Archiv para 26 marzo, 2017

¿Ciego? ¿En qué sentido?

Escrito por Comentarista 11 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

En el Evangelio de hoy Jesús viene a mostrarnos a través de la curación de n ciego de nacimiento, que El es la luz del mundo que todo hombre necesita para vivir. Quizás alguno se pregunte, pero ¿yo estoy ciego?
 Muchas veces somos incapaces de vernos con la mirada de Dios a nosotros mismos, a los demás y a la realidad que nos rodea. Hay más zonas oscuras dentro de nosotros de lo que a veces pensamos y éstas son las que nos hacen ver con desesperanza la vida de mis hijos, lo que pasa en el mundo, etc. El apóstol Juan llega a decir que el que no ama, el que no vive para los demás camina en tinieblas (1 Juan 2, 9-11).
En mi trabajo con los jóvenes veo que tántos jóvenes se levantan cada día sin ganas, sin un sentido fuerte para vivir, pensando que son un número más, que nadie les necesita verdaderamente. Jesús hoy viene a decirnos : “¡Despierta, tú, que estás dormido, levántate de la muerte que yo vengo a iluminarte!” Muchas veces estamos dormidos ante el valor de nuestras propias vidas, dormidos a la trascendencia de la huella que podemos dejar en esta tierra empezando por las personas que tenemos más cerca. Jesús viene como ese Buen Pastor a sacarnos de esos valles sombríos, en los que a veces nos metemos sin darnos cuenta, y a llevarnos a verdes praderas, a una vida bien alimentada porque es muy querida, a vivir con y por los demás, a levantarnos la mirada y mostrarnos que nuestras vidas también pueden ser luz. La persona rescatada por el Buen Pastor se convierte en alguien que irradia calor y amor por donde va e ilumina a otras personas que viven en un relativismo tal, que dejaron de escuchar a sus conciencias hace mucho tiempo.
Que en éste día nos podamos dejar encontrar por el Buen Pastor allí donde cada uno de nosotros nos encontremos interiormente y podamos ser luz en medio de nuestros ambientes.

Braulio, obispo (c. a. 590-651)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Braulio, Félix, Teodoro, Ludgero, obispos; Ireneo, diácono y mártir; Serapión y Ammonio, lectores y mártires; Pedro, Marciano, Jovino, Tecla, Casiano, Montano, Máxima, Eugenia, Miguel, Cuadrato, Teodosio, Manuel, Eutiquio, Cástulo, Guillermo, mártires; Basilio, anacoreta; Quiliano, eremita; Goboano, abad; beato Diego José de Cádiz

26/03/2017 – Domingo de la 4ª semana de Cuaresma.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
David es ungido rey de Israel
Lectura del primer libro de Samuel 16, lb. 6-7. 10-13a

En aquellos días, el Señor dijo a Samuel:

«Llena tu cuerno de aceite y ponte en camino. Te envío a casa de vete Jesé, el de Belén, porque he visto entre sus hijos un rey para mi».

Cuando llegó, vio a Eliab y se dijo:

«Seguro que está su ungido ante el Señor».

Pero el Señor dijo a Samuel:

«No te fijes en su apariencia ni en lo elevado de su estatura, porque lo he descartado. No se trata de lo que vea el hombre. Pues el hombre mira a los ojos, mas el Señor mira el corazón».

Jesé presentó a sus siete hijos ante Samuel. Pero Samuel dijo a Jesé:

«El Señor no ha elegido a estos».

Entonces Samuel preguntó a Jesé:

-«¿No hay más muchachos?».

Jesé respondió:

-«Todavía queda el menor, que está pastoreando el rebaño».

Samuel dijo:

«Manda a buscarlo, porque no nos sentaremos a la mesa mientras no venga».

Jesé mandó a por él y lo hizo venir. Era rubio, de hermosos ojos y buena presencia. Entonces el

Señor dijo a Samuel:

«Levántate y úngelo de parte del Señor, porque es éste».

Samuel cogió el cuerno de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. Y el espíritu del Señor vino sobre David desde aquel día en adelante.

Palabra de Dios.

Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6
R. El Señor es mi pastor, nada me falta.

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R.

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R.

SEGUNDA LECTURA
Levántate de entre los muertos y Cristo te iluminaré
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 5, 8-14

Hermanos:

Antes erais tinieblas, pero ahora , sois luz por el Señor.

Vivid como hijos de la luz, pues toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz. Buscad lo que agrada al Señor, sin tomar parte en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien denunciándolas.

Pues da vergüenza decir las cosas que ellos hacen a ocultas.

Pero, al denunciarlas, la luz las pone al descubierto, y todo lo descubierto es luz.

Por eso dice:

«Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo te iluminará».

Palabra de Dios.

EVANGELIO
Fue, se lavó, y volvió con vista
Lectura del santo Evangelio según san Juan 9, 1. 6-9. 13-17. 34-38

En aquel tiempo, al pasar, vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento.

Entonces escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo:

«Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)».

Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban:

«¿No es ese el que se sentaba a pedir?».

Unos decían:

«El mismo».

Otros decían:

«No es él, pero se le parece».

El respondía:

«Soy yo».

Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.

Él les contestó:

«Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo».

Algunos de los fariseos comentaban:

«Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado».

Otros replicaban:

«¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?».

Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego:

«Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?».

Él contestó:

«Que es un profeta».

Le replicaron:

«Has nacido completamente empecatado ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?».

Y lo expulsaron.

Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:

«¿Crees tú en el Hijo del hombre?».

Él contestó:

«¿Y quién es, Señor, para que crea en él?»

Jesús le dijo:

«Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es».

Él dijo:

«Creo, Señor».

Y se postró ante él.

Palabra del Señor.