Archiv para Marzo, 2017

Braulio, obispo (c. a. 590-651)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Braulio, Félix, Teodoro, Ludgero, obispos; Ireneo, diácono y mártir; Serapión y Ammonio, lectores y mártires; Pedro, Marciano, Jovino, Tecla, Casiano, Montano, Máxima, Eugenia, Miguel, Cuadrato, Teodosio, Manuel, Eutiquio, Cástulo, Guillermo, mártires; Basilio, anacoreta; Quiliano, eremita; Goboano, abad; beato Diego José de Cádiz

26/03/2017 – Domingo de la 4ª semana de Cuaresma.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
David es ungido rey de Israel
Lectura del primer libro de Samuel 16, lb. 6-7. 10-13a

En aquellos días, el Señor dijo a Samuel:

«Llena tu cuerno de aceite y ponte en camino. Te envío a casa de vete Jesé, el de Belén, porque he visto entre sus hijos un rey para mi».

Cuando llegó, vio a Eliab y se dijo:

«Seguro que está su ungido ante el Señor».

Pero el Señor dijo a Samuel:

«No te fijes en su apariencia ni en lo elevado de su estatura, porque lo he descartado. No se trata de lo que vea el hombre. Pues el hombre mira a los ojos, mas el Señor mira el corazón».

Jesé presentó a sus siete hijos ante Samuel. Pero Samuel dijo a Jesé:

«El Señor no ha elegido a estos».

Entonces Samuel preguntó a Jesé:

-«¿No hay más muchachos?».

Jesé respondió:

-«Todavía queda el menor, que está pastoreando el rebaño».

Samuel dijo:

«Manda a buscarlo, porque no nos sentaremos a la mesa mientras no venga».

Jesé mandó a por él y lo hizo venir. Era rubio, de hermosos ojos y buena presencia. Entonces el

Señor dijo a Samuel:

«Levántate y úngelo de parte del Señor, porque es éste».

Samuel cogió el cuerno de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. Y el espíritu del Señor vino sobre David desde aquel día en adelante.

Palabra de Dios.

Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6
R. El Señor es mi pastor, nada me falta.

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R.

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R.

SEGUNDA LECTURA
Levántate de entre los muertos y Cristo te iluminaré
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 5, 8-14

Hermanos:

Antes erais tinieblas, pero ahora , sois luz por el Señor.

Vivid como hijos de la luz, pues toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz. Buscad lo que agrada al Señor, sin tomar parte en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien denunciándolas.

Pues da vergüenza decir las cosas que ellos hacen a ocultas.

Pero, al denunciarlas, la luz las pone al descubierto, y todo lo descubierto es luz.

Por eso dice:

«Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo te iluminará».

Palabra de Dios.

EVANGELIO
Fue, se lavó, y volvió con vista
Lectura del santo Evangelio según san Juan 9, 1. 6-9. 13-17. 34-38

En aquel tiempo, al pasar, vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento.

Entonces escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo:

«Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)».

Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban:

«¿No es ese el que se sentaba a pedir?».

Unos decían:

«El mismo».

Otros decían:

«No es él, pero se le parece».

El respondía:

«Soy yo».

Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.

Él les contestó:

«Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo».

Algunos de los fariseos comentaban:

«Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado».

Otros replicaban:

«¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?».

Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego:

«Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?».

Él contestó:

«Que es un profeta».

Le replicaron:

«Has nacido completamente empecatado ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?».

Y lo expulsaron.

Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:

«¿Crees tú en el Hijo del hombre?».

Él contestó:

«¿Y quién es, Señor, para que crea en él?»

Jesús le dijo:

«Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es».

Él dijo:

«Creo, Señor».

Y se postró ante él.

Palabra del Señor.

La trascendencia de tu Amén de cada día

Escrito por Comentarista 11 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Hoy celebramos la Solemnidad de la Anunciación del ángel a María y la Encarnación de Jesús en el seno de María.
El Evangelio lo conocemos mucho, pero me quedaría sólo con los dos últimos versículos (37-38): “Porque nada es imposible para Dios. Y María dijo: Aquí está la servidora del Señor, que se haga en mí según tu Palabra”. María pronunció un Amén, así sea, hágase, fiat (es la traducción latina) a todo lo que Dios le proponía; no porque lo entendiera y lo viera claro, sino porque hizo un acto de fe, de confianza y abandono en el Dios para el que nada es imposible.

María es nuestra Madre, Madre de toda la Iglesia, de cada uno de nosotros, y nos acompaña en este camino de fe . Nos invita a hacer su misma opción de confianza total, de abandono ilimitado, creyendo en Dios, en la sabiduría de Dios, en su poder, en su fecundidad, en Él.

María nos anima a creer que nuestro Amén de cada día puede ser también fuente de Vida para muchos hermanos. Hoy he podido escuchar a varios matrimonios en los cuales ha habido cambios laborales debido a una eschucha creyente de la Biblia y del deseo profundo de sus corazones, aunque les haya supuesto un descenso del nivel económico. De nuestro Amén a Dios depende el que muchos se encuentren con Él, que muchos descubran su rostro de Bondad y Misericordia y se animen a seguir a Jesús por sus mismos caminos. Podemos aplicarnos lo que San Bernardo decía en una de sus homilías comentando este texto: “¿Por qué tardas? ¿Qué recelas? Cree, di que sí y recibe. Que tu humildad se revista de audacia, y tu modestia de confianza”.

