Archiv para 29 Marzo, 2017

HACIÉNDOSE IGUAL A DIOS

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Hay días -gracias a Dios-, en que uno no tiene tiempo para sentarse frente al ordenador a escribir. El tiempo que tenías reservado para eso se ha llenado de confesiones, atender gente e incluso arreglar la puerta del garaje. Como ya te has leído las lecturas del día siguiente por la mañana, mientras haces todo eso vas pensando en qué escribir, pero luego no hay tiempo para hacerlo. Hoy es uno de esos días, escribo a las 7 de la mañana poco antes de comenzar la Misa y luego el caos.

En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. Lo que hace este, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que esta, para vuestro asombro…

Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no sólo quebrantaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios.

Mirando a Jesucristo vemos que su vida es hacer la voluntad de su Padre. Nosotros, que no somos más que Él ¿qué voluntad cumplimos? Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. Entonces el aplauso del mundo, los golpecitos en la espalda, los premios y parabienes nos son indiferentes si no son para la gloria De Dios. Si un hijo de la Iglesia -¡cuánto más un eclesiástico!-, estuviese nervioso por el qué dirán o callase la verdad por miedo a ser juzgado por el mundo sin temer al juicio de Dios, estaría tirando su vida por la alcantarilla.

Y cuando actuamos como lo que somos, como hijos De Dios en Cristo, es normal que el diablo se enfade, que mande a sus huestes a acabar con nosotros y tengan muchos ganas de quitarnos de en medio. Habrá muchos lobbys de esos, presiones injustas e injustificadas, leyes inocuas, insultos en las redes sociales o por las calles e incluso persecución o violencia física… ¿qué más da? Sólo un juicio es eterno, el de Dios.

Hoy, por la fuerza del Espíritu Santo, muchos cristianos dan testimonio de su fe, perseguidos en sus países o despreciados por sus colegas. Mientras otros callan o pactan con el mundo buscando una “paz social” sin poner paz en los corazones. Prefiero unirme a los primeros que a los segundo.

Nuestra Madre del cielo sienta en su regazo a sus hijos fieles, junto a Jesús. No nos movamos de ahí, no pasemos miedo junto a ella… Me voy a celebrar la Santa Misa

Eustasio de Luxeüil, abad († 625)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Jonás, Baraquisio, Acacio, Bertoldo, confesores; Cirilo, diácono y mártir; Segundo, Pastor, Victoriano, Armogastes, Máscula, Arquimimo, Sáturo, mártires; Eustasio, Simplicio, Constantino, abades; Baltasar Sánchez y Raimundo Lulio, beatos.

29/03/2017 – Miércoles de la 4ª semana de Cuaresma.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Te he constituido alianza del pueblo para restaurar el país
Lectura del libro de Isaías 49,8-15

Esto dice el Señor:

«En tiempo de gracia te he respondido, en día propicio te he auxiliado; te he defendido y constituido alianza del pueblo, para restaurar el país, para repartir heredades desoladas, para decir a los cautivos: “Salid”, a los que están en tinieblas: “Venid a la luz.”

Aun por los caminos pastarán, tendrán praderas en todas las dunas; no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el bochorno ni el sol; porque los conduce el compasivo y los guía a manantiales de agua.

Convertiré mis montes en caminos, y mis senderos se nivelarán.

Miradlos venir de lejos; miradlos, del Norte y del Poniente, y los otros de la tierra de Sin.

Exulta, cielo; alégrate, tierra; romped a cantar, montañas, porque el Señor consuela a su pueblo y se compadece de los desamparados».

Sión decía: «Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado».

¿Puede una madre olvidar al niño que amamanta, no tener compasión del hijo de sus entrañas? Pues, aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré».

Palabra de Dios.

Sal 144, 8-9. l3cd-14. 17-18
R. El Señor es clemente y misericordioso.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R.

El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan. R.

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones.
Cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R.

EVANGELIO
Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere
Lectura del santo Evangelio según san Juan 5, 17-30

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:

«Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo».

Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no sólo quebrantaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios.

Jesús tomó la palabra y les dijo:

«En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. Lo que hace este, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que esta, para vuestro asombro.

Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.

Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo todo el el juicio, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo envió.

En verdad, en verdad os digo: quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado ya de la muerte a la vida.

En verdad, en verdad os digo: llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán.

Porque, igual que el Padre tiene vida, en sí mismo, así ha dado también al Hijo tener vida en sí mismo. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre.

No os sorprenda, esto, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio.

Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió».

Palabra del Señor.