

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R.

No me he guardado en el pecho tu defensa,
he contado tu fidelidad y tu salvación,
no he negado tu misericordia y tu lealtad
ante la gran asamblea. R.

SEGUNDA LECTURA
Así está escrito en el comienzo del libro acerca de mí: para hacer ¡oh, Dios! tu voluntad.
Lectura de la carta a los Hebreos 10, 4-10

Hermanos:

Es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados.

Por eso, al entrar Cristo en el mundo dice:

«Tú no quisiste sacrificios ni ofrendas, pero me formaste un cuerpo; no aceptaste holocaustos ni víctimas expiatorias.

Entonces yo dije: He aquí que vengo – pues así está escrito en el comienzo del libro acerca de mí – para hacer, ¡ oh Dios!, tu voluntad».

Primero dice: «Tú no quisiste ni sacrificios ni ofrendas, ni holocaustos ni víctimas expiatorias», que se ofrecen según la ley. Después añade: «He aquí que vengo para hacer tu voluntad».

Niega lo primero, para afirmar lo segundo.

Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.

Palabra de Dios.

EVANGELIO
Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo:

«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».

Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo:

«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».

Y María dijo al ángel:

«¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?».

El ángel le contestó:

«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, “porque para Dios nada hay imposible”».

María contestó:

«He aquí la esclava del Señor; hágase en mi según tu palabra».

Y el ángel se retiró.

Palabra del Señor.