La Anunciación del Señor

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

La Anunciación del Señor. Santos: Pelayo, obispo; Quirino, Dula, mártires; Desiderio, Baroncio, Einán, Einardo, Melchisedeq, confesores; Lucia Filippini, fundadora; Isaac y Rebeca, patriarca; Abel, primero de los justos; Ermelando, Humberto, abades.

25/03/2017 – Sábado de la 3ª semana de Cuaresma. La Anunciación del Señor

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Mirad: la virgen está encinta
Lectura del libro de Isaías 7, 10-14; 8, 10

En aquellos días, el Señor habló a Ajaz y le dijo:

«Pide un signo al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo».

Respondió Ajaz:

-«No la pido, no quiero tentar al Señor».

Entonces dijo Dios:

«Escucha, casa de David: ¿no os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará un signo: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, porque con nosotros está Dios».

Palabra de Dios.

Sal 39, 7-8a. 8b-9. 10. 11
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides holocaustos ni sacrificios expiatorios,
entonces yo digo: «Aquí estoy». R.

«Como está escrito en mi libro
para hacer tu voluntad».
Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas. R.

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R.

No me he guardado en el pecho tu defensa,
he contado tu fidelidad y tu salvación,
no he negado tu misericordia y tu lealtad
ante la gran asamblea. R.

SEGUNDA LECTURA
Así está escrito en el comienzo del libro acerca de mí: para hacer ¡oh, Dios! tu voluntad.
Lectura de la carta a los Hebreos 10, 4-10

Hermanos:

Es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados.

Por eso, al entrar Cristo en el mundo dice:

«Tú no quisiste sacrificios ni ofrendas, pero me formaste un cuerpo; no aceptaste holocaustos ni víctimas expiatorias.

Entonces yo dije: He aquí que vengo – pues así está escrito en el comienzo del libro acerca de mí – para hacer, ¡ oh Dios!, tu voluntad».

Primero dice: «Tú no quisiste ni sacrificios ni ofrendas, ni holocaustos ni víctimas expiatorias», que se ofrecen según la ley. Después añade: «He aquí que vengo para hacer tu voluntad».

Niega lo primero, para afirmar lo segundo.

Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.

Palabra de Dios.

EVANGELIO
Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo:

«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».

Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo:

«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».

Y María dijo al ángel:

«¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?».

El ángel le contestó:

«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, “porque para Dios nada hay imposible”».

María contestó:

«He aquí la esclava del Señor; hágase en mi según tu palabra».

Y el ángel se retiró.

Palabra del Señor.

No te pido que cumplas, sino que me escuches

Escrito por Comentarista 11 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Jesús es muy claro en responder al escriba acerca de cuál es el primer mandamiento. No es de primeras, haz esto o lo otro, sino “Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todo tu ser. El segundo es  éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que éstos.

Jesús es preguntado por uno, por el primero, pero Él une el primero y el segundo, y su punto de partida es que ESCUCHEMOS, que descubramos, que reconozcamos que nuestro Dios es el único Señor.
Como nos recordaba el Papa Francisco, “Dios no tiene simplemente el deseo o la capacidad de amar; Dios es caridad; la caridad es su esencia, su naturaleza” (Discurso del 26-02-016).
Por eso, en su Nombre, con su Gracia y con su Fuerza, sólo podemos vivir con Él amando como Él ama a cada hermano. Como nos recuerda la Palabra de Dios en la Primera Carta de San Juan, “Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la Vida porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama permanece en la muerte (1 Jn 3,14-15) y más adelante “Quien no ama a su hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve” (1 Jn 4,20b). Que el Señor nos conceda la gracia de vivir el Mandamiento del Amor  como Jesús lo vivió y enseñó: uniendo en uno el Amor a Dios y el mismo Amor suyo a los hermanos.

Agapito, obispo y mártir († c. a. 311)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Epigmenio (Pigmenio), presbítero; Severo, Agapito, Flavio, Latino, obispos; Marco, Timoteo, Simón niño, Timolao, Páusides, Alejandro, Dionisio, Rómulo, Segundo, Guillermo de Norwich, mártires; Seleuco, confesor; Catalina de Suecia, Ildelita, abadesas.

Catalina de Suecia, abadesa (c. a. 1331-1381)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Epigmenio (Pigmenio), presbítero; Severo, Agapito, Flavio, Latino, obispos; Marco, Timoteo, Simón niño, Timolao, Páusides, Alejandro, Dionisio, Rómulo, Segundo, Guillermo de Norwich, mártires; Seleuco, confesor; Catalina de Suecia, Ildelita, abadesas.

24/03/2017 – Viernes de la 3ª semana de Cuaresma

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
No llamaremos ya “nuestro Dios” a la obra de nuestras manos
Lectura de la profecía de Oseas 14,2-10

Esto dice el Señor:

«Vuelve, Israel, al Señor tu Dios, porque tropezaste por tu falta.

Tomada vuestras promesas con vosotros y volved al Señor.

Decidle: “Tú quitas toda falta, acepta el pacto.

Pagaremos con nuestra confesión:

Asiria no nos salvará, no volveremos a montar a caballo, y no llamaremos ya “nuestro Dios” a la obra de nuestras manos.

En ti el huérfano encuentra compasión”

“Curaré su deslealtad, los amaré generosamente, porque mi ira se apartó de ellos.

Seré para Israel como rocío, florecerá como lirio, echará sus raíces como los cedros del Líbano.

Brotarán sus retoños y será será su esplendor como el olivo y su perfume corno el Líbano.

Regresarán los que habitaban a su sombra, revivirán como el trigo, florecerán como la viña, será su renombre como la del vino del Líbano.

Efraín, ¿qué tengo que ver con los ídolos?

Yo soy quien le respondo y lo vigila. Yo soy como un abeto siempre verde, de mí procede tu fruto.

¿Quién será sabio, para comprender estas cosas, inteligente, para conocerlas?

Porque los caminos del Señor son rectos: los justos los transitan, pero lo traidores tropiezan en ellos».

Palabra de Dios.

Sal 80, 6c-8a. 8bc-9. 10-11ab. 14 y 17
R. Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz.

Oigo un lenguaje desconocido:
«Retiré sus hombros de la carga,
y sus manos dejaron la espuerta.
Clamaste en la aflicción, y te libré. R.

Te respondí oculto entre los truenos,
te puse a prueba junto a la fuente de Meribá.
Escucha, pueblo mío, doy testimonio contra ti;
¡ojalá me escuchases, Israel! R.

No tendrás un dios extraño,
no adorarás un dios extranjero;
yo soy el Señor, Dios tuyo,
que te saqué del país de Egipto. R.

¡Ojalá me escuchase mi pueblo
y caminase Israel por mi camino!
Los alimentaría con flor de harina,
te saciaría con miel silvestre». R.

EVANGELIO
El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y lo amarás
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 12, 28b-34

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:

«¿Qué mandamiento es el primero de todos?».

Respondió Jesús:

«El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser. ” El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” No hay mandamiento mayor que éstos».

El escriba replicó:

«Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».

Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:

«No estás lejos del reino de Dios».

Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Palabra del Señor.

Solo quien se deja acariciar por su misericordia

Escrito por Comentarista 11 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Jesús dice: ‘El que no está conmigo, está contra mí’. Esta expresión de Jesús suena muy absoluta sobre todo cuando uno le observa en otros momentos, donde dice sobre uno que expulsaba demonios en su nombre, que no se lo prohíban, “porque nadie que haga un milagro en mi nombre podrá luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros, está a nuestro favor (Mc 9, 39).

En el Evangelio de hoy parece que no hay camino de compromiso, un poco aquí y un poco allá. Nuestro papa Francisco dijo ya en una homilía del 2015: “O estás en el camino del amor, o estás en el camino de la hipocresía. O te dejas amar por la misericordia de Dios, o haces lo que quieres, según tu corazón, que se va endureciendo, cada vez más, por ese camino. ‘El que no está conmigo, está contra mí’: no hay un tercer camino de compromiso. O eres santo, o te vas por el otro camino. ‘El que no recoge conmigo’, deja las cosas… No. Peor aún: desparrama, arruina. Es un corruptor. Es un corrupto, que corrompe”. Estas palabras son claras y proféticas. Por ello es necesario comprenderlas bien.

Francisco pone el énfasis en que un cristiano necesita dejarse tocar por la misericordia de Dios. ¿Por qué es esto tan importante? Porque la realidad de nuestra vida humana está llena de fallos, egoismos y debilidades. Ante esto puedo evadirme, levantarme por mis propias fuerzas haciéndome cada vez más duro, insatisfecho y amargo o dejarme tocar justamente ahí por el amor y el perdón de Dios. El caso es que justamente aquí se juega todo, ya que la misericordia es lo único que puede volver a unificar interiormente a una persona después de hacer la experiencia del egoísmo y de la ruptura interior, lo que la levanta de sus ruinas, lo que la vuelve a hacer persona íntegra. Sin ella nos vamos haciendo forzosamente cada vez más hipócritas, que arruinan y desparraman, porque internamente estamos “desparramados” y rotos.

También Francisco concreta cómo el episodio del Evangelio nos muestra un ejemplo de ‘corazón endurecido’, sordo a la voz de Dios. Jesús cura a un endemoniado y, en cambio, recibe una acusación: ‘Tú expulsas a los demonios con el poder del demonio. Eres un brujo demoniaco’. Es la acusación típica de los ‘legalistas’, destacando que ‘creen que la vida está regulada por las leyes que establecen ellos.

Que en éste día nos podamos dejar acariciar por la misericordia de Dios en todo aquello que en nuestra vida no sea amor y servicio a los demás, de forma que seamos hombres y mujeres que comprenden tantas miserias humanas y acompañan a la gente de cerca.